Alga Macrocystis pyrifera: efecto sobre desempeño zootécnico, calidad de garras y salud intestinal de pollos con desafío moderado
El uso de antibióticos promotores de crecimiento (APC) en la producción animal y en la avícola en particular, ha sido una práctica muy común en las últimas décadas, gracias a su capacidad para mejorar la eficiencia productiva de los animales (Dibner & Richards, 2005; Gadde et al., 2017).
Sin embargo, en los últimos años, la preocupación por el desarrollo de resistencia antimicrobiana ha puesto a esto productos en la mira de la opinión pública y de las investigaciones (Etienne et al., 2025), por lo que año a año, más países se suman a la prohibición de los APC (Cepero Briz, 2005; Wen et al., 2022; SENASA, 2024).
Esta situación ha impulsado la búsqueda de alternativas seguras y eficaces que permitan mantener el desempeño productivo y la salud intestinal de las aves sin comprometer la inocuidad alimentaria (Castanon, 2007). Entre estas alternativas se destacan los probióticos, prebióticos, ácidos orgánicos, enzimas, fagos y fitogénicos (Iglesias, 2024), ubicando a las algas marinas en esta última categoría.
Las algas pardas del género Macrocystis son fuente de polisacáridos sulfatados (laminarina, fucoidano y alginato) y compuestos fenólicos con propiedades antioxidantes, antimicrobianas y prebióticas (Peñalver et al., 2020; Cadar et al., 2025).
Numerosos estudios han demostrado que la inclusión de algas en la dieta de pollos de engorde puede mejorar la conversión alimenticia, la histomorfometría intestinal y el estado inmunológico, además de reducir la carga de microrganismos patógenos a nivel intestinal (Rahimi et al., 2019; Costa et al., 2021; Cartes et al., 2024).
En este contexto, el presente trabajo tuvo como objetivo evaluar el efecto del alga Macrocystis pyrifera como alternativa a los APC sobre el desempeño zootécnico, calidad de garras y salud intestinal de pollos parrilleros sometidos a un desafío moderado de cama reutilizada y vacuna contra coccidias.
Materiales & Métodos
Se utilizaron 684 pollitos BB machos de un día de vida, de la línea Cobb-500. Los pollos se dividieron en categorías de peso y se distribuyeron formando 36 lotes homogéneos de 19 aves cada uno. Los mismos fueron alojados a piso en lotes de 1 x 1,5 m (12.67 aves/m2) y se empleó viruta de madera como material de cama. El agua (nipples) y el alimento (tolvas) fueron suministrados ad-libitum.
Sobre un diseño en bloques completos al azar, se evaluaron 3 tratamientos con 12 repeticiones de 19 aves por lote. Cada lote fue considerado como una unidad experimental.
Los tratamientos evaluados fueron, Basal según recomendaciones de la línea (Cobb, 2015); ATB, con 20 g/t de Virginiamicina (40 g/t de Stafac® 500, de 1 a 35 días de vida), y; ALGA, con 2.5 kg/t alga Macrocystis Pyrifera (seca y molida, de 1 a 42 días de vida, Laboratorios Biotec SA).
A modo de desafío, todos los pollitos recibieron 10x de vacuna contra coccidias vía ingluvial al día de vida y se empleó cama de reúso.
La alimentación se dividió en cuatro fases, Iniciador (1-14 días), Crecimiento (15-28 días), Terminador (29-35 días) y Última semana (36-42 días).
Las dietas se formularon a base de maíz, harina y aceite de soja y harina de carne y hueso empleando el software de programación lineal N-utrition (DAPP, 2003), para alcanzar o exceder los requerimientos de la línea comercial (Cobb, 2015), excepto las dietas Terminador y Última Semana que se formularon con un 2% menos de energía que la recomendada (Cuadro 1).
Cuadro 1. Composición y aporte de nutrientes de las dietas experimentales
Los parámetros evaluados semanalmente fueron consumo acumulado de alimento, peso vivo, conversión alimenticia, relación peso/conversión; a los 22 días de vida se evaluó la histomorfometría duodenal y se realizó conteo de coccidias, a los 34 días se evaluó la calidad de garra, en tanto que al finalizar el experimento (43 días), se determinó la composición corporal.
Los datos fueron sometidos al Análisis de la Variancia de dos vías. Cuando el grado de significancia resultó menor al 5% (10%, tendencia), la comparación de medias se realizó por la prueba de diferencias mínimas significativas (LSD) de Fisher. En el caso de calidad de garras y mortalidad se utilizó la prueba de Chi2, para calidad intestinal, la de Kruskal-Wallis y para recuento de ooquistes, Friedman. El análisis estadístico se llevó a cabo utilizando el software InfoSTAT (Di Rienzo et al., 2020).
Resultados y Discusión
Consumo acumulado
La inclusión de Virginiamicina (ATB) sobre la dieta Basal generó un incremento en el consumo de alimento a lo largo de todo el experimento, observándose diferencias significativas entre los 14 y 35 días de vida (14, 21 y 28 días: p≤0.05, 35 días: p≤0.10, Cuadro 2). Este aumento en el consumo puede asociarse al mayor peso corporal alcanzado por las aves con ATB (Cuadro 3), lo cual eleva la demanda energética y de nutrientes necesarios para el mantenimiento y crecimiento (Leeson & Summers, 2005).
La adición de Macrocystis pyrifera (Alga) también resultó en un mayor consumo de alimento, situándose entre los tratamientos Basal y ATB, no difiriendo de ninguno de ellos (21 y 28 días: p≤0.05, 35 días: p≤0.10), excepto a los 14, donde difirió de ambos (p≤0.05). A su vez, a los 6 días de vida presentó el mayor consumo de alimento, diferenciándose solo del Basal (p≤0.05).
Este mayor consumo de alimento puede asociarse con efectos prebióticos y estimuladores del apetito atribuibles a polisacáridos de las algas como el polimanuronato (Zhu et al., 2015), como así también a una mayor demanda de nutrientes por el mayor peso de las aves (Leeson & Summers, 2005). No obstante, difiere de la teoría del “efecto de saciedad” también asociado a la fibra de algas (Purcell-Meyerink et al., 2021).
Cuadro 2. Consumo acumulado de alimento (g)
Peso
El agregado de ATB sobre la dieta Basal produjo un aumento significativo en el peso vivo en todas las edades evaluadas (p≤0.05, Cuadro 3), mostrando un efecto promotor de la Virginiamicina sobre la síntesis de tejido (Castanon, 2007).
El uso de Alga sobre la dieta Basal también incrementó el peso vivo, ubicándose por encima del Basal, con diferencias significativas a los 6 y a partir de los 21 días (p≤0.05), y por debajo del ATB, con diferencia a los 14, 21 y 28 días (p≤0.05), por lo que a los 35 y 42 días se asemejó al tratamiento con ATB (p>0.05).
Esta estimulación del crecimiento podría explicarse por un efecto prebiótico y antimicrobial por parte de los componentes del alga (Ruiz et al., 2018).
Cuadro 3. Peso (g)
Conversión alimenticia
El efecto positivo del ATB sobre la conversión alimenticia se manifestó a partir de los 21 días de vida, manteniéndose con valores por debajo del Basal hasta el final del experimento (p≤0.05, Cuadro 4). Este resultado coincide con la acción conocida de los ATB de reducir el crecimiento de poblaciones microbianas capaces de producir lesiones subclínicas y, de esta manera, aumentar la disponibilidad de nutrientes a nivel intestinal (Castanon, 2007; Gadde et al., 2017).
El agregado del Alga sobre la dieta Basal mejoró la conversión, ubicándose entre los tratamientos Basal y ATB. Se observaron diferencias respecto del Basal a los 21, 35 y 42 días (p≤0.05), aunque sin alcanzar la conversión del tratamiento con ATB a los 21 y 28 días (p≤0.05). Esta mejora podría deberse al efecto prebiótico y antimicrobiano de los componentes del Alga (Ruiz et al., 2018), como así también a un aumento de la superficie de absorción a nivel intestinal (Cuadro 9)(Costa et al., 2021).
Cuadro 4. Conversión (g/g)
Relación peso/conversión
La relación peso/conversión es un factor de eficiencia global que contempla simultáneamente el crecimiento del ave y el aprovechamiento del alimento. En este parámetro, la inclusión del ATB sobre la dieta Basal comenzó a mostrar efectos positivos a partir de los 14 días de vida, manteniéndose por encima del Basal hasta el final del experimento (p≤0.05, Cuadro 5).
Estos resultados coinciden con lo reportado para ATB que se empleaban como promotores de crecimiento, mejorando la eficiencia global del metabolismo energético al reducir la carga microbiana intestinal y las pérdidas endógenas de nutrientes (Castanon, 2007; Gadde et al., 2017).
La suplementación con el Alga también mejoró la relación peso/conversión frente a la dieta Basal, ubicándose entre los tratamientos Basal y ATB, y diferenciándose del Basal a partir de los 21 días (p≤0.05), pero sin alcanzar al ATB a los 21, 28 y 42 días (p≤0.05).
Esta mejora en la relación peso/conversión se podría explicar por el efecto prebiótico y antimicrobiano de los compuestos bioactivos del Alga que son capaces de modular la microbiota intestinal (Ruiz et al., 2018), como así también a un aumento de la superficie de absorción a nivel intestinal (Cuadro 9)(Costa et al., 2021).
Por otro lado, productos como la laminarina presente en las Algas aumentan la digestibilidad de nutrientes gracias a la mayor cantidad de transportadores en el intestino, lo que da como resultado una mayor ganancia diaria de peso y una disminución en la conversión, y como consecuencia una mejora en la relación peso/conversión (Heim et al., 2014).
Cuadro 5. Peso/conversión. ATB: Antibiótico. Medias en una misma columna con diferente superíndice, difieren estadísticamente (p≤0.05).
Consumo diario de alimento y ganancia diaria de peso
En CDA, la interacción Edad x Tratamiento no llegó a ser significativa (p>0.05, Cuadro 6), por lo que se analizaron los efectos mayores, mientras que en GDP, sí se encontró interacción significativa Edad x Tratamiento (p≤0.05), motivo por el cual, los resultados se analizaron separadamente por Edad (Figura 1).
Al aumentar la edad, aumentó significativamente el CDA (p≤0.05, Cuadro 6). Cabe remarcar que el CDA de las primeras semanas de vida fue sumamente bajo en comparación con los objetivos de la línea comercial (Cobb, 2022), y esto se puede atribuir al desafío realizado con la vacuna 10x contra coccidias.
Entre los tratamientos, la adición del ATB incrementó el CDA (p≤0.05), mientras que, con el Alga, el CDA quedó intermedio entre Basal y ATB, no difiriendo de ninguno de ellos (p>0.05).
Entre los tratamientos, la adición del ATB incrementó el CDA (p≤0.05), mientras que, con el Alga, el CDA quedó intermedio entre Basal y ATB, no difiriendo de ninguno de ellos (p>0.05).
Cuadro 6. Consumo diario de alimento y ganancia diaria de peso. CDA: Consumo diario de alimento; GDP: Ganancia diaria de peso; ATB: Antibiótico. Medias en una misma columna y grupo con diferente superíndice difieren estadísticamente (p≤0.05).
La GDP se incrementó con la Edad en todos los tratamientos (Cuadro 6, Figura 1); sin embargo, hay que remarcar los bajos pesos alcanzados en las primeras semanas de vida en comparación con los pesos objetivos de la línea comercial (Cobb, 2022), asociado al bajo CDA observado en ese mismo periodo de vida de las aves (Cuadro 6).
El tratamiento con ATB mostró mayor GDP que el Basal a lo largo de todo el experimento, con diferencias significativas a los 6, 21, 28 y 42 días de vida (p≤0.05, Figura 1), lo que confirma su efecto promotor del crecimiento y posible reducción del catabolismo proteico para suplir procesos inflamatorios subclínicos (Gadde et al., 2017).
Por su parte, el tratamiento con Alga mejoró la GDP, posicionándose en la mayoría de los puntos evaluados entre ambos Controles (Basal y ATB), con diferencia significativa respecto de la Basal a los 6 de vida (p≤0.05). En tanto que, presentó igual GDP que el tratamiento con ATB en todas las edades consideradas (p>0.05), excepto a los 21 días, donde resultó ser inferior (p≤0.05).
Figura 1. Ganancia diaria de peso separando la interacción edad x tratamiento. ATB: Antibiótico. Puntos con diferente letra a una misma edad, difieren estadísticamente (p≤0.05).
Otras variables zootécnicas
Al finalizar la experiencia, se observó que con el agregado de ATB se mejoró la uniformidad del lote en comparación con el grupo Basal (p≤0.05, Cuadro 7). Resultados similares se obtuvieron con la suplementación del Alga (p≤0.05) y este, a su vez no difirió del tratamiento con ATB (p>0.05), lo que indica una capacidad similar del Alga para reducir la variabilidad individual en crecimiento bajo condiciones de desafío moderado.
Dicho efecto suma valor al producto final, dado que las plantas de procesamiento automático requieren gran uniformidad del pollo que ingresa a la línea de faena y/o deshuesado (Barbut & Leishman, 2022).
En cuanto a la edad a faena, estimada como el tiempo requerido para alcanzar los 2.800 g de peso vivo, ambos tratamientos con aditivos lograron una reducción significativa del tiempo respecto al Basal (p≤0.05). En términos absolutos, el tratamiento con ATB redujo el tiempo en 1.2 días, mientras que el tratamiento con Alga lo hizo en 0.75 días.
Esta reducción en el período de engorde representa una mejora relevante, permitiendo acortar los ciclos de producción y así disminuir el riesgo de enfermedades y los costos de alimentación (Dozier III et al., 2008).
Cuadro 7. Uniformidad y edad a faena (2800 g). ATB: Antibiótico. Medias en una misma columna con diferente superíndice, difieren estadísticamente (p≤0.05).
Contrariamente a lo previsto, el tratamiento con ATB presentó una mayor mortalidad acumulada de lo esperado (p≤0.05, Cuadro 8), dado que uno de los principales beneficios de los ATB es disminuir la aparición de enfermedades sub-clínicas, reducción de la morbi-mortalidad, incrementar la tasa de crecimiento y disminuir los costos de alimentación (Rahman et al., 2022).
Cuadro 8. Mortalidad. ATB: Antibiótico. Valores observados y esperados (e= ). Valor observado fue significativamente diferente del esperado (*p≤0.05).
Histomorfometría e histopatología duodenal
En contraposición a lo esperado y a lo reportado por otros autores, la adición del ATB no mejoró la histomorfometría intestinal (p>0.10, Cuadro 9)(Adibmoradi et al., 2006; Miles et al., 2006) y esta situación no se condice con los resultados zootécnicos obtenidos (Cuadros 3, 4, 5, 7 y Figura 1).
Con la inclusión del Alga, tampoco se encontraron diferencias significativas en los parámetros histomorfométricos analizados (p>0.10), no obstante, este tratamiento fue el que presentó mayor longitud de vellosidad.
Cuadro 9. Histomorfometría de duodeno a los 22 días de vida. ATB: Antibiótico. Medias en una misma columna con diferente superíndice, difieren estadísticamente (p≤0.05).
En la evaluación histopatológica de duodeno de pollos de 22 días no se observó pérdida de integridad intestinal en ninguno de los tratamientos (Figura 2), mientras que se detectaron aves con inflamación leve a nivel de la mucosa intestinal, aunque sin diferencias significativas entre los tratamientos (p>0.10, Kruskal-Wallis).
Figura 2. Frecuencia de lesiones en duodeno a los 22 días de edad.
En cuanto al recuento de ooquistes, pese a encontrarse algunas aves con alta carga de coccidios, no hubo diferencias significativas entre tratamientos (p>0.10, Cuadro 10). Lo que indica que ni el ATB ni la suplementación con el Alga Macrocystis pyrifera, modificó la dinámica de producción de ooquistes en el duodeno bajo las condiciones de este experimento.
Cuadro 10. Recuento de ooquistes en duodeno a los 22 días de vida. ATB: Antibiótico. Suma de rangos en una misma columna con diferente superíndice, difieren estadísticamente (p≤0.05).
Calidad de garras
En el análisis de calidad de garras realizado a los 34 días de vida se pudo observar que el tratamiento Basal presentó menos cantidad de garras tipo A (sin lesiones, p≤0.05) y tipo B (lesiones moderadas p≤0.10), y más del tipo C (lesiones severas) (p≤0.05, Cuadro 11), lo que indica que el desafío aplicado (cama reutilizada, vacuna contra coccidias a 10x y humedad de cama elevada) afectó negativamente la calidad de cama, y con ello la calidad de las garras, aspecto clave en cuanto a bienestar animal y calidad comercial (Lister, 2009).
Con el agregado de ATB solo se encontró un incremento de las garras tipo A (p≤0.05), con un leve descenso del número de garras tipo B, pero sin diferencias estadísticas (p>0.10).
Por otro lado, la adición del Alga, redujo significativamente la cantidad de garras tipo C (p≤0.05) y aumentó las de tipo B (p≤0.05), lo que indicaría una mejora en la salud intestinal, aportando menos humedad a la cama (Lister, 2009).
Cuadro 11. Calidad de garras. ATB: Antibiótico. Valores observados y esperados (e= ). A: Sin lesiones; B: Lesiones leves; C: Lesiones severas. Resumen de observaciones realizadas por 3 operarios a los 34 días de vida. Valor observado fue significativamente diferente del esperado (*p≤0.05; #p≤0.10).
Composición corporal
A la faena, no se observaron diferencias significativas en el peso absoluto de la carcasa entre tratamientos (p>0.10, Cuadro 12); sin embargo, en el rendimiento relativo al peso vivo mostró diferencias significativas donde, con el agregado de ATB aumentó significativamente el rendimiento de carcasa en comparación con el Basal (p≤0.05). Lo que podría explicarse por una mejor eficiencia en la deposición de tejido muscular (Gadde et al., 2017).
En tanto que, el tratamiento con el Alga presentó un rendimiento superior, no solo al Basal (p≤0.05), sino también al tratamiento con ATB (p≤0.05), lo que demuestra que el Alga también es capaz de aumentar la deposición muscular.
Por otro lado, con la adición del ATB también se observó una mejora en el tamaño de pechuga que no llegó a ser significativa (p>0.05); mientras que, con el Alga, la mejora fue significativa respecto de la Basal (p≤0.05). Este aumento en el tamaño de pechuga es sumamente deseable desde el punto de vista comercial dado el alto valor de este corte (Barbut & Leishman, 2022).
Por otra parte, no se observaron diferencias significativas (p>0.10) entre tratamientos en el resto de los parámetros de composición corporal evaluados (rendimiento de pechuga, peso de grasa abdominal y porcentaje de grasa).
Cuadro 12. Composición corporal. PV: Peso vivo; Carc.: Carcasa; ATB: Antibiótico. Medias en una misma columna con diferente superíndice, difieren estadísticamente (p≤0.05).
Conclusiones
Modelo de desafío
La inclusión de Virginiamicina a 20 g/t mejoró significativamente el desempeño productivo de los pollos parrilleros bajo condiciones de desafío moderado. Se observaron aumentos en el consumo de alimento, ganancia de peso, conversión alimenticia y relación peso/conversión desde edades tempranas, con efectos que se mantuvieron hasta el final del ciclo. Además, mejoró la uniformidad del lote y se logró una reducción de 1.2 días en la edad a faena.
En términos de composición corporal, el ATB incrementó el rendimiento de carcasa respecto del Basal, con una tendencia a mayor tamaño de pechuga, y sin diferencias significativas en grasa abdominal, mientras que aumentó el número de garras tipo A (sin lesiones), aspecto relevante para el bienestar animal y los mercados de exportación. Sin embargo, el tratamiento presentó la mayor mortalidad del ensayo, contradiciendo el efecto protector esperado.
Alga Macrocystis pyrifera
La suplementación con Alga marina (Macrocystis pyrifera) secada y molida a razón de 2.5 kg/t mejoró de manera significativa la ganancia de peso, la conversión alimenticia y la relación peso/conversión en comparación con el tratamiento Basal, ubicándose en todos los casos entre los valores de los tratamientos Basal y ATB. Además, disminuyó la edad de faena en 0.75 días.
A su vez, con el Alga se alcanzó un rendimiento de carcasa mayor que en ambos Controles (Basal y ATB), incluyendo una mejora significativa en el tamaño de pechuga respecto del tratamiento Basal. Estas mejoras se asociaron a efectos prebióticos, antimicrobianos de los componentes del Alga.
Desde el punto de vista del bienestar animal, el Alga contribuyó a reducir la incidencia de lesiones en garra, bajando las lesiones severas e incrementando las moderadas. La mortalidad fue baja y comparable a la del tratamiento Basal, sin indicios de efectos adversos.
A nivel histomorfométrico, el tratamiento con Alga presentó la mayor longitud de vellosidad, pero no llegó a diferenciarse estadísticamente de los otros tratamientos, lo que sugiere un potencial beneficio en la absorción intestinal y en la funcionalidad del epitelio duodenal.
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