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La uniformidad, el coste oculto que recorre toda la cadena avícola

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Madrid acogió los días 20 y 21 de octubre la décima edición del Pan-European Poultry Seminar (PEPS), el encuentro técnico que Zinpro organiza para el sector avícola europeo y que en esta ocasión reunió a 100 asistentes. Bajo el lema Factors that Drive Flock Uniformity, el programa se dividió en dos jornadas: el Breeder Day, centrado en la reproductora, la incubación y la calidad del pollito, y el Broiler Day, dedicado al coeficiente de variación desde el primer día hasta el matadero. Un mismo mensaje atravesó todas las ponencias: la variabilidad no se corrige al final, sino que se previene desde el origen. 

Breeder Day: la uniformidad empieza en la reproductora

Leonardo Linares (Zinpro) abrió la primera jornada con “Consistencia de entrada, uniformidad de salida: manejo de la reproductora para obtener pollitos más uniformes”, donde recordó que se maneja una población y no una media. En un mismo lote conviven aves ligeras y pesadas con requerimientos distintos, y la genética actual, con menos reservas corporales, exige una restricción más precisa. Por ello, insistió en el arranque temprano, el espacio de comedero y la condición corporal antes de la fotoestimulación, y definió la variabilidad como “el asesino silencioso del rendimiento”. 

A continuación, Sander Lourens llevó el debate a la incubadora con “De un rendimiento medio a un rendimiento máximo con la fórmula de la uniformidad”. Subrayó que lo determinante es la temperatura del embrión, no la del aire, y que debe mantenerse estable y dentro de un margen muy estrecho, ya que los puntos fríos y calientes amplían la ventana de nacimiento y comprometen la calidad del pollito. Además, mostró que los pollitos nacidos en la mitad de la ventana rinden mejor que los primeros y los últimos, y que los transportes largos hasta la granja penalizan su supervivencia. 

Eugeni Roura (Universidad de Queensland) presentó “Nutrición transgeneracional: cómo influir en el comportamiento alimentario del pollito a través de la nutrición de la gallina”: la dieta de la gallina condiciona las preferencias alimentarias del pollito y su desarrollo intestinal, mientras que los últimos días de incubación ofrecen una ventana para intervenir in ovo. En la misma línea, Cristiano Bortoluzzi (Zinpro), con “De la reproductora al broiler: beneficios de los minerales traza orgánicos sobre la productividad de la gallina y el rendimiento de la progenie”, mostró cómo los minerales traza orgánicos sostienen la incubabilidad al final de la puesta y mejoran la respuesta de la progenie al estrés térmico. 

Paul Tillman cerró las ponencias con “Por qué la variación en reproductoras importa más de lo que cree” y un mensaje claro: las medias esconden grandes diferencias en huevos incubables entre naves de una misma granja, de modo que la variación debe medirse y gestionarse. La mesa redonda, moderada por Cibele Torres (Zinpro), trató aspectos prácticos como la medición de la temperatura del pollito, la palatabilidad del pienso y la alimentación temprana. Los participantes coincidieron en que las reproductoras no comen “cualquier cosa”, ya que las grasas enranciadas o un granulado deficiente reducen el consumo, y en que la fuente de minerales traza determina su transferencia al huevo. 

Broiler Day: el CV, del primer día al matadero

Tras la introducción de Tim Horne, Eugeni Roura abrió la segunda jornada con “Ingesta temprana en pollos: preferencias innatas y factores que influyen en la palatabilidad”, sobre el papel del gusto y el olfato en la ingesta temprana. El pollo es tan sensible al amargor como el ser humano, por lo que rechaza piensos con micotoxinas o grasas oxidadas. Además, Roura presentó datos inéditos según los cuales los pollos de crecimiento lento de un mismo lote aprovechan peor las partículas finas y muestran limitaciones en la absorción de glucosa. Recordó, asimismo, que los receptores del gusto también están presentes en el intestino, donde regulan la ingesta a través del eje intestino-cerebro. 

Luis Canela (Aviagen) aportó la visión de campo en “Estrategias de manejo para mejorar el coeficiente de variación (CV) desde el primer día hasta el procesado”: el peso a los 7 días anticipa el CV al sacrificio, y la altura de comederos, la calidad del pienso, la homogeneidad ambiental y la iluminación marcan la diferencia. Asimismo, defendió el sexado y una cultura de “ganancias marginales” con objetivos y responsables claros. Paul Tillman, por su parte, abordó en “El coste de la variación en broilers: ¿puede la nutrición ser parte de la solución?” el coste de la variación en broilers y el papel de la nutrición para reducirlo. 

Paco Fernández (Zinpro) cerró las ponencias con “CV: el coste oculto de la producción de broilers”, donde analizó de dónde surge y cómo repercute en toda la cadena. Un lote puede alcanzar el peso medio con la mitad de las aves fuera de rango, y un CV alto empeora la conversión y multiplica las lesiones en matadero, como las alas rotas. Entre sus causas destacó la edad de la reproductora, la calidad del granulado, la luz y, sobre todo, la activación inmunitaria por vacunaciones o estrés térmico. Explicó también que las aves más pequeñas agotan antes sus reservas de glucógeno, lo que repercute en el pH, el color y la vida útil de la carne, y recomendó medir el CV desde el alojamiento y retirar pronto los pollitos débiles. 

La mesa redonda final, moderada por Leonardo Linares (Zinpro), bajó estas ideas al terreno: ante un CV elevado, los ponentes propusieron revisar por orden la calidad del pollito, el peso a los 7 días, los problemas clínicos y la formulación, y coincidieron en que no existe una solución única, sino un trabajo de equipo que empieza por medir. 

Una década de PEPS

Diez años después de su primera edición, el PEPS confirmó su papel como punto de encuentro técnico de la avicultura europea. La principal conclusión fue compartida por todos los ponentes: la uniformidad no depende de un único factor, sino de la suma de muchos detalles a lo largo de toda la cadena, desde la nutrición de la reproductora hasta el procesado. Medir la variación, y no solo la media, es el primer paso para convertir ese coste oculto en una oportunidad de mejora. 

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