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Evaluación funcional de la fitasa: claves para medir su eficacia

Escrito por: Meryem El Kissi -

La nutrición animal atraviesa un proceso de transformación continuo. La creciente presión sobre la eficiencia productiva, la sostenibilidad y la precisión en la formulación ha modificado no solo los procesos productivos, sino también los criterios con los que se seleccionan y evalúan los aditivos nutricionales, entre ellos, la fitasa.

Durante los últimos años, las fitasas se han convertido en un componente indispensable en las fórmulas para monogástricos.

Su evaluación se ha centrado en parámetros como la concentración enzimática, la resistencia térmica y la liberación de fósforo disponible, aunque su capacidad para predecir el rendimiento biológico real queda limitada.

La respuesta biológica observada puede variar considerablemente entre enzimas aparentemente equivalentes.

Dos fitasas con niveles de actividad declarada similares pueden mostrar diferencias importantes en la velocidad de hidrólisis del fitato, en su estabilidad funcional o en su capacidad para reducir el efecto antinutricional asociado al Insp6 residual.

La presencia de fósforo disponible en la dieta no garantiza la eliminación efectiva del efecto antinutricional del fitato.

Incluso cuando se alcanzan objetivos mínimos de liberación de fósforo, las fracciones residuales de fitato pueden continuar interfiriendo en la digestibilidad de aminoácidos, energía y minerales esenciales.

Evaluar una fitasa exclusivamente por el fósforo liberado representa, por tanto, una visión parcial de su impacto nutricional real.

FACTORES INTRÍNSECOS AL ANIMAL

Una vez que la fitasa supera las condiciones externas al animal —almacenamiento, temperatura de peletización, humedad del proceso—, comienza la etapa más crítica: el tránsito por el tracto digestivo, que determina su eficacia nutricional real.

En este contexto, la fitasa no opera bajo condiciones controladas, sino en un entorno dinámico caracterizado por factores que actúan de manera simultánea y acumulativa, condicionando de forma significativa su actividad funcional.

Gradiente de pH gastrointestinal

El estómago en el porcino, y el proventrículo y la molleja en las aves, presentan un medio altamente ácido.

Estabilidad a temperatura fisiológica

La actividad enzimática es intrínsecamente temperatura-dependiente.

Es importante no confundir la termoestabilidad al proceso de granulación con la estabilidad a temperatura fisiológica, ya que son dos propiedades distintas que aplican mecanismos de desnaturalización diferentes.

La termoestabilidad al proceso de granulación evalúa la resistencia a un choque térmico intenso y breve.

La estabilidad a temperatura fisiológica, en cambio, evalúa la capacidad de mantener la conformación tridimensional activa durante el tránsito digestivo completo, a una temperatura moderada pero constante de 39-42 ºC.

Cinéticamente, el aumento de temperatura favorece la frecuencia de colisión enzima-sustrato, aumentando la velocidad de hidrólisis del fitato.

Sin embargo, si la enzima no está adaptada al rango térmico fisiológico, se compromete tanto su conformación tridimensional como su eficiencia catalítica.

Por ello, este parámetro debe evaluarse de forma independiente, con protocolos específicos para cada especie, y tratarse como un criterio de evaluación propio, no como una consecuencia automática de la termoestabilidad al proceso.

Resistencia a proteasas endógenas

El tracto gastrointestinal es un medio con alta actividad proteolítica.

En el estómago, la pepsina activa en condiciones de pH ácido cataliza la degradación de las enzimas externas como la fitasa.

En el intestino delgado, la tripsina y la quimotripsina continúan este proceso en un ambiente más neutro.

La resistencia a las proteasas internas determina la duración de la acción de la enzima durante el tránsito digestivo.

No es una propiedad absoluta, sino un gradiente: cuanto mayor es la estabilidad proteolítica, mayor es la actividad enzimática que llega a las partes distales del intestino, aumentando la posibilidad de una hidrólisis completa del fitato.

Por ello, evaluar la resistencia proteolítica a través de modelos de digestión simulada es un paso necesario en la selección de fitasas.

FACTORES INTRÍNSECOS DE LA FITASA

La hidrólisis secuencial del InsP6

Las fitasas de tipo 6-fitasa catalizan la hidrólisis secuencial de los enlaces fosfoéster del myo-inositol hexakisfosfato (InsP6), generando derivados de menor grado de fosforilación (InsP5, InsP4, InsP3, InsP2).

Esta degradación gradual reduce progresivamente la capacidad quelante del fitato sobre minerales y otros nutrientes.

La degradación favorece la liberación de ortofosfato inorgánico y myo-inositol, e incrementa el aprovechamiento del fósforo presente en la dieta.

La capacidad de completar esta degradación hasta las formas de menor grado de fosforilación es un criterio de calidad diferenciador.

Además, este potencial no es uniforme: varía según la materia prima sobre la que actúa. Cada ingrediente presenta variaciones en el contenido de fitato, su localización dentro de la matriz del alimento y su grado de asociación con otros componentes, lo que condiciona el rendimiento de la fitasa.

Gráfico 1. Perfil de degradación del fitato y liberación de isómeros de inositol fosfato mediante diferentes fitasas en diversas materias primas (APSA R&D)

Parámetros cinéticos

La caracterización funcional de una fitasa se realiza mediante parámetros cinéticos que describen su interacción con el sustrato de manera cuantitativa.

Estos parámetros revelan el comportamiento real de la enzima bajo las condiciones fisiológicas del animal.

 

La velocidad máxima (Vmax) describe la tasa de reacción cuando la enzima se encuentra completamente saturada de sustrato.

Gráfico 2. Cinética de degradación del fitato por diferentes fitasas comerciales (APSA R&D)

La constante de Michaelis-Menten (Km) es un indicador de la afinidad entre la enzima y su sustrato. Un valor bajo de Km refleja alta afinidad: la fitasa puede mantener su actividad incluso cuando la concentración de fitato es reducida, como ocurre en las fases más avanzadas del tránsito gastrointestinal.

Gráfico 3. Análisis de la constante de Michaelis-Menten de diversas fitasas comerciales (APSA R&D)

El número de recambio (Kcat) expresa la cantidad de moléculas de sustrato transformadas por cada molécula de enzima por unidad de tiempo. Este parámetro refleja la eficiencia intrínseca del centro catalítico, independientemente de su concentración en el medio. Un valor elevado implica mayor liberación de fósforo por unidad de enzima y por unidad de tiempo.

La eficiencia catalítica (Kcat/Km) combina en un único parámetro la afinidad por el sustrato y la capacidad catalítica de la enzima. Permite evaluar el rendimiento de la fitasa en condiciones de baja disponibilidad de fitato, frecuentes en escenarios fisiológicos reales.

Gráfico 5. Índice de eficiencia catalítica de fitasas comerciales (APSA R&D)

CONCLUSIÓN

La evaluación de una fitasa debe considerar, además de la actividad declarada y el fósforo liberado en condiciones estandarizadas, su rendimiento integral en condiciones reales de uso.

Parámetros como la estabilidad al pH gastrointestinal, la resistencia proteolítica, la estabilidad a temperatura fisiológica y la cinética enzimática ofrecen una visión más completa y predictiva.

Integrar estos indicadores permite obtener una visión más precisa de la acción real de la enzima y de su contribución nutricional y productiva en las formulaciones para monogástricos.

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