El aumento de la temperatura del mar está dejando señales en las branquias del salmón, y esto es lo que estudia un equipo del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y el centro de investigación noruego NOFIMA. La investigación analiza cómo el incremento de la temperatura y la disponibilidad limitada de oxígeno interactúan con la exposición a la medusa Aurelia aurita y afectan a la microbiota y a la expresión génica de las branquias del salmón atlántico, Salmo salar. El trabajo ha sido publicado en la revista científica Frontiers in Marine Science.
La investigación se enmarca en los desafíos que el cambio climático plantea para la acuicultura. Según la información difundida por el CSIC, la producción mundial de salmón superó los 2,8 millones de toneladas en 2023, con Noruega y Chile concentrando el 82% del total. En las instalaciones de acuicultura, las medusas pueden atravesar las redes de las jaulas y entrar en contacto con los peces, pudiendo provocar daños en sus branquias. Por ello, el estudio analiza qué ocurre cuando la presencia de Aurelia aurita coincide con otros factores ambientales asociados al calentamiento del mar. Para ello, los investigadores recrearon diferentes condiciones ambientales en un experimento realizado en el Fish Health Laboratory de la Aquaculture Research Station de Tromsø, en Noruega. Los peces fueron distribuidos en grupos sometidos a diferentes regímenes de temperatura y disponibilidad de oxígeno y, posteriormente, algunos fueron expuestos a Aurelia aurita macerado para analizar la respuesta del animal a nivel microbiológico y molecular.
El calor como principal factor de alteración de las branquias
Los resultados muestran que el aumento de la temperatura fue la variable que explicó la mayor parte de las diferencias observadas entre los grupos experimentales. El calentamiento modificó la microbiota de las branquias y estuvo asociado a cambios en la expresión de genes relacionados con la glicosilación, la respuesta inmunitaria y el desarrollo e integridad de los tejidos.
El análisis microbiológico también detectó una mayor abundancia de bacterias de los géneros Streprococcus* y *Staphylococcus en los grupos expuestos a temperaturas elevadas. Los investigadores identificaron estas bacterias como posibles biomarcadores asociados al aumento de temperatura. La exposición a las medusas no produjo por sí sola un efecto significativo sobre la respuesta transcriptómica de las branquias. Sin embargo, cuando se combinó con los otros factores ambientales estudiados, aparecieron cambios adicionales relacionados con la hemostasia, la modificación de proteínas y la migración celular.
Los autores señalan que estos resultados aportan información sobre cómo la combinación de diferentes factores asociados al cambio climático puede afectar a la salud de las branquias del salmón atlántico. Además, el estudio identifica genes y grupos microbianos que podrán investigarse con mayor profundidad para comprender los mecanismos mediante los que estos factores ambientales afectan a la acuicultura. Estos indicadores podrían contribuir a detectar señales de estrés ambiental antes de que se manifiesten daños visibles en las branquias. En este sentido, el trabajo pone el foco en la respuesta de las branquias a escala microbiológica y molecular, aportando información sobre los efectos que pueden producir diferentes condiciones ambientales sobre el salmón de acuicultura.
