Un ensayo universitario italiano evalúa un aditivo sensorial a base de extractos de especias caracterizados en vacas de alta producción alimentadas con una ración reducida en bicarbonato sódico.
Durante el verano pasado, se comparó en un ensayo universitario dos estrategias de tamponamiento en vacas Holstein de media lactación. Los resultados muestran que retirar 75 g/día de bicarbonato sódico no penaliza la producción, y que la incorporación de una mezcla de extractos de especias caracterizados (EE; Oleobiotec Saliva Promoter, Laboratoires Phodé) acompaña una mejora de los indicadores de pH ruminal.
El verano concentra los factores de riesgo ruminal
La acidosis ruminal subaguda (ARSA) figura entre los trastornos digestivos más extendidos en el vacuno lechero de alta producción. Se puede describir como la consecuencia de una acumulación de ácidos grasos volátiles en el rumen, cuando su producción supera la capacidad de absorción por la pared ruminal y la capacidad tampón del medio.
En 26 explotaciones alemanas, Kleen et al. (2013) registraron un pH ruminal ≤ 5,5 en el 20% de las 315 vacas muestreadas mediante rumenocentesis y clasificaron el 42% de los rebaños como probablemente afectados por ARSA.
En verano se suma la presión del estrés térmico. En su revisión sobre el impacto del calor en el rumen, Kim et al. (2022) indican que el estrés térmico puede reducir el pH ruminal y aumentar el nivel de lactato, y que
la saliva, que actúa como agente tampón y es esencial para la función isotónica, disminuye a causa de un tiempo de rumia más corto”.
Los autores señalan igualmente que
la disminución del tiempo de rumia, como efecto directo del calor, es una de las razones de la reducción del pH ruminal”,
y que el aumento de la frecuencia respiratoria se acompaña de una mayor excreción respiratoria de CO₂ que afecta al equilibrio ácido-base.
La saliva, primer sistema tampón del animal
Antes de cualquier tampón alimentario, la vaca dispone de su propia herramienta de regulación: la saliva. Se sitúa la producción salival del vacuno por encima de los 150 litros diarios, secretados durante los largos periodos de masticación. Esta saliva es rica en tampones, principalmente bicarbonato y fosfato, y actúa como un tampón que protege el rumen frente a una caída del pH, caída que se produce habitualmente en respuesta a una alimentación rica en concentrado.
Estudios científicos han demostrado que el flujo diario de saliva aumenta en un 27% en presencia de EE. Los episodios de rumia y el tiempo de rumia también fueron superiores, lo que favorece el mantenimiento de un pH ruminal más elevado. El patrón de episodios de rumia también se vio afectado por el EE (Figura 1).
Especias y salivación: Una vía documentada
Phodé ha desarrollado Oleobiotec Saliva Promoter para modular la salivación. Una solución para reducir el riesgo de acidosis subclínica en rumiantes mejorando los medios naturales de los que ya dispone el animal:
| Este nuevo enfoque de trabajo con extractos de especias ha sido validado por diversos estudios en vacas lecheras y bovinos de carne. |
Un estudio de caso en vacas de alta producción en verano
El ensayo se condujo entre junio y julio de 2025 en una granja lechera experimental en la región de Emilia-Romagna en Italia del Norte. 32 vacas Holstein de media lactación (43,7 ± 7,8 kg de leche; 164 ± 55 DEL; 630 ± 57 kg) se repartieron, tras bloqueo por número de parto y días en leche, en dos lotes de 16 animales alojados en el mismo establo:
Rumia, pH y rendimiento
Ingestión y rumia. La ingestión de materia seca no difirió entre lotes (23,1 vs 24,5 ± 0,57 kg/día para CTR y TRT; P = 0,20) aunque el número de comidas diario subió (5,0 vs 5,4; P <0,01). El tiempo de rumia fue inferior en CTR frente a TRT: 419,2 vs 460,4 ± 15,6 min/día (P = 0,01). La frecuencia de comidas fue asimismo menor en CTR (5,0 vs 5,4 comidas/día; P = 0,04), sin diferencias en el tamaño de las comidas ni en la velocidad de ingestión (Tabla 1).
Tabla 1. Comportamiento alimentario y pH ruminal.
pH ruminal contínuo e indicador relativo de pH. El pH medio fue inferior en TRT frente a CTR (6,31 vs 6,35 ± 0,02; P < 0,01), y con interacción tratamiento × tiempo significativa (P = 0,03).
Calculados según el método de Villot et al. (2018), los indicadores de pH normalizados reducen el efecto de la variabilidad interindividual, la deriva de los sensores y el ruido de medida. A diferencia de los indicadores convencionales basados en umbrales absolutos de pH, estos indicadores relativos no comparan a todas las vacas frente al mismo valor de corte, sino que evalúan las desviaciones del patrón individual de pH de cada animal.
Fermentación, digestibilidad y perfil metabólico. El análisis del perfil de ácidos grasos volátiles del líquido ruminal, el pH fecal y la digestibilidad aparente de MO, MS, FND, FAD, PB y almidón confirmó la estabilidad de las fermentaciones con la ausencia de diferencias entre los lotes. También, los NEFA plasmáticos fueron superiores en CTR frente a TRT (0,31 vs 0,22 ± 0,03 mmol/L; P = 0,01), al igual que la bilirrubina (1,47 vs 1,16 ± 0,10 μmol/L; P = 0,01).
La lectura económica
La producción de leche corregida por energía (LCE) alcanzó 46,7 kg/día en CTR y 48,4 en TRT, es decir +1,7 kg de LCE/vaca/ día en TRT frente a CTR (Figura 2).
Qué retener
La reducción del bicarbonato sódico de la ración en 75 g/vaca/día no comprometió la ingestión, la producción y composición de la leche, la condición corporal ni el estado sanitario de vacas de media lactación en verano. Los indicadores relativos de pH sugieren una menor exposición a descensos anómalos del pH reticuloruminal con la estrategia tampón que incluía EE.
