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Adsorbentes orgánicos e inorgánicos junto a compuestos funcionales en pollos

Adsorbentes orgánicos e inorgánicos junto a compuestos funcionales: Una estrategia combinada frente a las micotoxinas en pollos de engorde

EVALUACIÓN IN VITRO E IN VIVO FRENTE A BAJOS NIVELES DE AFLATOXINA B1 (AFB1) Y FUMONISINA B1 (FB1)

Los cereales constituyen la base de la alimentación de los pollos de engorde y pueden estar simultáneamente contaminados por distintas micotoxinas (Khan et al., 2024). Entre las de mayor relevancia para la producción avícola se encuentran las aflatoxinas y las fumonisinas, producidas principalmente por especies de Aspergillus y Fusarium, respectivamente (Mavrommatis et al., 2021; Khan et al., 2024).

En condiciones comerciales, la contaminación por micotoxinas no siempre se manifiesta como una intoxicación aguda. La exposición prolongada a concentraciones relativamente bajas puede generar cuadros subclínicos, con alteraciones que no necesariamente se reflejan de inmediato en los principales indicadores productivos. A esto se suma que la coocurrencia de diferentes micotoxinas puede potenciar sus efectos (KepinskaPacelik & Biel, 2021; Shanmugasundaram et al., 2023).

Una de las estrategias utilizadas para reducir su impacto es la incorporación de adsorbentes en el alimento, con el objetivo de disminuir la biodisponibilidad de las micotoxinas en el tracto gastrointestinal. Entre estas herramientas se encuentran los aluminosilicatos (Vila-Donat et al., 2018; Yiannikouris et al., 2021) y los componentes derivados de la pared celular de levaduras, capaces de interactuar con diferentes micotoxinas (Yiannikouris et al., 2021; Xu et al., 2023).

En este contexto, se realizó un estudio para evaluar una formulación que combina adsorbentes de distinta naturaleza: un componente inorgánico, como el aluminosilicato cálcico-sódico (80%), y otro de origen orgánico, como el hidrolizado de pared celular de levadura de Saccharomyces cerevisiae (15%), junto con otros compuestos funcionales, extracto de alcachofa (Cynara scolymus) (0,6%) y cloruro de colina (2,5%).

La evaluación incluyó ensayos in vitro para determinar su capacidad de adsorción de aflatoxina B₁ (AFB₁) y fumonisina B₁ (FB₁), y un ensayo in vivo para analizar su capacidad de mitigar los efectos de la exposición a bajos niveles de ambas micotoxinas en pollos de engorde.

1.ENSAYO IN VITRO 

El ensayo se diseñó para reproducir distintas condiciones fisicoquímicas del tracto gastrointestinal. Para ello, se trabajó con soluciones a pH 2 y pH 5, simulando el ambiente ácido y la transición hacia condiciones intestinales, y se utilizó un fluido intestinal artificial con enzimas digestivas y bilis.

La formulación adsorbente se incorporó a una concentración del 1% y se incubó junto con las micotoxinas durante 1 hora a 39 °C, bajo agitación.

Posteriormente, mediante cromatografía líquida de alta resolución (HPLC), se cuantificó la fracción de micotoxina que permaneció libre, lo que permitió determinar la capacidad de adsorción de la formulación frente a AFB₁ y FB₁.

Tabla 1. Capacidad de adsorción in vitro observada para aflatoxina B₁ (AFB₁) y fumonisina B₁ (FB₁).

2.ENSAYO IN VIVO

Para evaluar la capacidad de la formulación para mitigar los efectos de la exposición a AFB₁ y FB₁, se realizó un ensayo con 140 pollos de engorde machos Cobb 500.

A los 8 días de edad, las aves fueron distribuidas en cuatro grupos experimentales y se inició la administración de los diferentes tratamientos, que se mantuvieron hasta los 49 días de edad.

Los tratamientos incluyeron un grupo control sin micotoxinas (G1), un grupo expuesto a AFB₁ y FB₁ sin suplementación (G2) y dos grupos expuestos a ambas micotoxinas y suplementados con la formulación a diferentes dosis (G3 y G4) (Tabla 2).

Al finalizar el periodo experimental, se evaluaron el desempeño productivo y el peso de los cortes comerciales, la morfología e histología hepáticas, la histomorfometría duodenal y la concentración de ácidos grasos volátiles (AGV) en el contenido cecal.

La formulación mostró una elevada capacidad de adsorción para ambas micotoxinas, lo que respalda el interés de combinar adsorbentes de distinta naturaleza como estrategia frente a la presencia de diferentes micotoxinas (Tabla 1).

Tabla 2. Concentraciones de aflatoxina B₁ (AFB₁) y fumonisina B₁ (FB₁) en las dietas experimentales.

DESEMPEÑO PRODUCTIVO FRENTE AL DESAFÍO POR MICOTOXINAS

Bajo una exposición crónica a bajos niveles de micotoxinas, no se observaron grandes modificaciones en los principales parámetros productivos, algo compatible con un desafío de carácter subclínico (Shanmugasundaram et al., 2023; Kappari et al., 2024).

Sin embargo, resulta interesante destacar que el grupo suplementado con 1 kg/t de la formulación (G3) presentó los valores numéricamente más favorables para la mayoría de los parámetros evaluados (Tabla 3).

P-valores > 0,005 fueron considerados no significativos. G1: grupo control; G2: grupo expuesto a micotoxinas sin adsorbente; G3: grupo con adsorbente a 1 kg/t; G4: grupo con adsorbente a 2 kg/t.

Tabla 3. Efecto de los tratamientos sobre los parámetros productivos y el peso de los cortes comerciales en pollos de engorde.

En comparación con el grupo expuesto a micotoxinas sin suplementación (G2), el grupo suplementado con la dosis más baja de la formulación (G3) presentó un 4,68% mayor peso final, un 4,46% mayor ganancia de peso, un 4,37% menor índice de conversión, un 5,88% mayor peso de pechuga y un 9,43% mayor peso de muslo y pata.

Sin embargo, la respuesta productiva no mostró un comportamiento dosis-dependiente, ya que el aumento de la inclusión de la formulación no se tradujo en beneficios adicionales sobre los parámetros evaluados.

INTEGRIDAD HEPÁTICA: MITIGACIÓN DE LOS EFECTOS ASOCIADOS A LAS MICOTOXINAS

Las diferencias fueron más evidentes al observar el tejido hepático. Los pollos del grupo expuesto a micotoxinas sin adsorbente (G2) presentaron hígados con una coloración marrón-amarillenta, acompañada de alteraciones compatibles con el desafío por micotoxinas (Imagen 1).

En cambio, los hígados de G3 y G4 conservaron una apariencia macroscópica más próxima a la observada en el control (G1).

Imagen 1. Apariencia macroscópica del hígado de pollos de engorde de los diferentes grupos experimentales al finalizar el ensayo.

Las diferencias también se observaron a nivel microscópico. En G2 presentó infiltrados inflamatorios multifocales y perivasculares, degeneración grasa microvacuolar difusa e hiperplasia leve de los conductos biliares (Imagen 2).

En contraste, los grupos suplementados presentaron una arquitectura del tejido hepático semejante a la observada en el control, evidenciando una mitigación de las alteraciones asociadas a la exposición a micotoxinas.

Imagen 2. Evaluación histológica del tejido hepático de pollos de engorde pertenecientes a los diferentes grupos experimentales. A) G1, control; B) G2, exposición a micotoxinas; C) G3, exposición a micotoxinas y suplementación con 1 kg/t; D) G4, exposición a micotoxinas y suplementación con 2 kg/t. Las flechas en B indican infiltrados inflamatorios.

Estos hallazgos muestran que, aun en ausencia de grandes alteraciones en el desempeño productivo, la exposición a bajos niveles de micotoxinas puede generar cambios evidentes a nivel hepático.

SALUD INTESTINAL: CAMBIOS EN LA MORFOLOGÍA Y LA FERMENTACIÓN CECAL

La morfología intestinal mostró diferencias entre los tratamientos. El grupo G3 presentó la mayor longitud de vellosidades y la mayor relación vellosidad:cripta, indicadores asociados con una arquitectura intestinal favorable (Tabla 4).

Además, G3 presentó un área aparente de absorción similar a la del control (G1), reforzando la respuesta favorable observada.

Tabla 4. Efecto de los tratamientos sobre la morfología intestinal de pollos de engorde al finalizar el ensayo.

Las vellosidades más largas proporcionan una mayor superficie disponible para la absorción de nutrientes (Shehata et al., 2022; Shanmugasundaram et al., 2025). Por el contrario, un aumento en la profundidad de las criptas puede reflejar una mayor necesidad de proliferación y renovación celular para reponer el epitelio intestinal, proceso que implica destinar más nutrientes y energía al mantenimiento del tejido.

Por ello, una mayor relación vellosidad:cripta se asocia con un mejor equilibrio entre capacidad absortiva y renovación epitelial (Shehata et al., 2022; Shanmugasundaram et al., 2025).

La suplementación también se asoció con cambios en el perfil de ácidos grasos volátiles (AGV) a nivel cecal. Los grupos suplementados (G3 y G4) presentaron concentraciones superiores de ácido acético, propiónico y butírico, destacándose G3, que alcanzó los mayores valores para los tres AGV y mostró diferencias significativas respecto del grupo expuesto a micotoxinas (G2) y del control (G1) (Tabla 5 y Figura 1).

a,b Letras diferentes indican diferencias estadísticamente significativas entre los grupos (p ≤ 0,05).

Tabla 5. Efecto de los tratamientos sobre la concentración de ácidos grasos volátiles (AGV) en el contenido cecal de pollos de engorde

Estos resultados sugieren una modulación favorable de la actividad fermentativa de la microbiota intestinal, que podría estar relacionada, entre otros factores, con la presencia de componentes de la pared hidrolizada de levadura en la formulación (Saminathan et al., 2014; Shehata et al., 2022).

Figura 1. Concentraciones cecales de ácido acético, propiónico y butírico en los diferentes grupos experimentales.

CONCLUSIONES

La exposición crónica a bajos niveles de AFB₁ y FB₁ produjo alteraciones hepáticas e intestinales aun sin generar grandes cambios en los parámetros productivos, poniendo de manifiesto la relevancia de los desafíos subclínicos por micotoxinas.

Frente a este escenario, la combinación de adsorbentes de diferente naturaleza y compuestos funcionales mostró una elevada capacidad de adsorción in vitro y contribuyó a mitigar los efectos de la exposición a micotoxinas in vivo, con respuestas favorables a nivel hepático e intestinal, así como sobre la fermentación cecal.

Aunque bajo las condiciones controladas del ensayo el impacto sobre el desempeño productivo fue limitado, estas alteraciones podrían adquirir mayor relevancia en condiciones comerciales, donde confluyen múltiples factores de estrés.

En este contexto, los resultados respaldan el interés de un abordaje integral frente a las micotoxinas, que combine su adsorción con el soporte de la integridad intestinal y hepática, contribuyendo a preservar la capacidad de respuesta del animal frente a los desafíos productivos.

Referencias disponibles bajo consulta

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