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Uso de guisante en terneros de cebo: impacto en rendimientos técnico-económicos

Escrito por: Daniel Villalba Mata - Member of the Research Group in Sustainable Livestock Systems and Organic Farming. Modeling of Livestock Systems. Animal Breeding in Dairy Cattle. +34 973 70 25 56 dvillalba@ca.udl.cat , Isabel Casasús - Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) – IA2, Zaragoza , Javier Ferrer - Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) – IA2, Zaragoza , Margalida Joy - Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) – IA2, Zaragoza , Mireia Blanco - Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) – IA2, Zaragoza , Sandra Costa-Roura - Universitat de Lleida

INTRODUCCIÓN

La producción de carne se enfrenta actualmente a numerosos retos, entre los que destaca su dependencia de los mercados globales.

Para impulsar la autonomía proteica el Parlamento Europeo promueve el cultivo de proteaginosas, destacando el guisante que supone más de la mitad de dicha producción en Europa.

Sin embargo, su tasa de inclusión podría verse limitada por la alta degradabilidad ruminal de su proteína (Khorasani et al., 2001; Rotger et al., 2006), que puede resultar en una mayor producción de amoníaco en el rumen y promover un cambio en la eliminación de nitrógeno (N) de las heces a la orina, en la que puede ser más contaminante al ser más propenso a la lixiviación y volatilización.

Hasta el momento no se dispone de estudios sobre el potencial de inclusión de guisantes en dietas de cebo intensivo de terneros de razas cárnicas (tipo comercial más habitual en España).

Por eso, el objetivo de este estudio fue determinar en estas condiciones el impacto de distintas tasas de inclusión de guisante en sustitución de la soja y el maíz sobre el rendimiento técnico-económico, la fermentación ruminal y el uso del nitrógeno.

DISEÑO DEL ENSAYO

Los animales se distribuyeron en cuatro dietas recibiendo piensos isoenergéticos (11,7 MJ EM/kg) e isoproteicos (13% proteína bruta) que diferían en la proporción de guisante (0%, 15%, 30% y 45% de guisante) en sustitución de la harina de soja y el maíz (en adelante 0%G, 15%G, 30%G y 45%G, respectivamente).

Tabla 1. Ingredientes de los piensos

Durante el ensayo se registró diariamente:

Los animales:

Se tomaron muestras de líquido ruminal, heces y orina al inicio y final del cebo (Casasús et al., 2025) para caracterizar las pautas de fermentación ruminal y el balance de N en los distintos tratamientos.

Cuando los terneros alcanzaron los 500 kg se sacrificaron en un matadero comercial.

Tras 24 horas de oreo a 4°C se pesaron las canales y se obtuvo el rendimiento canal por diferencia con el peso vivo previo al sacrificio.

Luego se determinó mediante evaluación visual el engrasamiento y la conformación de la canal (conformación SEUROP transformada según una escala de 18 puntos, engrasamiento 1-5 en escala de 15 puntos).

Los resultados económicos de las cuatro dietas se compararon mediante un análisis de presupuestos parciales.

Se consideraron los aspectos técnicos y económicos:

También se realizó un análisis de sensibilidad del coste del pienso en respuesta a cuatro escenarios con diferentes costes relativos de la harina de soja y el guisante de 2010 a 2024 (bases de datos Generalitat de Cataluña, 2024), analizados en euros constantes de 2024.

Los escenarios considerados fueron los siguientes:

PRINCIPALES RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La proporción de guisante en el pienso no afectó al crecimiento ni al consumo total de pienso o al índice de conversión (Figura 1), lo que concuerda con otros estudios (Greenwell et al., 2018) y sugiere que su contenido de aminoácidos o su degradabilidad no limitaron los rendimientos.

De hecho, la dieta 30%G permitió una GMD entre un 9% y un 13% superior al resto y tendió a reducir el periodo de cebo necesario para alcanzar el peso objetivo de sacrificio.

Tabla 2. Efecto de la proporción de guisantes en el pienso sobre el peso al sacrificio y las características de la canal.

1 (Peso de la canal fría / peso al sacrificio) × 100
2 Evaluación visual (clasificación SEUROP)

Figura 1. Efecto de la proporción de guisantes en el pienso1 sobre el crecimiento, la duración del cebo, el consumo de pienso y el índice de conversión.

1 Letras diferentes (a, b) indican diferencias significativas entre tratamientos (P<0,05).

Con respecto a la fermentación ruminal, a pesar de que todas las dietas presentaron un contenido similar de almidón, el pH se redujo y las concentraciones AGV totales aumentaron con la tasa de inclusión de guisante (Figura 2).

Los AGV individuales, presentaron un incremento de ácido propiónico y una reducción de la relación acético:propiónico, que tendió a ser inferior en la dieta 30%G que en 0%G (1,78 y 2,73, respectivamente, p=0,07).

En cuanto a la degradación ruminal de la proteína, la concentración de NH3-N aumentó con la inclusión de guisante (Figura 2).

Figura 2. Efecto de la proporción de guisantes en el pienso1 sobre las pautas de fermentación ruminal (pH y concentración de NH3-N y ácidos grasos volátiles)

1Letras diferentes (a, b) indican diferencias significativas entre tratamientos (P<0,05).

Figura 3. Efecto de la proporción de guisantes en el pienso1 sobre la ingestión diaria, la excreción fecal y urinaria y la retención de N.

1 Letras diferentes (a, b) indican diferencias significativas entre tratamientos (P<0,05).

No hubo diferencias entre tratamientos en la ingesta ni la retención de N (Figura 3),

Sin embargo, la excreción de N disminuyó en las heces y aumentó en la orina de manera proporcional a la tasa de inclusión de guisante (Figura 3).

Esto indicaría una mayor pérdida de amoníaco en el rumen, posiblemente debida a un desequilibrio entre el suministro de energía y proteína para el crecimiento microbiano.

Como consecuencia, hubo un aumento en la concentración plasmática de urea con la inclusión de guisantes, que se correlacionó con la concentración amoniaco ruminal (r=0,45) y con el N excretado en orina (r=0,70).

 

Esta mayor eliminación del N no retenido a través de la orina podría tener repercusiones ambientales, por su mayor probabilidad de contaminar el aire, suelo y aguas subterráneas en forma de amoníaco, óxido nitroso y nitrato (Dijkstra et al., 2013).

Los resultados económicos (Tabla 3) indican que el aumento del guisante en las dietas encarece el pienso hasta un 5%, pero no afectó ni al coste total de alimentación ni a los ingresos por la venta de la canal (de similar peso y conformación).

Aunque la dieta 30%G mostró el mejor resultado económico (NS), el margen solo varió un 3% entre los valores más altos y bajos.

Tabla 3. Efecto de la proporción de guisantes en el pienso sobre el rendimiento económico.

Precios reales de alimentación, alojamiento y canal (2017).
1 Cálculo basado en días en cebo
2 Cálculo basado en peso y conformación de la canal (Tabla 2)

Figura 4. Efecto de la proporción de guisantes en el pienso sobre el margen bruto en distintos escenarios1 de costes de los ingredientes.

1 Escenarios: 1. Original (año 2017), 2. Máximo coste soja (año 2022), 3. Máxima relación coste soja/coste guisante (año 2021), 4. Mínima relación coste soja/coste guisante (año 2012).

Finalmente, el análisis de sensibilidad en los cuatro escenarios con diferentes costes relativos de la soja, los guisantes y el resto de ingredientes se presenta en la Figura 4.

La rentabilidad de las dietas de cebo intensivo es muy sensible a las fluctuaciones en los precios de los ingredientes.

También Undi et al. (2024) identificaron a los guisantes como una alternativa competitiva a los DDGs de destilería,

A pesar de que la superficie dedicada al cultivo de leguminosas ha crecido considerablemente en la última década, con España liderando la producción europea de guisantes, su aporte al mercado de proteínas para piensos sigue siendo muy bajo frente a la soja importada.

Esto genera incertidumbre sobre su competitividad y disponibilidad, que podría reducirse notablemente mediante incentivos a la producción interna de proteína (Rauw et al., 2023), en línea con la Estrategia Europea de Bioeconomía Competitiva y Sostenible (Comisión Europea, 2025).

 

En este sentido, además de su interés en la alimentación animal, también deberían considerarse los beneficios agronómicos y ambientales del cultivo de leguminosas sobre el suelo y la biodiversidad.

CONCLUSIONES

Nuestros resultados indican que, a pesar de las diferencias en la fermentación ruminal y en los patrones de uso del nitrógeno, la sustitución de la soja y el maíz por guisantes no afectó al crecimiento ni a la eficiencia de conversión en terneros en cebo.

A escala territorial, es necesario evaluar si la mayor eficiencia de los cultivos de guisantes en la fijación de N atmosférico en los suelos puede compensar el aumento de las emisiones de N procedentes de la orina cuando se utilizan en la alimentación del ganado.


Agradecimientos

Al personal técnico del CITA en La Garcipollera y Zaragoza y de la planta de procesamiento de carne FRIBIN (Binéfar). Financiación de los proyectos INIA-RTA2014-00038-C02-01 y LIFE EFACC (contrato 101213394) y del Gobierno de Aragón (Grupo de Investigación INPASS A25_23R).

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