Todos sabemos que cualquier estrategia planteada para afrontar los desafíos diarios de nuestras explotaciones, si se centra en un solo aspecto de la producción animal, siempre estará incompleta.
El manejo, la bioseguridad, la nutrición, la genética y las instalaciones son como engranajes que deben funcionar en conjunto para que las explotaciones sean eficientes y sostenibles en el tiempo.
| La prohibición del uso de antibióticos como promotores de crecimiento (AGP) (2006), la limitación del óxido de zinc (2022) y un control cada vez más estricto sobre el uso de antibióticos para tratamientos a nivel de granja, ha provocado que, hoy en día, la nutrición sea haya convertido en una herramienta polivalente. |
| El objetivo, es que además de mejorar los parámetros productivos, la nutrición sea una alternativa más para garantizar el bienestar de los animales, mejorar la salud intestinal y reducir la dependencia de tratamientos. |
Un claro ejemplo de productos que, por sus propiedades, se han posicionado como alternativa sólida a los AGP, son: los ácidos orgánicos, los ácidos grasos de cadena corta y media, y compuestos bioactivos de origen vegetal.
Ácidos orgánicos: Una herramienta para combatir bacterias
El uso de ácidos orgánicos en la nutrición animal se ha consolidado desde hace décadas, por su función como conservantes de materias primas y piensos.
Su papel más extendido es el de inhibir el crecimiento de bacterias, levaduras y hongos en las materias primas y en el pienso final, lo que reduce las pérdidas de nutrientes y garantiza una mayor seguridad durante el almacenamiento.
| Entre los más estudiados, el ácido fórmico ha mostrado actividad frente bacterias como Salmonella y Escherichia coli, mientras que el ácido propiónico es especialmente efectivo contra hongos.
En conjunto, ambos contribuyen a mejorar la higiene de las materias primas y los piensos, reduciendo el riesgo de recontaminación durante el almacenamiento. |
| Pero los beneficios de los ácidos orgánicos pueden ir más allá de la simple conservación del alimento.
Estos compuestos reducen el pH del pienso, creando un entorno menos favorable para patógenos y más adecuado para la digestión. |
La acidificación favorece la actividad enzimática, mejora la absorción de nutrientes y ayuda a mantener la integridad de la mucosa intestinal. En este sentido, los ácidos orgánicos se consideran aditivos multifuncionales: mejoran la seguridad del alimento, apoyan los procesos digestivos y, de forma indirecta, refuerzan la salud intestinal y la productividad del animal.
Ácidos grasos de cadena corta: Fortalecer el tracto gastrointestinal
El aparato digestivo es uno de los sistemas más sensibles y al mismo tiempo más determinantes en la producción animal.
Su estado de salud no solo condiciona la eficiencia con la que el animal aprovecha los nutrientes, sino que también influye en su resistencia frente a enfermedades.
| Cuando el intestino pierde integridad, se multiplican los trastornos digestivos, aumenta la vulnerabilidad a infecciones y se reduce la conversión alimenticia, con consecuencias que afectan al bienestar y a la productividad global. |
En este contexto, los ácidos grasos de cadena corta (SCFA) y de cadena media (MCFA) han adquirido un papel fundamental. El ácido butírico, por ejemplo, es probablemente el más estudiado dentro de este grupo. Sus principales beneficios incluyen:
- Proporcionar energía directa a los enterocitos.
- Estimular la regeneración de la mucosa intestinal.
- Fortalecer las uniones celulares y la estructura de las vellosidades.
- Modular la respuesta inmunitaria.
- Disminuir la colonización por bacterias enteropatógenas.
| Existen numerosas publicaciones que muestran que la inclusión de SCFA en la dieta refuerza la integridad intestinal y contribuye a una respuesta inmune más eficaz. |
De esta forma, se consolidan como una herramienta capaz de sustituir el papel que antiguamente desempeñaban los antibióticos promotores de crecimiento, ofreciendo beneficios duraderos en términos de integridad intestinal y productividad.
Fitogénicos: La herramienta complementaria más versátil
La producción animal moderna se ha beneficiado del conocimiento ancestral de la fitoterapia.
Estas mismas propiedades pueden aprovecharse en nutrición animal para mejorar la integridad intestinal, modular la microbiota y reforzar el sistema inmunitario de los animales.
Los compuestos bioactivos se clasifican según la parte de la planta y el método de obtención, y pueden presentarse como:
| La clasificación también puede hacerse según los principales compuestos fitoquímicos predominantes: fenoles (flavonoides), terpenos, saponinas, etc. Cada uno presenta propiedades particulares que abarcan desde la estimulación del sistema inmune hasta efectos antimicrobianos o hepatoprotectores. |
Una característica clave de los productos vegetales es que rara vez actúan de forma aislada:
Las mezclas poli herbales combinan múltiples metabolitos secundarios que interactúan de manera sinérgica y potencian a los fitoquímicos principales.
Esta interacción explica por qué determinadas combinaciones de extractos vegetales pueden generar respuestas más eficientes y multifuncionales que la suma de sus principios activos por separado.
No obstante, la eficacia real de cada producto depende de múltiples factores: la especie vegetal utilizada, la parte de la planta de donde se obtiene, el método de extracción aplicado y, sobre todo, el grado de estandarización del proceso.
Dos extractos derivados de la misma planta pueden presentar perfiles químicos muy diferentes y, en consecuencia, producir efectos biológicos variables.
En conjunto, los compuestos bioactivos de origen vegetal representan una de las alternativas más prometedoras en la nutrición animal moderna.
Su potencial recae en la riqueza de fitoquímicos que contienen y en la compleja red de interacciones que estos pueden establecer.
Combinación sinérgica de ácidos orgánicos, SCFA, MCFA y fitoquímicos
La producción animal actual se enfrenta al gran desafío de mantener la competitividad en un entorno en el que el uso de antibióticos está cada vez más restringido.
Cada herramienta aporta beneficios concretos:
Los SCFA y MCFA (ácido butírico, ácido caprílico y ácido cáprico) refuerzan la integridad intestinal.
| En Grupo PH-Albio contamos con más de 35 años de experiencia ofreciendo soluciones eficaces y competitivas, que incluyen, entre otras, la combinación de ácidos y fitoquímicos, para abordar los desafíos a los que hace frente la producción animal. |
| Un claro ejemplo de ello es BiCidal®, que nació de años de investigación. BiCidal® es una mezcla sinérgica de diferentes ácidos orgánicos y bioflavonoides y ha demostrado tener actividad antimicrobiana, tanto en pruebas de laboratorio, como en pruebas “in vivo” y en condiciones reales de campo. |
