13 Oct 2026
La nanotecnología comienza a ganar espacio entre las soluciones que buscan mejorar la eficiencia productiva del agro latinoamericano. En Argentina, la startup CycleF desarrolla bioestimulantes nanotecnológicos destinados a ayudar a los cultivos a responder frente a condiciones ambientales adversas, como la sequía y las heladas.
La iniciativa fue presentada en una publicación de LA NACION del 2 de octubre de 2026. El proyecto combina investigación científica, biotecnología y desarrollo de insumos agrícolas para mejorar la respuesta de las plantas al estrés y favorecer el aprovechamiento de los recursos.
La empresa fue fundada por Rodrigo Pontiggia, Melisa Altina y Joaquín Guillot, con una inversión inicial superior a los 100.000 dólares, según informó el medio argentino.
Su primer producto comercial es un bioestimulante diseñado para preparar a los cultivos frente a situaciones de estrés ambiental. La propuesta busca contribuir a que las plantas afronten condiciones desfavorables durante su desarrollo, aunque los resultados pueden variar según el cultivo, el ambiente y el manejo agronómico.
Antes de avanzar hacia aplicaciones comerciales, la tecnología pasó por ensayos en condiciones controladas, microparcelas y evaluaciones en campo. Las pruebas abarcaron distintas regiones productivas argentinas e incluyeron trigo, cebada, soja, maíz y girasol, entre otros cultivos.
Según los datos comunicados por la propia startup y recogidos por LA NACION, las evaluaciones realizadas hasta la fecha registraron incrementos promedio de rendimiento del 10,3 % en cultivos de cosecha fina, del 8 % en maíz y del 5,3 % en soja.
Estas cifras corresponden a resultados informados por la empresa y no deben interpretarse como incrementos garantizados ni extrapolarse automáticamente a todas las explotaciones agrícolas.
El desarrollo también busca optimizar las dosis de aplicación. La compañía señaló que un litro de su producto puede cubrir aproximadamente 40 hectáreas, una característica que podría reducir las necesidades logísticas asociadas al tratamiento, dependiendo de las condiciones de uso.
La validación agronómica y el cumplimiento de los requisitos regulatorios continúan siendo elementos fundamentales para evaluar la eficacia y la viabilidad de estas tecnologías.
La innovación no se limita a los bioestimulantes. La investigación en nanofertilizantes también explora alternativas para mejorar la disponibilidad de nutrientes y reducir las pérdidas durante su aplicación.
En este ámbito, la eficiencia en el uso del nitrógeno es especialmente relevante por su influencia en el desarrollo de los cultivos y por el costo que representa dentro de los sistemas agrícolas.
Para Latinoamérica, donde los productores deben afrontar variabilidad climática, costos de insumos y exigencias de productividad, estas tecnologías representan una línea de investigación con potencial. Su adopción dependerá de la evidencia obtenida en ensayos, la respuesta en condiciones comerciales y la relación entre beneficios productivos y costos.
https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/dejo-una-carrera-de-16-anos-invirtio-mas-de-us100000-y-creo-una-startup-que-busca-mejorar-los-rindes-nid02102026/
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