La avena (Avena sativa L.) ocupa aproximadamente el sexto lugar entre los cereales más producidos del mundo, por detrás de maíz, arroz, trigo, cebada y sorgo. Es un cereal utilizado tanto en alimentación humana como en alimentación animal.

A diferencia de otros cereales, la avena es un grano vestido y requiere un proceso previo de descascarillado para eliminar las glumas o cascarillas que envuelven el grano. Durante su procesamiento industrial, para la obtención de copos, harina o productos destinados a la alimentación humana, se generan diversos subproductos que difieren notablemente en composición química, valor nutritivo y aplicaciones zootécnicas.

De forma general, estos subproductos comprenden el conjunto de fracciones obtenidas durante las operaciones de limpieza, descascarillado y molienda del grano de avena. Entre ellos destacan la cascarilla de avena (oat hulls), las harinillas de avena (oat middlings), el polvo de la molienda de avena (oat mill feed), el salvado de avena (oat bran) y los cribados de limpieza.

Su composición y valor nutritivo son muy variables, abarcando desde materiales altamente fibrosos (cascarilla) hasta coproductos con elevado contenido energético y proteico (salvado y harinillas), lo que determina sus diferentes aplicaciones en alimentación animal.

Además de los subproductos clásicos, la producción de bebidas vegetales como la leche de avena para alimentación humana genera subproductos como la okara de avena que pueden constituir una fuente de proteína, fibra y compuestos con actividad antioxidante, hasta el momento todavía poco explorada en alimentación animal.

En el proceso de elaboración de bebidas de avena se producen alrededor de 0,45 kg de okara de avena por cada kilogramo de avena procesada, lo que supone la generación anual de miles de toneladas a escala mundial (Helstad et al., 2023).

En la Tabla 1 se muestran las materias primas que provienen del procesado de la avena para alimentación animal según el Catálogo de materias primas (Apartado 1. Granos de cereales y sus productos derivados; Reglamento UE 68/2013).

En general, el control de calidad de las principales materias primas relacionadas con la avena incluye la determinación de fibra bruta, y también de almidón en el caso de las harinillas de avena.

Tabla 1.Materias primas derivadas del procesamiento de la avena autorizadas para la alimentación animal según el Catálogo de Materias Primas (Reglamento (UE) 68/2013).

Proceso de obtención

En la Figura 1 se muestra el procesamiento industrial de la avena y la obtención de coproductos para alimentación animal. Los principales coproductos destinados a la alimentación animal son la cascarilla de avena, el salvado y el polvo de molienda (oat mill feed, en inglés) obtenidos durante el descascarado (el primero) y la molienda industrial del grano de avena (los dos últimos).

La cascarilla se obtiene mediante la separación mecánica (tambor giratorio y aspiración) de las cáscaras y los granos antes de la molienda. La avena puede someterse a tratamiento con vapor o tostado previo a esta etapa para facilitar la separación. Las cáscaras de avena contienen pequeños fragmentos de endospermo y representan hasta el 25 % del peso del grano.

Durante la molienda de avena se generan partículas que constituyen el polvo de molienda. Estas partículas finas pueden mezclarse con los residuos de cribado inicial y la cascarilla obtenidos previamente. El salvado de avena es un subproducto que se genera a partir de la producción de harina de avena.

En cuanto a la okara de avena, esta se genera tras un pretratamiento, formación de una suspensión, hidrólisis enzimática, separación de las fracciones líquida y sólida, la homogeneización y la esterilización de la avena para la producción de leche de avena (Peri et al., 2025).

Composición química y valor nutritivo

En la Tabla 2 se muestra la composición de los principales subproductos del procesado de la avena. En general, se trata de subproductos ricos en fibra, concretamente fibra insoluble. Aunque a veces estos coproductos se agrupan bajo el término “salvado de avena”, pueden ser muy diferentes entre ellos en bastantes aspectos.

La cascarilla es el subproducto más fibroso (>60% FND), mientras que el polvo de molienda y el salvado contienen menos fibra y más grasa y proteína, especialmente el salvado. Esto es debido a que en el salvado pueden quedar fragmentos de endospermo.

Lógicamente, estas diferencias en composición se reflejan en diferencias en su valor energético y proteico. Su contenido en energía metabolizable, digestible y neta es inferior en el caso de la cascarilla con respecto al resto de subproductos, aunque la información disponible a día de hoy es todavía escasa.

Además de los subproductos clásicos, en los últimos años el incremento de la producción y el consumo de bebidas vegetales en la industria agroalimentaria ha aumentado la disponibilidad de subproductos como la okara de avena.

Esta contiene aproximadamente un 65% de materia seca, 38 % de proteína, 26 % de fibra dietética (23-38% de fibra insoluble y 3,2-6% de fibra soluble), 20 % de almidón, 11 % de lípidos y 6 % de cenizas (en materia seca), demostrando ser un producto con un elevado valor nutricional. Sin embargo, este es un producto perecedero que debe ser deshidratado previamente a su uso (Peri et al., 2025).

Uso en alimentación animal

Debido a su composición, los subproductos de la avena como ingredientes alternativos se utilizan principalmente en rumiantes y conejos. De los mencionados, el ingrediente más estudiado es la cascarilla de avena.

Su uso en rumiantes es común (máximo 15-20% de inclusión) y se utiliza principalmente como fuente de fibra efectiva, especialmente en dietas con alto contenido de concentrados. Estudios in vitro sugieren que los pretratamientos con enzimas pueden mejorar la degradabilidad de la materia seca de la cascarilla para rumiantes (Yu et al., 2005).

Sin embargo, su valor nutritivo está condicionado por la concentración de lignina y la degradabilidad ruminal de la pared celular (Thompson et al., 2000).

En conejos, la cascarilla de avena puede incluirse en las dietas a niveles de hasta 10%; sin embargo, se observaron efectos negativos sobre la digestión y el rendimiento productivo al aumentar su inclusión hasta 15% (Liangzhan et al., 2017).

También algunos trabajos en la bibliografía demuestran que la suplementación de los piensos para pollos de engorde con diversas fuentes de fibra a niveles bajos (3%) puede incrementar la digestibilidad de la fracción fibrosa de las dietas y mejorar el rendimiento productivo (Jiménez-Moreno et al., 2010; Garçon et al., 2023).

Esta mejora del rendimiento se atribuye a un mayor desarrollo y actividad de molienda de la molleja, a un incremento en la producción de pepsina y enzimas pancreáticas, lo que contribuye a una mejor digestibilidad del almidón de la dieta.

Esta respuesta varía entre los diferentes tipos de fibra debido a las diferencias en sus propiedades físico-químicas (solubilidad y tiempo de retención básicamente), y la cascarilla de avena destaca como una de las opciones más beneficiosas para mejorar el rendimiento de los pollos de engorde en comparación con otras fuentes de fibra, como la pulpa de remolacha o la celulosa (Jiménez-Moreno et al., 2010; Garçon et al., 2023; Kakhki et al., 2024).

En porcino, la cascarilla de avena (2-10%) se comporta como una fuente de fibra insoluble capaz de mejorar la salud intestinal de los lechones destetados al favorecer la producción de ácidos grasos de cadena corta y modular la microbiota intestinal, reduciendo la formación de amoníaco y urea a nivel intestinal (Kim et al., 2008; Ndou et al., 2018). Estos efectos pueden depender del tamaño de partícula de la cascarilla (Van Hees et al., 2023).

También en cerdos de cebo, la suplementación con salvado de avena (10%) durante 28 días no modificó la digestibilidad de los nutrientes de la dieta; sin embargo, favoreció el desarrollo de bacterias celulolíticas y contribuyó a reducir las reacciones inflamatorias en el intestino grueso de los cerdos en crecimiento (He et al., 2018).

Aunque el contenido en factores antinutricionales de estos subproductos es bajo, quizá el fitato, las saponinas y el ácido ferúlico son los más significativos para la alimentación de cerdos y pollos. Estudios recientes indican que tratamientos como la fermentación son capaces de controlar los factores antinutricionales y potenciar sus propiedades bioactivas y funcionales tales como su capacidad antioxidante (Mustafa et al., 2022).

Conclusiones

Los subproductos del procesado de la avena constituyen ingredientes de interés para la alimentación animal por su elevado contenido en fibra y su potencial para revalorizar coproductos de la industria agroalimentaria.

La cascarilla de avena es la más estudiada y destaca como fuente de fibra efectiva en rumiantes, además de mostrar efectos beneficiosos sobre la salud digestiva y el rendimiento en aves, conejos y porcino cuando se utiliza a niveles adecuados.

Por su parte, coproductos como el salvado y la okara presentan un mayor valor nutricional debido a su mayor contenido en proteína y energía.

En conjunto, estos ingredientes representan una alternativa sostenible para la formulación de piensos, aunque es necesario seguir investigando para optimizar su utilización y definir con mayor precisión sus niveles de inclusión en las distintas especies.

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