Introducción
En la producción porcina, la rentabilidad reside en el delicado equilibrio entre el potencial genético del animal y la eficiencia con la que este transforma los nutrientes en tejido magro.
| En un contexto global de desafíos sanitarios, volatilidad de los precios de las materias primas y presión por la sostenibilidad, la eficiencia nutricional es el factor determinante para la viabilidad económica de las empresas de producción porcina. |
Sin embargo, existe un obstáculo biológico con impacto negativo sobre los resultados productivos, los factores anti nutricionales presentes en diversas materias primas.
La eficiencia nutricional no solo consiste en proporcionar los aminoácidos y la energía neta (EN) adecuados, sino en minimizar el desperdicio metabólico.
β-mananos
Los beta-mananos son polisacáridos no amiláceos (PNA) presentes en la mayoría de las materias primas vegetales, especialmente en la harina de soja y su cascarilla, DDGS de soja, cereales (cebada, trigo, maíz) y girasol, donde constituyen una fracción importante de los carbohidratos no digestibles.
Este error de reconocimiento desencadena la Respuesta Inmune Inducida por el Alimento (FIIR).
El sistema inmune de los animales monogástricos posee receptores llamados PRR (Receptores de Reconocimiento de Patrones) en las células del epitelio intestinal.
Estos receptores están diseñados para detectar PAMPs (Patrones Moleculares Asociados a Patógenos).
Los PAMPs son estructuras moleculares presentes en la superficie de bacterias, hongos y levaduras [³].
El problema reside en que la estructura molecular de los beta-mananos es muy similar a la de estos patógenos por lo que cuando el animal ingiere el pienso, el sistema inmune identifica erróneamente a los beta-mananos como un patógeno.
| Estudios demuestran que niveles tan bajos como un 0,05% de beta-mananos solubles son suficientes para activar esta respuesta [⁴]. El impacto de los beta-mananos es dinámico y acumulativo, lo cual es especialmente relevante en animales con una vida productiva relativamente larga como el cerdo o el pavo. |
Un cerdo o un pavo en fase de finalización consume entre 3 y 4 veces más pienso que un animal joven.
Esta exposición proporcionalmente mayor significa que el animal, precisamente durante su fase de máxima deposición de tejido magro, se enfrenta a una carga creciente de factores antinutricionales.
El efecto de los beta-mananos se intensifica conforme el animal avanza en su ciclo de vida, por tanto, proteger al cerdo en su etapa final es tan vital como hacerlo al inicio, ya que el volumen de recursos desperdiciados en el cebo es significativamente mayor en términos absolutos [¹, ⁶].
| Hemicell XT es una enzima 1,4-D endobeta-mananasa, termoestable y altamente específica. Su función es hidrolizar las cadenas de beta-mananos antes de que los receptores PRR del intestino las detecten [⁴]. |
Esto mejora el coeficiente de difusión de las enzimas endógenas (amilasas, proteasas), permitiendo que los nutrientes lleguen más rápido a las microvellosidades para ser absorbidos [¹].
En la Universidad de Viçosa, Genova, se confirmó que Hemicell XT permite un ahorro neto de entre 85 y 100 kcal de Energía Metabolizable (EM)/kg (o hasta 40 kcal de Energía Neta) [¹,²]. En términos de microbioma, se observó una reducción significativa en la ratio Firmicutes:Bacteroidota, lo que indica un ecosistema microbiano más eficiente y saludable.
| Los animales alimentados con dietas reducidas en energía, pero con Hemicell XT mantuvieron o superaron el rendimiento del grupo control, demostrando que la enzima recupera la energía que antes se perdía en la inflamación. |
En relación con la integridad intestinal un estudio de Sanchez Uribe demostró que Hemicell XT incrementa la expresión génica de las proteínas claudina y ocludina (biomarcadores directos de la integridad intestinal), fortaleciendo físicamente las uniones estrechas del intestino [³].
Las investigaciones de Galli también demostraron que la suplementación enzimática redujo los niveles de calprotectina fecal entre un 29% y un 56% [⁴].
Ensayos de campo realizados recientemente en España, han corroborado el efecto positivo de Hemicell XT sobre la homogeneidad de los grupos. En un ensayo los animales fueron agrupados en corrales en función de su peso inicial.
Lo que se observó a lo largo de la experiencia, fue que los animales con peso inicial más bajo y suplementados con pienso Hemicell XT, tuvieron una respuesta positiva más marcada.
La diferencia de peso tras el periodo de cebo, entre animales pequeños alimentados con el pienso que llevaba Hemicell XT frente animales pequeños del grupo control fue de 4kg (p<0,05) [⁶].
| Este resultado confirma que Hemicell XT actúa con mayor eficacia en los animales más pequeños, mitigando el efecto acumulativo de los beta-mananos y favoreciendo la uniformidad del lote al final del cebo. |
Otro de los hallazgos presentados en el estudio de Galli, sugiere que más allá del rendimiento productivo, Hemicell XT es una herramienta clave para la sostenibilidad ambiental.
Al hidrolizar los beta-mananos, se reduce la viscosidad del contenido intestinal, lo que permite que el animal recupere el agua de forma mucho más eficiente.
| Como consecuencia, Hemicell XT al eliminar la barrera de los beta-mananos, potencia la acción de otros complejos enzimáticos logrando una reducción en la producción total de purín de hasta un 49,7% [⁴]. |
Este descenso en el volumen de deyecciones, sumado a una menor humedad fecal, no solo mejora la higiene de los corrales, sino que facilita significativamente la gestión de residuos y reduce la huella ambiental.
Comentarios finales
La exposición acumulativa a los beta-mananos es un desafío que se magnifica conforme el animal crece y su ingesta de pienso aumenta. No debe tratarse como un agente anti nutricional menor, sino como un factor que degrada la eficiencia del cebo.
Para el veterinario y el nutrólogo, la incorporación de Hemicell XT desde el destete hasta el sacrificio ofrece cuatro ventajas de interés:
