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Proteínas de origen animal en la alimentación de aves de corral

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En la nutrición de aves de corral, se pueden utilizar harinas de carne y huesos, hemoderivados y proteína derivada de insectos. Esta opción posibilita la formulación de piensos con estas materias primas si su precio, en competencia con las proteínas de origen vegetal, lo permite.


 

En agosto de 2021 se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el Reglamento (UE) 2021/1372 de la Comisión, por el que se deroga la prohibición de alimentar animales de granja no rumiantes con proteínas derivadas de animales.

Esta autorización no permite el uso de proteínas procedentes de rumiantes y tampoco permite el reciclado de proteínas dentro de la misma especie.

↳ En la práctica, esto implica que, en la nutrición de aves de corral, se pueden utilizar harinas de carne y huesos, hemoderivados y proteína derivada de insectos.

Esta opción posibilita la formulación de piensos con estas materias primas si su precio, en competencia con las proteínas de origen vegetal, lo permite.

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En este artículo se pretende hacer una pequeña revisión de las características que tienen estos concentrados proteicos, que son:

Un resumen de las características nutricionales de algunos de estas materias primas se presenta en la Tabla 1, junto con los concentrados proteicos más utilizados:

 *Harinas no desengrasadas. MS: Materia seca; PB: Proteína bruta; EE: extracto etéreo (grasa bruta); FB: Fibra bruta; Ca: calcio; P: fósforo; Lys: lisina; Met: metionina; Cys: cisteína; Thr: treonina; Trp: triptófano; Ile: isoleucina; Val: valina; Arg: arginina. Fuentes: Makkar et al., 2014; De Marco et al., 2015; Feedstuffs, 2016; Khan, 2018; FEDNA, 2019; Dourado et al., 2020

Harinas de carne y huesos

Las harinas de carne constituyen un conjunto de productos que, debido a su origen y composición, pueden tener diferentes características nutricionales.

En su fabricación se utilizan proporciones variables de subproductos de matadero, que incluyen:

El pelo, las pezuñas o los contenidos digestivos no se utilizan en la producción de harinas de carne

↳ Cuando se incluyen huesos en la harina de carne, se le considera harina de carne y huesos.

Para garantizar su higienización durante la fabricación, el producto debe procesarse mediante una adecuada combinación de calor y presión. Asimismo, para evitar el enranciamiento, se debe realizar la extracción de la grasa. Esta extracción, que puede llevarse a cabo mediante procedimientos químicos (uso de solventes) o físicos (presión), da como resultado productos más o menos ricos en grasa bruta (variable entre el 7 y el 15% de extracto etéreo).

Estos altos niveles de grasa deben ser tenidos en cuenta debiéndose incorporar antioxidantes a la materia prima para que no se produzca un excesivo enranciamiento.

Asimismo, para una correcta conservación durante el almacenamiento de la materia prima o los piensos con ella fabricados, es necesaria que la incorporación de higienizantes se haga con productos con efecto antimicrobiano para evitar el posible crecimiento de bacterias potencialmente patógenas.

Contenido en Proteínas

La harina de carne y huesos es una buena fuente de proteínas, en general con adecuada biodisponibilidad, que se puede utilizar en cualquier momento de la producción, con buenos rendimientos en cuanto GMD e índice de conversión en pollos de carne, no solo porque cubre en gran parte los requisitos de aminoácidos, sino porque puede ayudar a reducir los problemas entéricos.

↳ Esto es especialmente interesante en las primeras fases de crecimiento de los pollitos, en las que sus requerimientos de proteína son altos.

 

  A menudo, se logran cubrir estas necesidades con la inclusión de grandes cantidades de harina de soja; esta materia prima contiene polisacáridos no amiláceos que, en pollitos de poca edad, no se digieren bien y pueden ocasionar los mencionados problemas entéricos.

Por lo general, la harina de carne de buena calidad contiene un mínimo del 50% de proteína bruta, llegando, en los mejores casos, a un contenido del 57%. Sin embargo, hay disponibles harinas de carne y huesos de menor calidad, que contienen alrededor de un 45% de proteína bruta.

Minerales

 

 

 

 

Cuanta más cantidad de huesos hay en la harina de carne, mayor es el contenido en cenizas (materia inorgánica), compuestas en gran proporción por calcio y fósforo.

 

→ El caso del fósforo es especialmente relevante, pues sus niveles son considerablemente altos y, aunque este fósforo es especialmente digestible y, por tanto, disponible, un exceso en la fórmula produciría una excesiva excreción fecal, con los consecuentes problemas medioambientales.

Como se ha comentado, las diferencias en la calidad del producto son notables. A pesar de ello, esto no sería un problema si no existiera variabilidad entre las diferentes partidas producidas, incluso para el mismo producto fabricado por el mismo proveedor.

 Grasas

En lo que respecta a la grasa, tanto la cantidad como la composición de este nutriente es muy variable, pues depende de la alimentación recibida por los animales de los que se han obtenido estas harinas.

En líneas generales, se puede decir que, como las harinas autorizadas deben provenir de subproductos del porcino, la composición de la grasa tendrá un alto contenido en ácidos oleico y palmítico (en torno al 45 y 25% respectivamente), mayoritarios en la carne de estos animales.

Asimismo, y aunque depende de la alimentación de los cerdos, el contenido en ácido linoleico (alrededor del 10%) puede ser interesante tanto para gallinas ponedoras como para pollos de carne.

En las dietas de aves de corral, la harina de carne y hueso, normalmente se incluye en una proporción de hasta el 5%, aunque se han realizado estudios en los que se han obtenido buenos resultados cuando se incorpora hasta el 10%.

Desde el punto de vista de la palatabilidad, en los niveles propuestos, el producto no debería presentar problemas si su conservación ha sido correcta, al menos en la alimentación de pollos de carne, siempre menos sensibles a la detección de sabores y olores extraños en el pienso que las gallinas ponedoras.

Hemoderivados

 Los hemoderivados (harina de sangre, plasma y hemoglobina) son subproductos de matadero obtenidos a partir de la sangre de cerdo.

En plantas autorizadas, la sangre es recogida de forma aséptica, se le añade un anticoagulante (oxalato, citrato sódico, …), almacenándose a temperaturas de refrigeración para su posterior procesado.

 

Como la sangre es un producto muy perecedero debe procesarse lo antes posible después del sacrificio.

Harina de sangre

Si el producto final es harina de sangre, se procede a realizar una desecación y esterilización de la sangre manteniendo esta todos sus componentes (plasma, fracción celular y fracción fibrilar).

❌   El proceso utilizado en la desecación (cocción tradicional, espray, …) puede afectar a la palatabilidad, digestibilidad del producto y contenido en aminoácidos como la Lys, que disminuye cuando se incrementa el calor en el proceso de desecación.

✅   Si el procesado se realiza por métodos adecuados, la harina de sangre es un ingrediente palatable y muy rico en proteínas de alta calidad.

En cuanto al valor nutricional, la harina de sangre contiene una gran cantidad de proteínas (85-90% MS) de alta calidad y pequeñas cantidades de grasa (menos del 1% de la MS) y cenizas (menos del 5% de la MS), aunque las harinas de sangre no industriales pueden incluir otros elementos y, por lo tanto, ser más ricas en cenizas.

A diferencia de otras fuentes de proteínas animales, la harina de sangre tiene un equilibrio de aminoácidos deficiente, siendo:

Al ser su contenido de Lys relativamente alto (7-10% sobre MS), es una proteína suplementaria excelente para usar con materias primas de origen vegetal, generalmente bajas en Lys, pudiendo sustituir a otras fuentes de proteínas de origen animal como la harina de pescado en los piensos de iniciación.

Otro aspecto muy interesante es el alto contenido en Trp digestible, lo que es valioso ya que es el tercer aminoácido limitante en los pollos de engorde.

La harina de sangre es rica en hierro, aunque los niveles de otros elementos minerales y vitaminas son bajos.

La inclusión máxima en dietas no debería superar el 2% o el 3% tanto en pollos de carne, como en gallinas ponedoras y reproductoras.

 

Algunos autores han señalado que se puede incorporar hasta un 3% en aves en crecimiento, sin ningún efecto adverso sobre los parámetros productivos en las etapas de inicio y finalización del crecimiento.

En gallinas ponedoras presenta un efecto positivo en la ingestión de alimento, la ganancia de peso corporal y el peso del huevo, sin afectar a la producción de huevos y al índice conversión. También mejora el contenido de Fe en las yemas.

Plasma

Si el producto final es plasma, entonces, la sangre se somete a filtración y centrifugación, separando el plasma de otros componentes y finalmente se procede a su secado.

El método de filtración (evaporación, ultrafiltración, etc.) afectará al contenido en proteína y cenizas del producto resultante.

 

El plasma es un producto de naturaleza higroscópica con propiedades emulsionantes.

En diversos estudios se ha visto que la inclusión de plasma SDP (proteínas del plasma secadas mediante espray) en la dieta de pollos de engorde, tiene efectos moduladores del sistema inmune a nivel local y sistémico reduciendo los efectos negativos causados por la alteración de las funciones intestinales (permeabilidad de la pared, absorción de nutrientes, …) y mejorando la salud intestinal.

Se observan efectos beneficiosos sobre los rendimientos productivos de los pollos de engorde (crecimiento, eficacia alimentaria y la supervivencia).

↳ Su uso en dietas de primera edad parece ejercer un efecto positivo sobre el desarrollo digestivo, observándose un efecto directo sobre el crecimiento y los parámetros sanitarios y reduciendo la mortalidad.

Hemoglobina

Por último, la hemoglobina es un subproducto de la sangre resultante de la centrifugación de la sangre entera tras separar el plasma. Para su uso en alimentación animal, debe someterse a un proceso de deshidratación (por ejemplo, el secado por pulverización en un corto periodo de tiempo a temperatura moderada).

Como en el caso de la harina de sangre y el plasma, la forma de procesado influye en su calidad.

No hay muchos trabajos sobre el efecto de la inclusión de hemoglobina en las dietas de pollos y gallinas, siendo, además, poco concluyentes, reflejando resultados contradictorios en cuanto a los parámetros de crecimiento y calidad del huevo. Los hemoderivados son productos de naturaleza higroscópica, por lo que deben secarse a menos del 10-12% de humedad y almacenarse en un lugar seco para que no se deterioren.

Las harinas de sangre demasiado cocidas son más oscuras, debido a la destrucción de la hemoglobina, y mucho menos palatables. A menudo, se requiere un período de adaptación para que los animales se acostumbren a comer harinas de sangre. Al igual que en el caso de las harinas de carne, es necesario aplicar tratamientos higienizantes.

Harinas de insectos

Los insectos forman parte de la dieta natural de las aves de corral y, aquellas que viven en ambientes que les permiten escarbar, consumen una gran variedad de estos invertebrados (saltamontes, grillos, termitas, escarabajos, moscas, abejas, …) tanto en su forma adulta como en sus formas juveniles (larvas, pupas, crisálidas, …).

Debido a la estructura de los insectos en la fase adulta, con un exoesqueleto compuesto principalmente por quitina (un polisacárido muy poco digestible), la recolección para elaborar las harinas se hace cuando todavía están en fase de larva o de pupa.

↳ En estas fases, los insectos son ricos en proteínas (40-75% de su composición) y en grasas y el contenido en quitina es todavía suficientemente bajo.

Existe una gran variedad de harinas de insectos, cuya composición depende de la especie con la que se haya elaborado, del momento de la recolección y del sustrato empleado en su crecimiento.

Así, aunque el mercado de harinas de insectos está en una fase incipiente, ya se pueden encontrar harinas de larvas de:

✔ De todas ellas, las dos más estudiadas y que parece que tienen más interés productivo son las larvas de H. illucens y las de T. molitor.

↳ Es, por lo tanto, necesaria la extracción previa de la grasa (por medios físicos o químicos) para mejorar la conservación de la harina. Pero incluso tras la extracción de la grasa, el contenido en extracto etéreo de la harina puede ser considerable y en este punto se han observado diferencias notables en la composición de la grasa de las diferentes especies.

↳ Así, la grasa de Hermetia es especialmente rica en ácidos grasos saturados (sobre todo ácido láurico), mientras que la grasa de Tenebrio es rica en ácido oleico y linoleico, lo que la hace más fluida y con mayor tendencia al enranciamiento. También es destacable que la harina de Hermetia es especialmente rica en calcio (por encima del 7%).

 

✅  En trabajos experimentales llevados a cabo en broilers, se ha visto que la inclusión de hasta un 10% de harina de insectos sustituyendo a otros concentrados proteicos mejora el crecimiento de los pollos, principalmente en las primeras fases del desarrollo de las aves. Esta mejora se puede deber, en parte, a la palatabilidad del producto.

❌  Sin embargo, en fases posteriores del crecimiento no parece tan clara la ventaja del uso de estas harinas frente a otros concentrados proteicos, probablemente debido a que la quitina dificulta la digestibilidad de las proteínas.

✅  No obstante, precisamente el contenido en quitina puede mejorar la salud intestinal, pues se comporta como un prebiótico.

✅  Además, cabría señalar que la presencia de ácido láurico en grandes concentraciones en Hermetia, puede tener un efecto positivo sobre la salud intestinal, pues presenta efectos antimicrobianos, sobre todo frente a bacterias grampositivas. Estos efectos se aprecian, principalmente, cuando el estado sanitario de los animales no es óptimo.

Así pues, el interés nutricional de las harinas de insectos para las aves de corral es incuestionable.

Sin embargo, para llegar a un uso extendido de estas harinas es necesario realizar más estudios con diferentes niveles de inclusión, con diferentes grados de desengrasamiento, y con el uso de los antioxidantes adecuados, así como estandarizar los productos para llegar a tener una oferta adecuada y a precio competitivo.

Las harinas de insectos quizá nunca lleguen a ser competitivas en la avicultura intensiva, pero sí que podrían serlo en una avicultura alternativa, en la que los parámetros de productividad se evalúan de forma diferente

 

 

 

 

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