La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha reclamado a la Comisión Europea una actualización de la Directiva 91/676/CEE, conocida como Directiva de Nitratos, para facilitar el uso de fertilizantes orgánicos locales y reducir la dependencia exterior, según ha informado la organización a través de una nota de prensa este lunes 31 de agosto. Esta reclamación se debe a la reciente evaluación de la Directiva en la que se ha concluído el mantenimiento del límite de 170kg de nitrógeno por hectárea procedente de estiércoles ganaderos. Si bien, la organización comparte “plenamente el objetivo de proteger la calidad de las aguas y reducir la contaminación por nitratos”, cree que el límite debería revisarse al alza considerando los avances alcanzados en stas cuestiones.
“Mantener sin cambios un límite fijado hace más de 30 años ignora los importantes avances alcanzados en gestión de purines, agricultura de precisión, tratamiento de estiércoles, digestión anaerobia, valorización del digestato y sistemas de monitorización de nutrientes”, ha explicado Jaume Bernis, Responsable de Ganadería de COAG a través del comunicado.
Desde la organización proponen abrir un proceso de revisión que permita alzar el límite actual hasta 230 o 250kg de nitrógeno por hectárea en aquellas producciones y zonas que puedan demostrar, con criterios científicos y controles objetivos, los siguientes criterios:
- Un equilibrio entre las aportaciones de nitrógeno y las necesidades reales de los cultivos.
- La ausencia de cualquier impacto sobre las masas de agua.
- Unos planes de abonado basados en análisis de suelos y cultivos.
- El empleo de tecnologías para el tratamiento y la gestión de purines y digestatos.
- El uso de sistemas eficaces de trazabilidad y control que garanticem el cumplimiento de los objetivos ambientales.
Además, COAG ha señalado otros países en los que existen excepciones o autorizaciones específicas sobre esta materia. Es el caso de Irlanda, que ha podido aplicar hasta 250kg N/ha en determinadas producciones de vacuno de leche o otros estados europeos como Países Bajos, Bélgica (Flandes) o Dinamarca, que disponen de regímenes de derogación o autorizaciones específicas según las características de sus granjas y de las garantías ambientales aportadas.
Por otra parte, destacan que el consumo de fertilizantes nitrogenados está “muy condicionado por su precio y disponibilidad, como demostró el fuerte encarecimiento provocado por el estallido de la guerra de Ucrania en 2022, que mantuvo los precios en niveles muy elevados durante buena parte de 2023”, se lee en la nota de prensa. Señalan la dependencia y exposición del campo español a la volatilidad internacional “cuando podría cubrir parte de esas necesidades con nutrientes orgánicos propios”. Por ello, proponen impulsar mecanismos de transferencia de nutrientes entre comarcas para equilibrar el déficit de materia orgánica y fertilización de algunas zonas y reducir la presión ambiental.
COAG concluye la comunicación defendiendo una política agraria basada en la evidencia científica, la innovación y la sostenibilidad que reconozca los avances tecnológicos del sector.
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