16 Jun 2026
Las fitasas han evolucionado de ser una herramienta para mejorar la disponibilidad de fósforo a convertirse en una de las enzimas más importantes para optimizar la eficiencia nutricional en aves y cerdos
La incorporación de fitasas en la alimentación animal marcó un punto de inflexión en la formulación de alimentos balanceados. Inicialmente, su principal objetivo era incrementar la disponibilidad del fósforo presente en los ingredientes vegetales y reducir la necesidad de utilizar fuentes inorgánicas de este mineral. Sin embargo, el conocimiento científico acumulado durante las últimas décadas ha demostrado que sus beneficios van mucho más allá.
Actualmente, las fitasas forman parte de las estrategias de nutrición de precisión, ya que permiten mejorar el aprovechamiento de múltiples nutrientes, optimizar el costo de las dietas y disminuir el impacto ambiental de la producción animal. Su uso se ha consolidado en la alimentación de aves y cerdos, donde la presencia de ácido fítico representa uno de los principales desafíos nutricionales.
El ácido fítico, también conocido como fitato o myo-inositol hexafosfato (IP6), es la principal forma de almacenamiento de fósforo en semillas y granos como maíz, trigo, cebada, soya, canola y otros ingredientes utilizados en la fabricación de alimentos balanceados.
En los vegetales, el fitato cumple una función esencial como reserva de fósforo para la germinación. Sin embargo, en animales monogástricos como aves y cerdos representa un factor antinutricional debido a que carecen de cantidades suficientes de fitasa endógena para hidrolizar esta molécula de manera eficiente.
Como consecuencia, una parte importante del fósforo contenido en las materias primas vegetales no puede ser aprovechada por el animal y termina siendo eliminada en las excretas.
Además de inmovilizar fósforo, el fitato posee una elevada capacidad quelante, formando complejos con minerales como calcio, zinc, hierro, manganeso y cobre. También puede unirse a proteínas y enzimas digestivas, reduciendo la digestibilidad de aminoácidos y limitando el aprovechamiento energético de la dieta.
Las fitasas son enzimas capaces de romper progresivamente los enlaces fosfato del ácido fítico mediante un proceso de hidrólisis.

A medida que la molécula de IP6 pierde grupos fosfato, se forman compuestos intermedios denominados IP5, IP4, IP3 e IP2, hasta liberar finalmente fósforo inorgánico y mioinositol.
Este proceso reduce la capacidad del fitato para formar complejos con otros nutrientes, permitiendo que minerales, proteínas y aminoácidos sean más accesibles para la digestión y absorción.
La eficacia de la hidrólisis depende de factores como el tipo de fitasa utilizada, el pH del tracto digestivo, el tiempo de permanencia del alimento y la composición de la dieta.
Uno de los efectos más importantes es el incremento de la digestibilidad de aminoácidos. Al reducir la formación de complejos entre el fitato y las proteínas, las fitasas favorecen una mayor disponibilidad de lisina, metionina, treonina y otros aminoácidos esenciales.
Asimismo, se ha observado una mejora en el aprovechamiento energético de la dieta. La disminución de la interacción entre el fitato y los nutrientes facilita la acción de las enzimas digestivas, aumentando la utilización de carbohidratos, proteínas y lípidos.
Otro beneficio relevante es la mayor disponibilidad de minerales. La liberación de calcio, zinc, hierro y otros elementos traza contribuye a optimizar procesos metabólicos relacionados con el crecimiento, la salud ósea y la respuesta inmunitaria.
La evolución de las fitasas ha modificado la forma en que los nutricionistas formulan alimentos balanceados.
Actualmente, la mayoría de los programas de formulación utilizan matrices nutricionales, que asignan valores específicos de liberación de fósforo, calcio, sodio, aminoácidos y energía según la dosis de fitasa empleada.
Estas matrices permiten reducir la inclusión de fuentes minerales inorgánicas, como fosfato monocálcico o dicálcico, disminuyendo el costo de la dieta sin comprometer el desempeño productivo.
No obstante, la correcta utilización de estas matrices requiere respaldo experimental y validación en condiciones comerciales, ya que la respuesta puede variar según la composición de la dieta, la especie animal y las condiciones de manejo.
Uno de los avances más importantes en los últimos años ha sido el desarrollo del concepto de superdosis de fitasa.
Mientras que las dosis tradicionales buscaban únicamente liberar el fósforo necesario para cubrir los requerimientos del animal, las superdosis utilizan niveles significativamente superiores con el objetivo de degradar una mayor proporción del ácido fítico.
Esta estrategia no solo incrementa la disponibilidad de fósforo, sino que también reduce de forma más eficiente los efectos antinutricionales del fitato y favorece la liberación de mioinositol, compuesto que participa en diversos procesos metabólicos relacionados con el crecimiento y la utilización de la energía.
Diversos estudios han reportado mejoras en la conversión alimenticia, ganancia de peso y digestibilidad de nutrientes cuando se emplean programas de superdosis en aves y cerdos, aunque la magnitud de la respuesta depende del tipo de dieta y de las características de la fitasa utilizada.
Además de sus beneficios nutricionales y económicos, las fitasas desempeñan un papel importante en la sostenibilidad ambiental.
Al incrementar la utilización del fósforo presente en los ingredientes vegetales, disminuyen la necesidad de suplementar fósforo inorgánico y reducen significativamente la excreción de este mineral en las deyecciones.
Esto contribuye a disminuir el riesgo de contaminación de suelos y cuerpos de agua asociado con el exceso de fósforo, uno de los principales desafíos ambientales de la producción pecuaria intensiva.
Las fitasas han dejado de ser una simple herramienta para mejorar la disponibilidad de fósforo y se han convertido en un componente esencial de la formulación moderna de alimentos balanceados.
Su capacidad para aumentar la digestibilidad de minerales, aminoácidos y energía, junto con la posibilidad de optimizar costos y reducir el impacto ambiental, las posiciona como una de las enzimas con mayor impacto en la nutrición animal actual.
A medida que avanza la investigación sobre nutrición de precisión, el uso estratégico de fitasas y el desarrollo de nuevas generaciones de enzimas seguirán desempeñando un papel clave en la eficiencia y sostenibilidad de la producción de aves y cerdos.
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