La seguridad y calidad de los piensos son fundamentales para proteger la salud y el bienestar de los animales, optimizar su rendimiento y velar por la calidad de los productos derivados.
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Conocer la presencia de micotoxinas en materias primas y piensos es clave para alcanzar estos objetivos. Los resultados del programa de vigilancia de 2025, llevado a cabo por ADIVETER, ofrecen información actualizada a nivel nacional.
Durante 2025, nuestro programa de vigilancia ha analizado más de 1.200 muestras de materias primas y piensos recogidas en diferentes regiones de España, con el objetivo de detectar la presencia de las principales micotoxinas de interés en alimentación animal.
Los análisis se realizaron en un laboratorio acreditado según la norma ISO 17025, mediante HPLC-MS/MS, para la determinación de aflatoxinas (AF), fumonisinas (FB), toxina T2 (T2), toxina HT2 (HT2), deoxinivalenol (DON), zearalenona (ZEA) y ocratoxina A (OTA).
Los resultados reflejan la frecuencia y niveles de contaminación en las muestras, ofreciendo una visión actualizada de la situación en España.
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Este seguimiento anual es una herramienta valiosa para productores y técnicos, ya que ayuda a minimizar problemas asociados a las micotoxinas e identificar puntos críticos, orientando estrategias eficaces de prevención y control.
RESULTADOS
Visión general de la contaminación
Solo el 10% de las materias primas y piensos está libre de micotoxinas, el 27% contiene 1-2, mientras que el 62% presenta tres o más, lo que resalta la importancia de los efectos combinados para la salud y el rendimiento animal.
Figura 1. Multicontaminación por micotoxinas en materias primas y piensos. Porcentaje de muestras que presentan de 0 a 3 o más micotoxinas.
Las micotoxinas DON y FB son las más frecuentes, detectadas en el 80% de las muestras, y de éstas, el 90% presenta ambas de forma conjunta.
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Por otra parte, ZEA y T2/HT2 se detectaron en cerca del 50% de las muestras analizadas. Las micotoxinas menos habituales fueron AF y OTA, presentes en sólo el 5-12% de las muestras.
Figura 2. Contaminación general por micotoxinas en todas las muestras analizadas durante 2025.
Materias primas
Aproximadamente un 35% de las muestras corresponden a materias primas, principalmente maíz y derivados, otros cereales y oleaginosas con sus subproductos.
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Para el análisis se definieron grupos según el perfil y riesgo de micotoxinas: el maíz y sus derivados, por su alta representación y susceptibilidad a toxinas de Fusarium, y las oleaginosas (girasol y algodón), con un perfil distinto, asociado principalmente a AF y OTA. |
Maíz y derivados
En maíz y derivados, el 84% de las muestras presentan contaminación por dos o más micotoxinas, siendo FB y DON las más frecuentes (80-90%). Solo el 10-12% superó las recomendaciones técnicas de Adiveter (Tabla 1).
Aunque DON y FB fueron las micotoxinas más frecuentes en maíz y derivados, más del 80% de las muestras cumplieron los límites recomendados por Adiveter.
Tabla 1. Frecuencia y niveles de micotoxinas en maíz y productos derivados.
| Solo un pequeño número presentó concentraciones elevadas, y en pocos casos ambas micotoxinas superaron los valores máximos simultáneamente (4%). |
Esta baja coincidencia puede explicarse por los diferentes hongos productores y sus requerimientos ecológicos:
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DON por Fusarium graminearum y F. culmorum (condiciones húmedas y templadas),
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FB por F. verticillioides y F. proliferatum (ambientes más cálidos y secos) (Liu et al. 2022).
| Por ello, cada micotoxina requiere un seguimiento y manejo específico, ya que su presencia a niveles críticos no suele coincidir. |
Otros cereales: trigo, cebada y avena
En los cereales distintos al maíz, la contaminación por micotoxinas es claramente menor.
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La más frecuente fue DON (36%), seguida de T2/HT2 (19%), mientras que las FB solo aparecieron en un 7% de las muestras, y a niveles muy bajos, muy por debajo de los observados en maíz.
Ninguna muestra superó los límites técnicos, confirmando su menor riesgo. En línea con estudios previos, estos cereales son menos propensos a FB, mientras que el trigo es más susceptible a la producción de DON por F. graminearum (Miller, 2008).
Algodón y girasol
En oleaginosas como algodón y girasol, las micotoxinas predominantes fueron AF y OTA, detectadas en aproximadamente el 60% de las muestras, seguidas de ZEA y FB, y en menor medida T2/HT2; no se detectó DON.
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Este patrón de contaminación refleja la mayor susceptibilidad de estas semillas a hongos productores de AF y OTA (Aspergillus spp. y Penicillium spp.), cuya proliferación se ve favorecida por condiciones de almacenamiento o transporte inadecuadas (alta humedad, temperatura elevada y aireación deficiente). |
Alrededor del 30% de las muestras superaron los niveles técnicos recomendados para AF, con concentraciones medias y máximas significativamente superiores a otras materias primas, confirmando que las oleaginosas son de las matrices más críticas en postcosecha y almacenamiento.
Tabla 2. Frecuencia y niveles de micotoxinas en algodón y girasol.
Otras oleaginosas (colza, soja)
En colza y soja, la incidencia de micotoxinas fue baja. Solo se detectaron trazas aisladas de OTA, T2/HT2 y DON en un pequeño porcentaje de las muestras, sin presencia de AF, ZEA ni FB.
Las concentraciones fueron bajas y no superaron los niveles orientativos, confirmando que ambas materias primas presentan un riesgo reducido de contaminación cuando se manejan y almacenan en condiciones adecuadas.
Piensos
En piensos compuestos, la multicontaminación por micotoxinas fue más frecuente que en las materias primas:
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el 74% de las muestras contenía tres o más y solo el 1% estaba libre, frente al 28% en materias primas.
Esto se debe a que los piensos combinan diferentes ingredientes, cada uno con su perfil de contaminación, aumentando la acumulación de varias micotoxinas.
En la mayoría de los piensos, las concentraciones fueron bajas o moderadas, con pocas muestras capaces de causar intoxicaciones agudas.
Sin embargo, la presencia simultánea de varias micotoxinas puede generar efectos sinérgicos, donde su acción combinada potencia la toxicidad incluso a niveles individualmente inocuos (Grenier & Oswald, 2011; Alassane-Kpembi et al., 2017), afectando:
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Sistema inmune.
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Metabolismo.
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Integridad intestinal.
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Reduciendo el rendimiento y bienestar animal.
El principal problema de las micotoxinas en producción animal no suele ser la exposición aguda, sino la crónica y subclínica:
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pequeñas dosis ingeridas de forma continua que deterioran progresivamente la salud, la eficiencia alimentaria y la respuesta inmunitaria de los animales.
Figura 3. Multicontaminación por micotoxinas en piensos. Porcentaje de muestras que presentan de 0 a 3 o más micotoxinas.
Es importante diferenciar la contaminación por micotoxinas según la especie (aves, porcinos o rumiantes) debido a sus distintas sensibilidades. A continuación, se presentan los resultados para cada grupo.
Tabla 3. Frecuencia y niveles de micotoxinas en piensos para aves.
Tabla 4. Frecuencia y niveles de micotoxinas en piensos para porcinos.
Tabla 5. Frecuencia y niveles de micotoxinas en piensos para rumiantes.
Las combinaciones de micotoxinas más frecuentes fueron aquellas producidas por hongos del género Fusarium, un contaminante natural del suelo que acompaña a los cultivos desde su desarrollo hasta la cosecha.
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Estos “compañeros de viaje” suelen presentarse de forma conjunta en los granos, generando patrones de multicontaminación que dependen tanto de las características del hongo como de las condiciones del cultivo y cosecha. (Figura 3)
| Evaluar las micotoxinas de forma individual supone una limitación importante: los animales no ingieren cada toxina por separado, sino todas al mismo tiempo. Incluso si cada una está por debajo de su límite, sus combinaciones y posibles sinergias pueden generar efectos mucho más intensos. |
Un ejemplo claro de sinergia entre micotoxinas es la combinación de DON, FB y T2/HT2.
Estas micotoxinas, incluso cuando se encuentran por debajo de sus límites individuales, pueden actuar de manera conjunta, comprometiendo la integridad de la mucosa intestinal y la respuesta inmunitaria de los animales.
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Estudios en cerdos muestran que la co‑exposición a DON y T‑2 aumenta la permeabilidad intestinal y facilita la translocación bacteriana, incluso a concentraciones subclínicas (Guan et al., 2024).
Por otra parte, en aves se ha observado que combinaciones de DON y FB reducen la producción de inmunoglobulinas y alteran poblaciones de linfocitos, lo que indica un efecto inmunosupresor más marcado que el de cada toxina individual (Shanmugasundaram et al., 2025).
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Esto demuestra que los límites individuales no siempre reflejan el riesgo real de exposiciones múltiples.
Figura 3. Frecuencia de combinaciones de micotoxinas de Fusarium en piensos
Por ello, para complementar el análisis tradicional de incidencia y niveles de micotoxinas en piensos, se ha desarrollado un Índice de Riesgo de Micotoxinas (IRM) que considera la multicontaminación y el riesgo acumulado.
| Este enfoque no solo tiene en cuenta la presencia y concentración de cada toxina, sino también su relevancia específica por especie, así como posibles interacciones y sinergias entre ellas. |
La suma de estos factores permite estimar el “estrés tóxico total” al que está expuesto el animal, proporcionando una visión más completa del impacto real de la contaminación.
Con este análisis, la situación cambia radicalmente: más del 25% de las muestras en las tres especies animales presentan un riesgo significativo a alto.
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Esto indica que, aunque cada micotoxina por separado pueda parecer controlada, el efecto combinado resulta preocupante.
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Por ello, la gestión del riesgo debe centrarse en la multicontaminación y no limitarse únicamente a cumplir con los límites individuales. |
LO MÁS DESTACADO
Los resultados del monitoreo de la contaminación por micotoxinas durante el 2025 confirman una vez más que la multicontaminación es la norma, no la excepción.
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La mayoría de los piensos y materias primas contienen varias toxinas a la vez, exponiendo a los animales a combinaciones que potencian sus efectos negativos y generar pérdidas económicas.
DON, FB y ZEA son las estrellas de esta coocurrencia, reflejando la presencia de Fusarium en los cereales, y el maíz sigue siendo el más afectado. Trigo, cebada y proteínas de origen vegetal presentan menor riesgo.
Por último, algodón y girasol presentan una alta incidencia de contaminación y recuerdan que un buen almacenamiento es tan importante como la selección del grano, ya que la humedad y temperatura favorecen la producción de AF y OTA.
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En resumen: la prevención comienza en el campo, sigue en el almacenamiento y se refleja en la salud y productividad de los animales.
CONCLUSIONES
Los datos confirman que las micotoxinas siguen representando un desafío real para la producción animal.
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Incluso a bajas concentraciones, la presencia simultánea de varias toxinas refuerza la necesidad de mantener una vigilancia activa y un control continuo a lo largo de toda la cadena, desde la materia prima hasta el animal.
Esto implica combinar el control analítico de materias primas y piensos, mediante técnicas de cribado y de confirmación, con la protección del animal a través del uso preventivo de secuestrantes específicos.
