La contaminación por micotoxinas continúa siendo uno de los mayores desafíos para la nutrición animal en Latinoamérica. Distintos informes técnicos y publicaciones especializadas volvieron a alertar sobre los altos niveles de fumonisinas, DON y zearalenona presentes en maíz utilizado para alimentación animal en la región.
El tema tomó relevancia luego de la actualización de diversos análisis regionales que muestran que las fusariotoxinas se han convertido en un problema estructural y no solamente estacional. Expertos advierten que la combinación entre cambio climático, humedad elevada y problemas de almacenamiento continúa favoreciendo la proliferación de hongos toxigénicos.
- De acuerdo con los reportes publicados durante mayo, países latinoamericanos presentan altos índices de policontaminación, es decir, la presencia simultánea de varias micotoxinas en una misma muestra de maíz.
Fumonisinas lideran las preocupaciones en nutrición animal
Las fumonisinas siguen siendo las micotoxinas más frecuentes en granos destinados a alimentación animal en Latinoamérica. Diversos especialistas del sector porcino y avícola indicaron que el maíz continúa siendo el principal vehículo de contaminación.
- En porcicultura, las fumonisinas están asociadas con reducción del consumo de alimento, menor ganancia de peso y alteraciones inmunológicas. En avicultura, los efectos incluyen problemas intestinales y disminución en la eficiencia alimenticia.
Además, el DON o deoxinivalenol continúa afectando el desempeño productivo de aves y cerdos. Los especialistas explican que incluso concentraciones moderadas pueden provocar pérdidas silenciosas difíciles de detectar en granja.
Otro de los factores que genera preocupación es la presencia simultánea de zearalenona, toxina relacionada con alteraciones reproductivas, especialmente en cerdas reproductoras.
Cambio climático aumenta el riesgo de contaminación
Uno de los puntos más discutidos durante la semana fue el impacto del cambio climático sobre la aparición de micotoxinas. Expertos coinciden en que las variaciones climáticas están modificando la dinámica de contaminación en granos y materias primas.
Las lluvias irregulares, los cambios bruscos de temperatura y los periodos de alta humedad favorecen el desarrollo de hongos del género Fusarium, principales productores de fumonisinas y DON.
Incluso regiones donde anteriormente el riesgo era moderado están comenzando a presentar mayores niveles de contaminación.
Los especialistas advierten que las micotoxinas representan un desafío creciente no solamente para la productividad animal, sino también para la seguridad alimentaria y el comercio internacional.
Impacto económico sobre la industria pecuaria
Las pérdidas económicas derivadas de las micotoxinas siguen aumentando en Latinoamérica. Los efectos productivos incluyen:
- Menor conversión alimenticia.
- Disminución del crecimiento.
- Alteraciones digestivas.
- Problemas reproductivos.
- Mayor susceptibilidad a enfermedades.
- Reducción de producción de carne y huevo.
La industria de alimentos balanceados está reforzando programas de monitoreo para detectar riesgos antes de la formulación de dietas.
Entre las estrategias más utilizadas destacan:
- Análisis frecuentes de materias primas.
- Mejores sistemas de almacenamiento.
- Uso de secuestrantes de micotoxinas.
- Monitoreo digital de lotes.
- Diversificación de proveedores.
Latinoamérica bajo presión internacional
La contaminación por micotoxinas también preocupa por su impacto sobre el comercio global de materias primas. Latinoamérica es una de las principales regiones exportadoras de maíz y soya para alimentación animal.
- Los especialistas señalan que la calidad sanitaria de los granos será cada vez más importante en los mercados internacionales, especialmente ante el endurecimiento de regulaciones relacionadas con inocuidad alimentaria.
La situación mantiene en alerta a productores pecuarios, nutricionistas y empresas de alimento balanceado, quienes continúan fortaleciendo sus sistemas preventivos para minimizar pérdidas productivas.
Conclusión
Las micotoxinas siguen siendo uno de los principales desafíos para la nutrición animal en Latinoamérica. La alta prevalencia de fumonisinas y DON en maíz obliga al sector pecuario a fortalecer controles, monitoreo y estrategias de mitigación para proteger productividad y rentabilidad.
