La agricultura regenerativa, impulsada por el uso de biológicos y bioestimulantes, está ganando relevancia como enfoque para mejorar la salud del suelo, la eficiencia nutricional y la resiliencia de los sistemas agrícolas. Expertos señalan que estas prácticas pueden restaurar la biodiversidad del suelo, aumentar la materia orgánica y mejorar la retención de agua mientras se reduce la dependencia de insumos sintéticos.
Este modelo no solo tiene impactos medioambientales, sino que también contribuye al fortalecimiento de la producción pecuaria y la nutrición animal, al asegurar materias primas de mejor calidad para la formulación de piensos, ofreciendo una respuesta sostenible a presiones como el cambio climático y la degradación del suelo.
Regenerar el suelo: un activo vivo para la nutrición animal
La agricultura regenerativa se basa en prácticas que buscan restaurar y mejorar la salud del suelo, entendiendo que este es un ecosistema vivo que influye directamente en la productividad agrícola y pecuaria. A diferencia de modelos intensivos que degradan la estructura edáfica, estas técnicas promueven mayor cantidad de materia orgánica, diversidad microbiana y mejores ciclos de agua y nutrientes, lo que resulta en suelos más fértiles y resistentes.
En la práctica, la integración de cultivos de cobertura, rotaciones diversas y labranza mínima favorecen la captura de carbono y la mitigación de la erosión, así como una mayor capacidad de retener agua en periodos de estrés hídrico. Estos factores no solo benefician los cultivos convencionales, sino que también repercuten positivamente en los ingredientes agrícolas que se destinan a la alimentación de ganado, mejorando potencialmente la densidad nutricional de piensos y su eficiencia en la producción animal.
Biológicos y bioestimulantes: aliados del suelo vivo
Los insumos biológicos y bioestimulantes son un componente esencial de este enfoque regenerativo. Estos productos, que incluyen microorganismos beneficiosos y sustancias que estimulan procesos naturales del suelo, pueden activar la microbiota del suelo y potenciar la captación de nutrientes por las plantas.
Al fomentar comunidades microbianas saludables, estos biológicos no solo mejoran la disponibilidad de nutrientes sino que también ayudan a las plantas a tolerar mejor condiciones adversas como sequía o estrés térmico, lo que contribuye a una producción agrícola más estable. Además, al aumentar la actividad biológica del suelo, se fortalece su estructura y porosidad, creando condiciones favorables tanto para cultivos forrajeros como para materias primas destinadas a la formulación de piensos balanceados para ganado.
Un ciclo virtuoso: suelos saludables, ganadería sostenible
Al regenerar el suelo mediante prácticas integradas con biológicos, los agricultores y ganaderos pueden crear un ciclo virtuoso que beneficia tanto al medio ambiente como a la productividad. Suelos ricos en materia orgánica y diversidad microbiana no solo favorecen cultivos más resilientes y nutritivos, sino que también pueden reducir la necesidad de fertilizantes sintéticos, disminuir la erosión y mejorar la eficiencia de uso del agua.
Para el sector pecuario, esto se traduce en ingredientes agrícolas de mayor calidad para piensos, una mejor absorción de nutrientes y una base más sólida para sistemas ganaderos eficientes y sostenibles. La regeneración del suelo con biológicos puede así convertirse en una pieza clave para enfrentar retos ambientales y sociales mientras se fortalece la seguridad alimentaria de las cadenas ganaderas.
Fuente: Agricultura regenerativa y biológicos: la revolución silenciosa que transforma los suelos
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