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Micotoxinas en aves: ocurrencia, impactos y estrategias de mitigación

Escrito por: Dra. Alexandra Weaver - Mycotoxin Management Team, Global Technical Support Specialist at Alltech

Micotoxinas en aves: ocurrencia, impactos y estrategias de mitigación

Las micotoxinas son metabolitos químicos producidos por diferentes especies de hongos y representan un desafío recurrente para la seguridad y la calidad de los alimentos destinados a las aves.

Aunque su forma, concentración y prevalencia pueden variar según el año, la región y el tipo de ingrediente, estos contaminantes tienen un alcance global y pueden influir negativamente en la salud y el desempeño de los animales.

En la producción avícola, los efectos asociados a la ingestión de micotoxinas pueden observarse a través de alteraciones en el desempeño productivo, una menor eficiencia alimentaria, daños en órganos internos, cambios en el estado nutricional y mineral, interferencias en la regulación hormonal y alteraciones en la función inmunológica.

En conjunto, los impactos de las micotoxinas pueden comprometer la productividad, la salud de las aves y la rentabilidad de los sistemas de producción.

En conjunto, los impactos de las micotoxinas pueden comprometer la productividad, la salud de las aves y la rentabilidad de los sistemas de producción.

UN DESAFÍO GLOBAL Y FRECUENTEMENTE MÚLTIPLE

La presencia de micotoxinas en materias primas y alimentos balanceados es una realidad ampliamente documentada.

Un punto importante es que, en la práctica, las aves raramente están expuestas a solo una micotoxina aislada.

La coocurrencia de múltiples micotoxinas en un mismo ingrediente o en una dieta completa es cada vez más común, lo que hace que la evaluación de riesgo sea más compleja.

Los datos muestran esta realidad con claridad.

En muestras de maíz analizadas a nivel global entre enero de 2018 y julio de 2026 por el laboratorio Alltech 37+, se observó un promedio de 6,98 micotoxinas por muestra.

Además, las micotoxinas emergentes fueron el grupo más prevalente, apareciendo en el 31,6% de las muestras evaluadas (Figura 1).

Fig. 1. Prevalencia de micotoxinas basada en la ocurrencia relativa (%) de micotoxinas en 7227 muestras globales de granos de maíz analizados entre enero de 2018 y julio de 2026 para 54 micotoxinas mediante cromatografía líquida de ultra alta eficiencia acoplada a la espectrometría de masas en tándem (Laboratorio Analítico Alltech 37+, Nicholasville, KY).

Las micotoxinas emergentes incluyen compuestos que no pertenecen al grupo tradicionalmente monitoreado, como las aflatoxinas, las fumonisinas o el deoxinivalenol (DON), y que a menudo no son evaluados rutinariamente ni están regulados por legislaciones específicas.

Con los avances en las técnicas de laboratorio, estos compuestos han comenzado a identificarse con mayor frecuencia, revelando una presencia relevante en los commodities agrícolas.

Entre 2018 y 2026, la ocurrencia de siete micotoxinas emergentes importantes aumentó, en promedio, un 8,4%, reforzando su creciente relevancia para la seguridad del alimento y la salud de las aves (Figura 2).

Fig. 2. Aumento en la tasa de incidencia de micotoxinas emergentes – beauvericina, eniatina A/A1, eniatina B/B1, ácido fusárico y moniliformina – en 7227 muestras globales de granos de maíz analizadas entre enero de 2018 y julio de 2026 para 54 micotoxinas mediante cromatografía líquida de ultra alta eficiencia acoplada a espectrometría de masas en tándem (Laboratorio Analítico Alltech 37+, Nicholasville, KY).

CÓMO PUEDEN AFECTAR LAS MICOTOXINAS A LAS AVES

El consumo de alimentos contaminados por micotoxinas puede generar respuestas directas e indirectas en las aves.

Los primeros signos generalmente están relacionados con el desempeño, como la reducción del consumo de alimento, menor ganancia de peso, peor conversión alimenticia, disminución en la producción de huevos o alteraciones en la calidad de los huevos.

Fig. 3. Principales efectos asociados a la exposición de aves a diferentes grupos de micotoxinas, incluyendo impactos sobre la integridad intestinal, la función inmunológica, la fertilidad, la incubabilidad, y la salud hepática y renal.

Sin embargo, los efectos de las micotoxinas no se limitan a los parámetros productivos.

El tracto gastrointestinal está entre los primeros órganos afectados, ya que entra en contacto directo con los contaminantes presentes en la dieta.

Algunas micotoxinas pueden alterar la síntesis proteica en las vellosidades intestinales, provocando lesiones, un menor desarrollo de estas estructuras y una reducción de la digestión y absorción de nutrientes.

También existe evidencia de que las micotoxinas pueden reducir el número de células caliciformes en el intestino, afectando la capa de moco, además de debilitar las uniones estrechas entre las células intestinales.

Estas alteraciones comprometen la integridad de la barrera intestinal y pueden aumentar la susceptibilidad de las aves a infecciones secundarias.

Como consecuencia, pueden observarse signos como una mayor ocurrencia de enfermedades, excretas más húmedas, una menor respuesta a las vacunas y un aumento de la mortalidad.

Además de los efectos intestinales, las micotoxinas también pueden interferir en otros sistemas fisiológicos.

El deoxinivalenol, por ejemplo, se ha asociado con una reducción de la relación calcio: fósforo en el fémur y el tibiotarso de los pollos de engorde, lo que indica un impacto sobre el estado mineral de los huesos.

La zearalenona, por su parte, se ha relacionado con alteraciones hormonales en gallinas ponedoras, incluyendo una reducción de los niveles de hormona foliculoestimulante (FSH) y progesterona.

MICOTOXINAS EMERGENTES: UNA CATEGORÍA QUE MERECE ATENCIÓN

Aunque son menos discutidas que las micotoxinas tradicionalmente monitoreadas, las micotoxinas emergentes tienen el potencial de afectar la salud y el desempeño de las aves.

Existe una base histórica de estudios que indican que estos compuestos pueden causar efectos relevantes, especialmente cuando están presentes en combinación con otras micotoxinas.

El ácido fusárico, por ejemplo, fue evaluado en un estudio con embriones, tanto de forma aislada como en combinación con fumonisina B1. Cuando estuvieron presentes individualmente, ambas micotoxinas aumentaron la mortalidad embrionaria después de 21 días; sin embargo, los efectos fueron más pronunciados cuando los compuestos se combinaron.

Este tipo de respuesta refuerza la importancia de considerar el riesgo asociado a la exposición múltiple.

Otro ejemplo es la moniliformina, producida por diversas especies de Fusarium. En aves, su consumo puede estar asociado con daños cardíacos, dificultad respiratoria, debilidad muscular e inmunosupresión.

Estos hallazgos indican que la evaluación del riesgo micotoxicológico debe ir más allá de las micotoxinas más conocidas, especialmente en sistemas de producción en los que ingredientes como el maíz y sus subproductos son ampliamente utilizados.

EVALUAR EL RIESGO ES EL PRIMER PASO

La gestión eficaz de las micotoxinas comienza con la detección del riesgo presente en los ingredientes y en los alimentos balanceados. Se pueden utilizar diferentes métodos para este fin, incluyendo tecnologías de flujo lateral, ensayos inmunoenzimáticos y cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas.

La utilización de tecnologías capaces no solo de detectar, sino también de cuantificar las micotoxinas, permite una comprensión más precisa del riesgo. Esta información ayuda a los productores y nutricionistas a tomar decisiones mejor fundamentadas sobre la calidad y seguridad del alimento.

Además, los datos obtenidos a través de los análisis pueden utilizarse para monitorear el riesgo a lo largo del tiempo y relacionar la presencia de micotoxinas con desafíos de salud y desempeño observados en el campo. Este enfoque permite desarrollar estrategias de mitigación más eficaces y adaptadas a la realidad de cada operación.

Tras la identificación del riesgo, una de las estrategias disponibles para la mitigación de micotoxinas es el uso de adsorbentes con el objetivo de reducir su absorción por parte del animal.

Uno de los componentes evaluados en la producción avícola es el extracto de pared celular de levadura. Se han realizado metaanálisis para sintetizar los resultados de diferentes estudios y proporcionar conclusiones cuantitativas más sólidas sobre su uso durante desafíos por micotoxinas.

UNO DE LOS ADSORBENTES DE MICOTOXINAS MÁS INVESTIGADOS DEL MERCADO

Con una eficacia comprobada por más de 20 años de investigaciones in vitro e in vivo en diversas especies animales, Mycosorb A+ es eficaz en la adsorción de múltiples micotoxinas, como aflatoxinas, zearalenona, DON, ocratoxina A, toxina T-2 y fumonisinas, maximizando el desempeño y apoyando el sistema inmunológico del animal.

Fig. 4. Mycosorb A+ contribuye a la gestión de los desafíos asociados a las micotoxinas, ofreciendo un amplio espectro de acción, rápida adsorción y apoyo a la función inmunológica y al desempeño animal.

En pollos de engorde, un metaanálisis con 25 referencias de ensayos indicó que el uso de Mycosorb durante desafíos por micotoxinas estuvo asociado con una mayor ganancia de peso, mejor eficiencia alimentaria, menor mortalidad y menor huella de carbono de la producción, en comparación con el consumo de micotoxinas sin esta estrategia de mitigación.

De forma similar, un metaanálisis realizado con gallinas ponedoras mostró que las aves suplementadas con Mycosorb durante desafíos por micotoxinas presentaron una mayor producción de huevos y huevos de mayor peso en comparación con las aves expuestas a las micotoxinas sin la suplementación.

Las evidencias presentadas en estos metaanálisis refuerzan que, en escenarios de contaminación por múltiples micotoxinas, la adopción de una tecnología adsorbente eficaz puede contribuir a proteger el desempeño productivo, la rentabilidad del productor y la sostenibilidad de la operación.

Con respaldo científico, validación consistente en diferentes especies y una trayectoria consolidada de uso comercial, Mycosorb representa una solución confiable para los programas integrados de gestión de micotoxinas en la producción avícola.

CONSIDERACIONES FINALES

Las micotoxinas están presentes en materias primas y alimentos balanceados en diferentes regiones del mundo y deben considerarse una amenaza para la calidad y la seguridad de los alimentos destinados a las aves. Sus efectos pueden comprometer la salud intestinal, la función inmunológica, el equilibrio nutricional, el desempeño productivo y, consecuentemente, la rentabilidad de los sistemas avícolas.

La creciente prevalencia de las micotoxinas emergentes refuerza la necesidad de una evaluación más amplia del riesgo, especialmente en escenarios de contaminación múltiple.

El monitoreo analítico, la cuantificación del riesgo y la adopción de estrategias de mitigación son herramientas importantes para reducir los impactos de las micotoxinas sobre la salud, el desempeño, la sostenibilidad y la rentabilidad de la producción avícola.

Texto adaptado* de: Weaver, A. C. (2025). Mycotoxins as antinutritional factors: Occurrence, impacts and management. Journal of Applied Poultry Research, 34, 100543. https://doi.org/10.1016/j.japr.2025.100543

*Los datos presentados fueron actualizados con información consolidada hasta julio de 2026.

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