La futura Política Agraria Común (PAC) centra parte del debate agrícola europeo. España defiende que la próxima PAC mantenga su carácter común, pero incorpore suficiente flexibilidad para adaptarse a las distintas realidades de los Estados miembros, según la nota de prensa del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) publicada este lunes. Así lo traslada el ministro, Luis Planas, durante el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea celebrado en Bruselas, donde también defiende que la futura PAC mantenga, al menos, la actual dotación financiera para el periodo 2028-2034.
La posición española se produce mientras los Estados miembros avanzan en la negociación del futuro Marco Financiero Plurianual (MFP). Los ministros se muestran satisfechos con el enfoque del documento presentado por la Presidencia irlandesa y consideran que el acuerdo sobre el próximo marco está cerca. España considera positivo que pueda cerrarse antes de final de año, aunque Planas subraya que es necesario avanzar con rapidez sin renunciar a un acuerdo adecuado.
España plantea una PAC adaptada a cada realidad productiva
Uno de los principales planteamientos de España pasa por disponer de margen para adaptar determinados elementos de las ayudas a las características de cada territorio. En concreto, Planas defiende disponer de flexibilidad para adaptar las horquillas de pago por hectárea a las distintas zonas y situaciones productivas.
La simplificación también ocupa un lugar destacado. España propone facilitar los procedimientos para los pequeños agricultores y señala que cerca del 60% de los perceptores de la PAC podrían beneficiarse de un procedimiento simplificado si el límite de las ayudas para este colectivo se eleva de 3.000 a 5.000 euros.
El Gobierno español también rechaza introducir nuevas obligaciones de cofinanciación nacional en determinados programas de apoyo, como los dirigidos a frutas y hortalizas o al sector vitivinícola. Según la posición trasladada por el ministro, una mayor participación nacional puede “contribuir a “renacionalizar” la política agrícola y romper el funcionamiento del mercado interior”.
La PAC y el próximo presupuesto europeo
La financiación constituye otro de los puntos centrales de la negociación. España defiende que la futura PAC mantenga, al menos, la dotación financiera actual para 2028-2034 y considera necesario avanzar en el reglamento de la PAC en paralelo con el resto de las piezas que conforman el futuro marco agrícola y financiero.
La propuesta española también pone el foco en los retos que afectan actualmente a las producciones. Entre ellos se encuentra la sequía, que el Ministerio considera un problema que ya afecta a distintos territorios europeos y al que la futura PAC debe dar respuesta, junto con cuestiones como el regadío.
El contexto económico también condiciona las negociaciones. Los ministros analizan la incertidumbre derivada de la situación geopolítica y su impacto sobre las materias primas y los costes de producción. España pide a la Comisión Europea mantener una vigilancia estrecha de los mercados, en particular en los sectores de la alimentación animal y el lácteo.
La negociación de la próxima PAC continúa así vinculada a la definición del presupuesto europeo para 2028-2034. España plantea que el futuro marco mantenga el equilibrio entre una política europea común y la flexibilidad en su aplicación, con recursos suficientes para cumplir los objetivos de la PAC.
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