INTRODUCCIÓN

La fibra dietética desempeña un papel clave en numerosos procesos fisiológicos de las cerdas, como la sensación de saciedad, la motilidad del tracto gastrointestinal, la incidencia de estreñimiento y el comportamiento nervioso (Guillemet et al., 2007; Jarrett y Ashworth, 2018; Mateos et al., 2019).
En este sentido, los efectos de incorporar diferentes fuentes de fibra en el pienso están determinados en gran medida por sus propiedades físico-químicas (solubilidad, capacidad de retención de agua y grado de lignificación), lo que ofrece beneficios sobre la fisiología y el funcionamiento digestivo que varían según el nivel de inclusión y la fase productiva considerada.

Por ello, es esencial seleccionar cuidadosamente la fuente y nivel de fibra más adecuados en función de sus características para su incorporación en los piensos para cada fase productiva, para optimizar tanto el rendimiento productivo como el bienestar de las cerdas reproductoras.

En estos piensos, es recomendable priorizar el uso de fuentes de fibra soluble, como la pulpa de remolacha, por su mayor efecto saciante. Además, las fuentes de fibra soluble no lignificada fermentan fácilmente en el intestino grueso de las cerdas, generando ácidos grasos volátiles que contribuyen a la salud intestinal, reducen el pH de la digesta y aportan una fuente adicional de energía para las células epiteliales.

flechaPor ello, la utilización de fibra soluble resulta clave para mejorar el confort digestivo y disminuir la agresividad y los comportamientos estereotípicos en las cerdas (Souza da Silva et al., 2012; 2013).

La fibra en la cerda moderna

Las cerdas hiperpolíficas actuales presentan una mayor prolificidad y menor engrasamiento que las genéticas anteriores, lo que exige ajustar la curva de ingestión para asegurar la recuperación de las reservas corporales durante la gestación y favorecer el consumo voluntario de pienso en la lactación, mejorando así la supervivencia y el crecimiento de la camada.

No obstante, la restricción alimenticia puede alterar el comportamiento y comprometer el bienestar de las cerdas gestantes. En este contexto, la inclusión de niveles elevados de fibra en el pienso de gestación estimula la peristalsis de la pared intestinal y disminuye la velocidad de tránsito de la digesta, mejorando el confort digestivo y reduciendo el riesgo de mortinatos.

Un factor adicional a considerar es que, durante el periodo de preinseminación, la inclusión de niveles extra de fibra en la dieta puede mejorar la supervivencia prenatal, especialmente en cerdas primerizas (Jarrett y Ashworth, 2018). Aunque la causa exacta de esta mejora no se conoce con exactitud, podría relacionarse con un mejor desarrollo del ovocito dentro del folículo ovárico, lo que favorecería una mayor supervivencia embrionaria.

El periodo de transición o peri-parto comprende los 7-10 días anteriores y posteriores al parto (Theil, 2015). Desde el punto de vista nutricional, es la fase más crítica del ciclo productivo de la cerda, ya que debe afrontar profundos cambios fisiológicos y adaptarse al paso de un pienso de gestación a otro de lactación (Theil et al., 2015; Pedersen et al., 2019).

Por este motivo, el tipo de dieta suministrada a las cerdas reproductoras durante este periodo ha cobrado un creciente interés en los últimos años. Dada la breve duración de esta fase y las limitaciones logísticas de muchas granjas comerciales, se recomienda cambiar al pienso de lactación el mismo día en que las cerdas entran a las parideras.

No obstante, en algunas circunstancias, y siempre que la logística de la granja lo permita, puede resultar útil emplear un pienso específico para el peri-parto, con valores nutricionales intermedios entre los piensos de gestación y lactación (Theil et al., 2022).

Es importante considerar que tanto la incidencia de estreñimiento como la condición corporal de la cerda son factores clave que influyen en la duración del proceso del parto y en la producción de calostro (Oliviero et al., 2010; Loisel et al., 2013; Quesnel et al., 2012).

flechaEn este sentido, la inclusión de fuentes de fibra en la dieta de peri-parto favorece el proceso del parto y acorta su duración, reduciendo la mortalidad neonatal y mejorando la viabilidad de los lechones (Darroch et al., 2008; Feyera et al., 2017).

Además, la fibra estimula el peristaltismo digestivo y disminuye el estreñimiento en los días anteriores y posteriores al parto (Jarrett y Ashworth, 2018), reduciendo también la incidencia de edema mamario, mastitis y agalaxia, lo que favorece la producción de leche durante la lactación (Oliviero et al., 2009).

El objetivo principal del periodo de lactación es maximizar la producción de leche y el crecimiento de la camada, por lo que el manejo y la composición del pienso durante esta fase resultan fundamentales para optimizar los resultados productivos a lo largo de toda la vida reproductiva de la cerda.

Durante la primera fase de la lactación, aunque la ingesta de pienso es limitada, la movilización de reservas corporales en cerdas multíparas supone un riesgo reducido, ya que la producción de leche también es menor. Por contra, en las cerdas primíparas, las necesidades de crecimiento son todavía elevadas, por lo que un bajo consumo de pienso tras el parto puede derivar en problemas metabólicos relevantes.

Debe tenerse en cuenta que niveles excesivos de fibra dietética, especialmente cuando provienen de fuentes de fibra soluble, pueden disminuir la palatabilidad y el consumo voluntario de pienso, lo que podría convertirse en un problema a partir de los 5 días post-parto, un periodo en el que las necesidades nutricionales para la producción de leche aumentan drásticamente (Jarrett y Ashworth, 2018).
Por esta razón, aunque el consumo total de fibra sea mayor en la cerda lactante que en la gestante como consecuencia de la mayor ingestión de pienso, las dietas de lactación incluyen niveles de fibra inferiores a los de gestación para evitar pérdidas excesivas en la condición corporal y favorecer la ingesta de nutrientes.

En este contexto, la inclusión controlada de cantidades suficientes de fibra en el pienso de lactación ayuda a reducir el estreñimiento y mejora el confort digestivo de la cerda, aportando energía extra gracias a la producción de ácidos grasos volátiles en el intestino grueso (Theil et al., 2022).

CONCLUSIÓN

En resumen, el uso adecuado de fuentes de fibra en las dietas de cerdas reproductoras contribuye a mejorar aspectos productivos y fisiológicos fundamentales, incluyendo el bienestar animal, la reducción del estreñimiento, la disminución de los comportamientos estereotípicos y la mejora del rendimiento reproductivo.

Las fibras solubles ejercen un efecto saciante prolongado en la cerda gestante, una respuesta que depende en gran medida de la fermentabilidad de la fuente utilizada, lo que ayuda a reducir la mortalidad prenatal y favorece el consumo voluntario de pienso durante la lactación. Asimismo, el aumento del contenido de fibra dietética en el pienso durante los periodos de peri-parto y pre-inseminación se perfila como una estrategia efectiva para optimizar los rendimientos reproductivos.

Por su parte, durante la lactación, la incorporación equilibrada de fuentes de fibra contribuye a disminuir la tasa de estreñimiento y mejora el confort digestivo de la cerda. No obstante, deben evitarse niveles excesivos que puedan comprometer el consumo de pienso y, en consecuencia, afectar tanto la condición corporal como la producción de leche.

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