INTRODUCCIÓN

La nutrición del bovino de cebo ha experimentado una transformación profunda durante las últimas décadas.

La intensificación de los sistemas productivos, la mejora genética, el aumento de la velocidad de crecimiento y la utilización de dietas cada vez más concentradas han modificado de forma significativa la fisiología y el comportamiento productivo de los animales modernos.

Sin embargo, gran parte de los sistemas utilizados actualmente para formular raciones y estimar requerimientos nutricionales continúan basándose en ecuaciones desarrolladas entre las décadas de 1960 y 1980.

Sistemas ampliamente utilizados como NRC o INRA constituyeron un avance extraordinario para su época y siguen representando herramientas fundamentales para la nutrición práctica de rumiantes.

Estos modelos permitieron relacionar ingestión, crecimiento, composición corporal y eficiencia alimentaria mediante una base experimental sólida, basada principalmente en ensayos de digestibilidad, metabolismo y sacrificios comparados.

Gracias a ello, fue posible estandarizar la formulación de raciones y mejorar notablemente la productividad del sector.

No obstante, es importante entender el contexto en el que dichos sistemas fueron desarrollados.

Los animales utilizados hace 40 o 50 años presentaban menores tasas de crecimiento, diferente composición corporal y una eficiencia alimentaria considerablemente inferior a la observada actualmente.

Del mismo modo, las dietas utilizadas en aquel momento contenían una mayor proporción de forraje y una menor densidad energética que las empleadas hoy en sistemas intensivos de cebo.

Como consecuencia, los modelos tradicionales tienden a representar al animal como un sistema agregado basado en valores medios, utilizando coeficientes fijos de utilización de la energía y la proteína.

Aunque este enfoque continúa siendo robusto a nivel poblacional, presenta limitaciones importantes cuando se intenta describir la elevada variabilidad biológica observada actualmente entre animales, incluso dentro de un mismo lote.

En condiciones comerciales modernas, parámetros como la ingestión de materia seca (IMS), la ganancia media diaria (GMD) o la eficiencia de conversión muestran una variabilidad moderada (18-22%), influenciada por factores genéticos, fisiológicos, ambientales y de manejo.

Esta realidad pone de manifiesto que el concepto clásico de “requerimiento medio” resulta cada vez menos representativo del comportamiento real de los animales modernos.

aumentoEn paralelo, el desarrollo de nuevas tecnologías de adquisición de datos, sensores de precisión y grandes bases de datos productivas ha abierto la puerta a una nueva generación de modelos nutricionales más dinámicos y fisiológicamente integrados.

En este contexto, comienzan a emerger enfoques mecanísticos capaces de representar explícitamente procesos como la fermentación ruminal, la absorción intestinal, el metabolismo esplácnico o la partición energética entre órganos y tejidos.

El objetivo de este artículo es hacer reflexionar al lector (especialmente si es experto en nutrición o trabaja en formulación de rumiantes), sobre:

lupaLimitaciones actuales de los sistemas clásicos de alimentación en bovino de cebo.

lupaDiscutir cómo la integración de bases de datos comerciales, modelos dinámicos y herramientas de precisión puede contribuir al desarrollo de estrategias de formulación más inteligentes, adaptativas y representativas de las condiciones reales de producción.

En este texto, no vamos a desvalorizar o criticar ningún sistema, lo que se busca es aumentar el conocimiento acerca de los sistemas en sí, su contexto y sobre qué o para qué fueron creados.

CÓMO SE CONSTRUYERON LOS SISTEMAS CLÁSICOS DE ALIMENTACIÓN

Los sistemas modernos de formulación en rumiantes no surgieron de manera arbitraria. Fueron el resultado de décadas de investigación experimental desarrollada principalmente entre los años 1950 y 1980, en un contexto de intensificación agraria y creciente necesidad de mejorar la eficiencia productiva del ganado.

  • Tras la Segunda Guerra Mundial, la agricultura y la ganadería experimentaron una transformación profunda impulsada por la mecanización, la mejora genética, la expansión del uso de fertilizantes y el desarrollo de nuevas estrategias de alimentación animal.
  • En este escenario comenzaron a desarrollarse los primeros sistemas organizados de evaluación nutricional para rumiantes. Inicialmente, los esfuerzos se centraron en la caracterización química de los alimentos y en la determinación de su valor nutritivo.
  • Posteriormente, aparecieron los primeros sistemas ociales de requerimientos, como el Agricultural Research Council (ARC) en Reino Unido, que sentaron las bases conceptuales de los modelos utilizados posteriormente por NRC e INRA.

El desarrollo de estos sistemas se apoyó fundamentalmente en tres tipos de experimentos (Figura 1).

figura 1

Figura 1. Experimentos utilizados para confeccionar los primeros sistemas de requerimientos

La técnica de sacrificios comparados fue la técnica de referencia para medir la composición corporal, base de los requerimientos y necesidades, y permitieron relacionar el crecimiento del animal con la deposición de proteína y grasa corporal, generando ecuaciones capaces de estimar requerimientos energéticos y proteicos en función del peso vivo y la ganancia diaria.

A partir de esta información, se construyeron modelos basados en la partición de la energía en diferentes fracciones: energía bruta, digestible, metabolizable y neta.

Este enfoque permitió describir de forma relativamente precisa cómo la energía ingerida era utilizada para mantenimiento y crecimiento.

En la figura 2, mostramos la evolución de los sistemas nutricionales en vacuno desde el principio hasta los modelos utilizados en este momento.

figura 2

Figura 2. Evolución de los sistemas de requerimientos nutricionales en bovino de cebo (Del enfoque empírico al modelado dinámico y fisiológico).

El sistema NRC, desarrollado principalmente en Estados Unidos, ha tenido históricamente una orientación muy práctica y aplicada a la formulación de raciones en condiciones productivas.

Su fortaleza reside en la integración de un gran volumen de datos experimentales procedentes de ensayos de alimentación, digestibilidad, crecimiento y metabolismo.

A partir de esta información, el sistema construye ecuaciones capaces de predecir consumo, requerimientos de energía y proteína, y respuesta productiva del animal en función de variables como el peso vivo, la ganancia diaria, el sexo, el tipo animal y la concentración energética de la dieta.

Desde un punto de vista conceptual, NRC ha representado tradicionalmente al animal como una unidad productiva integrada

Es decir, no intenta describir en detalle cada órgano o cada vía metabólica, sino que estima la respuesta global del animal a partir de relaciones estadísticas observadas en poblaciones experimentales.

Este enfoque ha sido extremadamente útil en la práctica, porque permite formular raciones de forma relativamente sencilla y estandarizada

Sin embargo, también implica que muchas de sus predicciones se basan en valores medios y coeficientes generales de eficiencia, lo que puede limitar su capacidad para capturar diferencias individuales entre animales

Por otro lado, el sistema INRA, desarrollado en Francia, incorporó desde sus primeras versiones una visión más fisiológica del crecimiento.

lupaEn lugar de centrarse únicamente en la respuesta productiva media, el sistema INRA presta especial atención a la composición corporal del animal y a la forma en que cambia durante el crecimiento.

Para ello, utiliza conceptos como:

circulo

Esto permite estimar los requerimientos de crecimiento no solo en función de cuánto peso gana el animal, sino también en función de qué tipo de tejido está depositando.

Esta diferencia es clave.

icono-clickGanar un kilogramo de peso vivo no siempre tiene el mismo coste energético.

Un animal joven, que deposita proporcionalmente más proteína y agua, puede crecer con una eficiencia distinta a la de un animal más pesado, que deposita una mayor proporción de grasa.

En este sentido, podría decirse que NRC ha destacado por su robustez práctica y su aplicabilidad directa en campo, mientras que INRA ha aportado una mayor profundidad fisiológica en la interpretación del crecimiento y de la partición de nutrientes.

Ambos sistemas han sido fundamentales para el desarrollo de la nutrición moderna de rumiantes.

Gracias a ellos, fue posible pasar de formulaciones basadas en experiencia o reglas generales a modelos cuantitativos capaces de estimar necesidades energéticas y proteicas con una base científica sólida.

No obstante, el gran desafío actual no está en negar el valor de estos sistemas, sino en entender sus límites.

Tanto NRC como INRA fueron construidos a partir de bases de datos generadas en condiciones experimentales muy diferentes a las actuales y además, fueron diseñados para predecir el comportamiento medio de una población.

Por tanto, NRC e INRA no deben entenderse como sistemas obsoletos, sino como la base sobre la que debe construirse la siguiente generación de modelos nutricionales.

atencionSu contribución ha sido esencial para la formulación moderna, pero el contexto productivo ha cambiado.

texto

El futuro de la nutrición de cebo no pasa por sustituir completamente los sistemas clásicos, sino por complementarlos con enfoques mecanísticos y basados en datos que permitan estimar requerimientos de manera más flexible, adaptativa y representativa del animal real.

LAS LIMITACIONES DE LOS SISTEMAS TRADICIONALES EN EL CONTEXTO ACTUAL

A pesar de la enorme contribución científica y práctica de sistemas como NRC e INRA, resulta evidente que el contexto productivo actual es muy diferente al existente cuando se desarrollaron las bases experimentales originales de estos modelos

Durante las últimas décadas, la genética, la alimentación, el manejo y la intensificación productiva han evolucionado a una velocidad mucho mayor que la actualización conceptual de muchos sistemas nutricionales.

El cambio genético del animal moderno

Uno de los principales factores que explica las limitaciones actuales de los modelos clásicos es el enorme cambio biológico que ha experimentado el ganado vacuno durante los últimos 40 o 50 años (Figura 3).

Los animales utilizados en los experimentos originales de NRC e INRA presentaban menores tasas de crecimiento, menor eficiencia alimentaria y una composición corporal distinta a la observada actualmente

La selección genética moderna ha incrementado notablemente la capacidad de crecimiento y la eficiencia de conversión, especialmente en sistemas intensivos de producción.

Hoy en día, los terneros modernos alcanzan ganancias medias diarias significativamente superiores utilizando menos alimento por kilogramo producido

figura 3

Figura 3. Evolución del ganado Limousin en las últimas décadas.

Además, la partición de nutrientes también ha cambiado. Los animales actuales tienden a depositar más proteína durante fases tempranas del crecimiento y retrasar parcialmente la deposición de grasa respecto a genotipos antiguos.

Este aspecto es especialmente importante desde el punto de vista nutricional, ya que la composición del crecimiento condiciona directamente los requerimientos energéticos. Depositar proteína y agua no tiene el mismo coste metabólico que depositar grasa.

Por tanto, utilizar ecuaciones desarrolladas con animales genéticamente diferentes puede introducir desviaciones importantes en la estimación real de requerimientos y eficiencia energética.

Cambios en los sistemas de alimentación

El segundo gran cambio ha ocurrido a nivel de alimentación y manejo nutricional (Figura 4).

Los sistemas clásicos fueron desarrollados en condiciones donde las dietas contenían una mayor proporción de forraje, menor concentración energética y una dinámica fermentativa distinta a la observada actualmente.

En contraste, los sistemas modernos de cebo intensivo utilizan dietas altamente concentradas, con elevados niveles de almidón y una fermentación ruminal mucho más orientada hacia la producción de propionato.

Estos cambios modifican profundamente el metabolismo energético del animal.

lupaLa producción de ácidos grasos volátiles.

lupaLa eficiencia de utilización de la energía metabolizable.

lupaLa síntesis microbiana.

lupaLa producción de metano.

lupaE incluso, el metabolismo hepático.

Pueden diferir considerablemente respecto a los animales utilizados en las bases de datos históricas.

figura 4

Figura 4. Diferencias en los sistemas de alimentación.

En otras palabras, muchos modelos clásicos fueron calibrados en un contexto metabólico diferente al actual. Aunque continúan ofreciendo una referencia útil, no siempre representan adecuadamente la fisiología del animal moderno alimentado con dietas intensivas.

El problema del “animal promedio”

Sin embargo, probablemente la mayor limitación de los sistemas tradicionales no sea únicamente el cambio genético o nutricional, sino la enorme variabilidad biológica observada actualmente en condiciones comerciales.

En sistemas modernos de producción, animales aparentemente similares pueden mostrar diferencias muy importantes en ingestión de materia seca, eficiencia alimentaria, velocidad de crecimiento o composición corporal.

icono-clickIncluso dentro de un mismo lote y bajo la misma dieta, la respuesta productiva puede variar considerablemente entre individuos.

Los sistemas tradicionales fueron diseñados para estimar el comportamiento medio de una población experimental. Desde un punto de vista estadístico, esto tiene sentido y ha sido extremadamente útil durante décadas.

El problema aparece cuando se intenta aplicar un único “requerimiento medio” a sistemas biológicos altamente variables y dinámicos.

Actualmente, la disponibilidad de datos individuales obtenidos mediante sensores, básculas automáticas, comederos inteligentes y tecnologías de precisión está demostrando que el animal real se comporta de manera mucho más compleja de lo que describen muchos modelos clásicos.

Por ello, la nutrición moderna comienza a evolucionar desde sistemas basados en valores estáticos hacia modelos más dinámicos, capaces de integrar información fisiológica, ambiental y productiva en tiempo real.

El objetivo ya no es únicamente formular una dieta para el “animal promedio”, sino aproximarse cada vez más a los requerimientos reales de cada animal o grupo productivo.

LAS LIMITACIONES DE LOS SISTEMAS TRADICIONALES EN EL CONTEXTO ACTUAL

Durante los últimos años, la disponibilidad de grandes bases de datos productivas obtenidas en condiciones comerciales ha comenzado a mostrar con mayor claridad muchas de las limitaciones asociadas a los sistemas tradicionales de formulación.

diferencia de los experimentos clásicos utilizados históricamente para construir sistemas como NRC o INRA, los datos comerciales actuales permiten analizar animales en condiciones reales de producción, incorporando la variabilidad natural que existe entre individuos, lotes, dietas, fases productivas y sistemas de manejo.

lupaEn este contexto, uno de los aspectos más relevantes observados en bases de datos modernas es la elevada dispersión biológica existente incluso dentro de poblaciones aparentemente homogéneas.

En los datos analizados procedentes de sistemas comerciales de cebo intensivo en España (IRTA, 2010–2024), con información individual de más de 2.000 animales monitorizados durante todo el periodo de crecimiento y cebo, se observaron diferencias importantes.

Aunque los valores medios productivos se situaban dentro de rangos esperables para sistemas intensivos modernos, la variabilidad observada entre animales fue considerablemente elevada, especialmente en parámetros relacionados con crecimiento y eficiencia.

icono-clickEste aspecto tiene una implicación práctica muy importante: dos animales con pesos similares y alimentados bajo la misma dieta pueden presentar respuestas productivas completamente diferentes.

Precisamente aquí aparece una de las principales limitaciones del concepto clásico de “requerimiento medio”.

microscopioEn condiciones reales, el animal promedio prácticamente no existe. Lo que existe es una distribución biológica de animales con distintas capacidades de ingestión, utilización de nutrientes y eficiencia metabólica.

Cuando se compararon las predicciones de requerimientos energéticos obtenidas mediante NRC 2016 e INRA 2018 frente a los valores observados derivados de la ingestión real, comenzaron a aparecer diferencias interesantes entre sistemas (Figura 5).

Los resultados mostraron que el sistema NRC tendía a sobreestimar los requerimientos energéticos a medida que aumentaba el peso vivo, especialmente en animales de elevado crecimiento alimentados con dietas intensivas.

figura 5

Figura 5. Dispersión de valores de energía metabolizable en función del peso corporal.

Por otro lado, el sistema INRA mostró un comportamiento más próximo a los valores observados, probablemente debido a su enfoque más fisiológico basado en composición corporal y deposición de tejidos.

En el caso de la proteína metabolizable, ambos sistemas mostraron desviaciones respecto a los valores observados, aunque nuevamente INRA presentó un ajuste ligeramente más conservador y estable.

Sin embargo, probablemente el resultado más importante no fue determinar qué sistema “funciona mejor”, sino evidenciar que ninguno de los modelos clásicos logra capturar completamente la enorme variabilidad biológica observada en condiciones comerciales modernas.

icono-clickEn cuanto a las condiciones modernas y en el contexto del vacuno de carne español, el sistema INRA parece ajustar de manera más precisa que el sistema NRC, el cual tiende a sobreestimar los requerimientos energéticos (8-15%).

Esta variación se debe a que la cabaña animal que se utilizó para desarrollar el modelo francés es muy similar a la cabaña bovina actual española, donde una gran parte de la misma es de origen o genética francesa.

  • En colaboración con IRTA, hemos desarrollado la figura 5 a partir de datos individuales procedentes de sistemas comerciales de cebo intensivo, la cual se incluye con el objetivo de mostrar de manera práctica cómo los requerimientos energéticos y proteicos estimados (mediante el nuevo sistema americano, The ruminant nutrition system, desarrollado parcialmente en Texas A&M University) evolucionan a lo largo del crecimiento del animal, así como la enorme variabilidad biológica existente incluso entre animales con pesos vivos similares

A medida que aumenta el peso corporal, los requerimientos de energía metabolizable (ME) y proteína metabolizable (MP) muestran una tendencia creciente, aunque acompañada de amplios intervalos de variación entre individuos.

Del mismo modo, la concentración energética y proteica necesaria en la dieta tampoco permanece constante durante el crecimiento. En fases tempranas, caracterizadas por una elevada deposición de proteína y un crecimiento más acelerado, las necesidades nutricionales presentan una variabilidad considerablemente mayor.

Probablemente, uno de los aspectos más interesantes que refleja la figura 5 es que animales con pesos corporales prácticamente idénticos pueden presentar necesidades nutricionales muy diferentes.

Esto evidencia que variables clásicas como el peso vivo, utilizadas históricamente como base principal de formulación, no siempre son suficientes para describir completamente la complejidad metabólica del animal moderno.

figura 6

Figura 6. Diferencias entre valores de energía y proteína metabolizables en la dieta vs requerimientos individuales.

En otras palabras, esta figura pretende ilustrar de manera aplicada que los requerimientos nutricionales no deben entenderse como valores fijos o estáticos, sino como rangos biológicos dinámicos influenciados por genética, composición corporal, eficiencia metabólica, velocidad de crecimiento y utilización real de nutrientes.

Precisamente esta elevada variabilidad es la que está impulsando el desarrollo de modelos nutricionales más dinámicos y adaptativos, capaces de integrar información fisiológica y productiva en tiempo real para aproximarse de forma más precisa a los requerimientos reales del animal moderno

CONCLUSIÓN

Los sistemas clásicos de alimentación, como NRC e INRA, han representado uno de los mayores avances científicos en la historia de la nutrición de rumiantes.

Gracias a ellos, fue posible transformar la formulación de raciones desde un enfoque empírico hacia modelos cuantitativos capaces de relacionar ingestión, crecimiento, eficiencia alimentaria y requerimientos nutricionales con una base fisiológica y experimental sólida.

Sin embargo, el contexto productivo actual es muy diferente al existente cuando se desarrollaron las bases originales de estos sistemas.

La mejora genética, la intensificación de las dietas, el aumento de la eficiencia alimentaria y la elevada variabilidad biológica observada en condiciones comerciales modernas están poniendo de manifiesto algunas de las limitaciones asociadas al concepto tradicional de “requerimiento medio”.

Los resultados observados en bases de datos comerciales españolas muestran claramente que animales aparentemente similares pueden presentar respuestas metabólicas y productivas muy diferentes, incluso bajo condiciones de manejo comparables.

Esta realidad refuerza la necesidad de evolucionar hacia modelos nutricionales capaces de integrar mejor la complejidad biológica del animal moderno.

icono-clickEn este escenario, los modelos dinámicos y mecanísticos representan una oportunidad especialmente prometedora.

puzleLa posibilidad de combinar información fisiológica, sensores de precisión, grandes bases de datos e inteligencia artificial abre la puerta a una nueva generación de sistemas nutricionales más adaptativos, individualizados y biológicamente representativos.

La posibilidad de combinar información fisiológica, sensores de precisión, grandes bases de datos e inteligencia artificial abre la puerta a una nueva generación de sistemas nutricionales más adaptativos, individualizados y biológicamente representativos.

El futuro de la nutrición de bovino de cebo probablemente no pase por sustituir completamente los sistemas clásicos, sino por complementarlos con nuevas herramientas capaces de interpretar de forma más precisa la dinámica real del metabolismo animal.

En definitiva, la nutrición de precisión ya no debe entenderse únicamente como una mejora tecnológica, sino como un cambio conceptual en la forma de estudiar, modelar y alimentar al animal moderno.

La integración entre fisiología, modelización y ciencia de datos será, probablemente, uno de los pilares fundamentales de la próxima generación de sistemas de alimentación en rumiantes.

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