Reducción de la conversión alimenticia y la mortalidad en pollos de engorde mediante el extracto de Macleaya Cordata
Macleaya cordata es una planta medicinal de la familia Papaveraceae, conocida por su alto contenido en alcaloides isoquinolínicos, especialmente sanguinarina, queleritrina, protopina y alocriptopina. Estos compuestos tienen propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y moduladoras de la respuesta inmunitaria.
Según el National Chicken Council, la mortalidad de los pollos de engorde en Estados Unidos ha aumentado en los últimos años (Figura 1), lo que ha ejercido presión sobre los márgenes y ha dificultado el cumplimiento de los indicadores de bienestar.
En este contexto, los integradores y productores han buscado alternativas, cuestionándose si las soluciones de origen vegetal pueden mejorar el rendimiento productivo y reducir la mortalidad, especialmente en aves más pesadas y sometidas a estrés al final del ciclo. Un reciente metaanálisis con extracto de Macleaya cordata (MCE) ofrece una respuesta coherente y basada en datos a esta cuestión.
El análisis abarcó:
36 informes experimentales, con un total de 72 comparaciones directas entre el tratamiento de control y el tratamiento suplementado con extracto de MCE, realizadas en diferentes países, años y bajo diferentes condiciones de producción.
Esta amplitud experimental confiere mayor solidez a los resultados, ya que contempla distintos contextos sanitarios, ambientales y de manejo.
- De este modo, el metaanálisis evaluó no solo las condiciones productivas estándar, sino también escenarios de mayor presión fisiológica y sanitaria, lo que permitió comprender la eficacia del MCE en situaciones de alto riesgo.
El período de producción evaluado en los estudios se extendió hasta 56 días, abarcando todo el ciclo productivo de los pollos de engorde, incluyendo fases críticas como el crecimiento acelerado y el período final de engorde. Este alcance permitió evaluar los efectos del MCE, tanto en el rendimiento inicial como en las etapas finales de la producción.
MODO DE ACCIÓN DE LA MACLEAYA CORDATA
El extracto de Macleaya cordata (Sangrovit®) es un fitogénico estandarizado, rico en alcaloides benzofenantridínicos e isoquinolínicos, especialmente sanguinarina y queleritrina. Estos compuestos bioactivos presentan una reconocida actividad biológica en el tracto gastrointestinal, actuando principalmente en la modulación de las respuestas inflamatorias y en el mantenimiento de la integridad intestinal.
Su mecanismo de acción puede entenderse a partir de dos pilares principales:
1.El primero implica la modulación de las vías inflamatorias, con una reducción de la activación de las señales asociadas al NF-κB y a los receptores de tipo Toll (TLR) en la mucosa intestinal, así como de la producción de mediadores proinflamatorios, como el TNF-α, la IL-1β y la IL-6. Al atenuar los procesos inflamatorios subclínicos, el MCE contribuye a reducir el coste energético asociado a la respuesta inmunitaria, redirigiendo la energía hacia el crecimiento y el rendimiento productivo, lo que es coherente con las mejoras observadas en la conversión alimenticia.
2.El segundo pilar se refiere al apoyo a la integridad de la barrera intestinal. El MCE favorece el mantenimiento de proteínas de unión estrecha, como ZO-1, ocludina y claudinas, además de contribuir a la preservación de la arquitectura de las vellosidades intestinales. La reducción de la permeabilidad paracelular se asocia con una menor translocación de patógenos y toxinas, así como con una disminución de los trastornos entéricos.
Desde el punto de vista fisiológico, la combinación de una menor inflamación de la mucosa, una mayor integridad de la barrera intestinal y la modulación de la presión patógena da como resultado una mayor eficiencia alimentaria y una reducción de las pérdidas asociadas a trastornos entéricos.
- Al actuar predominantemente mediante la modulación local de la respuesta intestinal del huésped, el MCE es compatible con diferentes estrategias de manejo sanitario, incluyendo vacunas contra la coccidiosis, ionóforos o anticoccidianos químicos, probióticos (como Bacillus spp.), ácidos orgánicos y aceites esenciales.
RESULTADOS OBTENIDOS
Los principales resultados obtenidos con el metaanálisis evidencian un impacto consistente de la suplementación con MCE sobre los indicadores productivos y sanitarios. La conversión alimenticia mejoró significativamente, pasando de 1,66 en el grupo de control a 1,62 en los animales suplementados con MCE (Δ −0,04; p < 0,001), como se ilustra en la Figura 2. Esta reducción, aunque numéricamente discreta, representa una ganancia relevante en la eficiencia alimentaria cuando se considera a escala comercial.
En cuanto a la mortalidad en la granja, se observó una reducción del 6,1 % en el tratamiento de control al 4,6% en el tratamiento con MCE, lo que corresponde a una disminución de 1,5 puntos porcentuales, aproximadamente un 25% en términos relativos (p < 0,001), como se muestra en las figuras 3 y 4. Se trata de un efecto no sólo estadísticamente significativo, sino también operativamente relevante, con implicaciones directas sobre la rentabilidad y los indicadores de bienestar.
Figura 3. Diferencia absoluta en la mortalidad (MCE − Control, en puntos porcentuales, pp) para cada comparación, agrupada por país y coloreada por clase de desafío. Los valores negativos indican una menor mortalidad con MCE. La distribución presenta un patrón predominantemente negativo en diferentes regiones y modelos de desafío (coccidiosis, C. perfringens, coccidiosis + C. perfringens, estrés térmico, densidad de alojamiento, micotoxinas o ausencia de desafío), lo que evidencia la consistencia de la respuesta, ya que 57 de las 72 comparaciones mostraron una reducción de la mortalidad.
Figura 4. Mortalidad con MCE frente al control en 72 comparaciones. Las franjas sombreadas en azul representan los intervalos de confianza/predicción del 95 %. La mortalidad en el grupo MCE aumenta de forma más lenta que en el control a medida que el riesgo se eleva (pendiente ≈ 0,60). Por cada aumento del +1 % en el riesgo basal, se observa aproximadamente un 0,40 % adicional de reducción con MCE, lo que indica que el beneficio es más significativo en granjas con un mayor nivel de riesgo.
En cuanto al aumento medio diario, los valores fueron de 0,062 kg/día en el tratamiento de control y 0,063 kg/día en el tratamiento con MCE, sin diferencias estadísticamente significativas.
Este resultado demuestra que la mejora en la conversión alimentaria y la reducción de la mortalidad se produjeron sin perjudicar la tasa de crecimiento, lo que refuerza la consistencia biológica y productiva de la estrategia.
INTEGRACIÓN DEL EXTRACTO DE MACLEAYA CORDATA EN LOS PROGRAMAS DE CONTROL DE LA COCCIDIOSIS Y LA ENTERITIS NECRÓTICA.
La integración del extracto de Macleaya cordata (MCE) en los programas de control de la coccidiosis y la enteritis necrótica puede realizarse de forma estratégica y complementaria a las herramientas ya consolidadas en la producción comercial.
- El MCE es compatible con diferentes enfoques de control de la coccidiosis, incluyendo vacunas, ionóforos, anticoccidianos químicos y programas de rotación, lo que permite su inclusión sin interferir en los protocolos sanitarios establecidos.
En el contexto de los programas integrados de salud intestinal, el MCE puede asociarse con probióticos (como Bacillus spp.), ácidos orgánicos y mezclas de aceites esenciales, lo que constituye una estrategia multifactorial sin perjuicio para el rendimiento zootécnico.
Esta característica es particularmente relevante en sistemas que buscan sustituir los antibióticos promotores del crecimiento (APC), en los que la eficiencia alimentaria y la reducción de la mortalidad deben sostenerse mediante soluciones no antibióticas.
En este escenario, las ganancias en la conversión alimenticia y la disminución de la mortalidad observadas con el MCE tienden a ser aditivas a las mejoras obtenidas con ajustes de ventilación, manejo de camas, densidad de población en los galpones y calidad del agua.
- Desde el punto de vista operativo, se recomienda priorizar su uso en granjas con pérdidas acumuladas iguales o superiores al 5-7 %, en lotes de aves más pesadas o longevas, o incluso en sistemas con antecedentes conocidos de presión por enteritis necrótica.
Teniendo en cuenta que la mortalidad en el campo suele intensificarse después de aproximadamente el día 40 de cría, la estrategia puede incluir la introducción o intensificación del uso de MCE a partir del día 35 hasta la faena, especialmente en programas destinados a la producción de aves con un peso vivo entre 3,6 y 4,5 kg. Este enfoque concentra la intervención en el período de mayor riesgo e impacto económico.
- Para asegurar la efectividad y el correcto posicionamiento de la herramienta, se recomienda monitorear las pérdidas por semana (distinguiendo la mortalidad inicial de la tardía), mantener la separación entre descartes y mortalidad en granja, y preservar la rutina diagnóstica de coccidiosis (puntuación de lesiones y conteo de oocistos).
- Este seguimiento permite validar la complementariedad del MCE dentro del programa sanitario y optimizar el momento de su aplicación a lo largo del ciclo productivo.
CONCLUSIÓN
En general, los datos demuestran que, en diferentes países y bajo diversos desafíos sanitarios, el extracto de Macleaya cordata (MCE) promovió una mejora consistente en la conversión alimenticia y la reducción de la mortalidad, sin comprometer la tasa de crecimiento de las aves. Estos resultados refuerzan el potencial del MCE en diferentes contextos productivos.
- Además, el MCE presenta una alta compatibilidad con los principales programas de control sanitario, incluyendo vacunas contra la coccidiosis, ionóforos y anticoccidianos, y, asociado con otros aditivos como probióticos, ácidos orgánicos y aceites esenciales.
Esta característica favorece su inclusión en programas multifactoriales de salud intestinal y en sistemas orientados a la reducción del uso de antibióticos.
Su aplicación resulta especialmente estratégica a partir de los 35 días de edad, sobre todo en la producción de aves con un peso final de entre 3,6 y 4,5 kg. Así, el MCE se presenta como una herramienta relevante para mitigar las pérdidas al final del ciclo productivo, al tiempo que mantiene la eficiencia alimenticia.
