13 Jun

Puntos claves en la alimentación de lechones frente a la retirada del ZnO

Entrevistamos al experto Gonzalo González Mateos de la Universidad Politécnica de Madrid que forma parte del grupo de trabajo “Sumando esfuerzos”.

Puntos claves en la alimentación de lechones frente a la retirada del ZnO

Entrevistamos el experto Gonzalo González Mateos de la Universidad Politécnica de Madrid que forma parte del grupo de trabajo “Sumando esfuerzos” una iniciativa de Elanco cuyo objetivo principal es acompañar al sector y servir de guía frente al escenario de la retirada definitiva del óxido de zinc.

¿Cuáles son los puntos claves a tener en cuenta en el período post destete para asegurarnos una adaptación correcta de los lechones, dando siempre prioridad al control de los procesos diarreicos?

El aumento de la actividad física (peleas por la supervivencia), la termorregulación, el estrés y la potenciación de la inmunidad son puntos claves a considerar porque suponen un importante gasto energético de los lechones en el post destete con el problema añadido del bajo consumo de pienso en esta fase tan problemática.

A este particular, la separación drástica y repentina de la madre y de sus hermanos, el cambio de sala y la mezcla de camadas, crean un gran estrés en el lechón, lo que debilita sus defensas y merma su capacidad de adaptación.

Si a ello le unimos la falta de regulación de la temperatura corporal, nos encontraremos con animales débiles, incapaces de defenderse de sus congéneres más agresivos.

Los gastos ocasionados por el estrés y los mecanismos de inmunidad y defensa son muy importantes, ya que el lechón tiene que dedicar los pocos nutrientes que consume a “fabricar” proteínas de fase aguda (PFA) con mayor producción de proteínas en hígado y menor en músculo.

El catabolismo de las proteínas musculares es un tema importante a considerar.

Si el animal no come lo suficiente, las PFA se producen a partir de las proteínas musculares pero el perfil de ambas es muy diferente por lo que la eficacia del proceso es reducida.

Es decir, un gramo de proteína muscular no da lugar a un gramo de PFA.

A destacar, que en el período post-destete, el crecimiento muscular no tiene prioridad para el lechón.

¿Qué sucede con el consumo de pienso en el período post-destete?

El lechón come poco o nada en las primeras horas tras el destete, sobre todo, si el destete tiene lugar con 21 días de edad.

 El objetivo del lechón en esta fase de su vida es que la ingesta menos los gastos de energía y proteína necesarios para actividad física tal como peleas, termorregulación (frío), estrés (falta de consumo) e inmunidad (defensa sanitaria), no sean negativos.

Es decir, INGESTA – GASTOS > 0

Es prioritario que los gastos no sean superiores a la ingesta, pero si el consumo de pienso es limitado, esto es difícil de conseguir.

 Se calcula que hasta un 25 a 30% de los lechones destetados a los 21 días de edad no comen nada durante las primeras 20 a 24 horas post-destete.

Si el lechón no come, la producción de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas se reduce ya que lo que no es necesario deja de ser prioritario.

El problema no es el estrés en sí, como nos han explicado de estudiantes. Lo que ocurre es que la naturaleza es “lista” y no se producen enzimas digestivas ni ácido clorhídrico porque suponen un gran gasto y el animal, si no come, no necesita estar preparado para digerir los alimentos y por tanto, ahorra.

¿Para qué producir ácido clorhídrico y enzimas si no tienen nada que digerir en este momento?

Tras el incremento en la masa de tejido muscular, el crecimiento de las vellosidades intestinales es donde el lechón post-destete dedica más energía y nutrientes, a fin de mejorar la absorción de los posibles nutrientes disponibles.

Pero si el lechón no come y no produce enzimas digestivas, ¿para qué precisa mejorar la absorción de los inexistentes nutrientes? De aquí que el desarrollo de la mucosa del intestino delgado, se vea reducida.

Sin embargo, tras 20 a 24 horas sin comer, el lechón hambriento come en exceso y más de lo adecuado y como consecuencia, llega más comida de la cuenta a un aparato digestivo que no está preparado, con una producción limitada de ácido clorhídrico, enzimas y unas vellosidades intestinales en fase de deterioro.

Por todo ello, parte de la digesta pasa sin digerir al intestino grueso donde tendremos problemas con la proliferación en exceso de la microbiota patógena, tal como Clostridios y Coliformes.

¿Cuáles son las claves en cuanto a la alimentación post-destete?

Es importante asegurar consumos altos del lechón previo al destete, consumos que deben mantenerse durante el post-destete, siempre que el lechón permanezca sano y sin incidencia de diarreas.

En presencia de procesos digestivos, el objetivo de producción cambia: no queremos que el lechón crezca más, sino controlar los procesos diarréicos.

Si el lechón se recupera de la diarrea, recuperará su peso en poco tiempo y la productividad a llegada al matadero, no se verá comprometida.

Por ello, ante la presencia de procesos diarreicos, cuando la salud del animal prima sobre el crecimiento, puede ser más conveniente suministrar un pienso en harina no excesivamente fina que un pienso granulado.

  Asimismo, puede tener sentido reducir el contenido en proteína y elevar el de fibra inerte de este pienso, a pesar de su posible efecto negativo sobre consumos y crecimientos.

Un tema importante a considerar es evitar el exceso de nutrientes en el intestino grueso, a fin de reducir la incidencia de fermentaciones anómalas en este órgano.

A este particular merece la pena establecer una clara diferencia entre los dos componentes claves del pienso.

En general, se estima que a más fermentaciones en ciego más problemas digestivos, lo que no es necesariamente cierto.

La fermentación de los hidratos de carbono es probablemente menos perjudicial (no necesariamente positiva) de lo que siempre hemos creído, mientras que la fermentación de las proteínas, con la consiguiente producción de amoniaco, indoles y otros productos nitrogenados de deshecho, es probablemente más problemática de lo esperable.

A este particular la fermentación de las cadenas hidrocarbonadas da lugar a ácidos grasos volátiles de cadena corta que son absorbidos y utilizados como fuente energética directa por el lechón.

En cambio, la fermentación de la fracción nitrogenada produce alcalinización de los tejidos y un crecimiento desproporcionado de Clostridium sp y otros microorganismos patógenos en intestino grueso.

Por tanto, en caso de problemas entéricos debe preocuparnos mucho más el exceso de proteína que el exceso de hidratos de carbono.

En cualquier caso, el objetivo principal debe ser siempre mantener un nivel sanitario adecuado del tracto gastrointestinal del lechón en el post-destete.

¿Cuáles son los objetivos de la alimentación de los lechones de 7 a 10 kg de peso vivo?

Antes de la prohibición de uso del oxido de zinc a dosis farmacológicas, el objetivo era claro: conseguir buenas ganancias de peso diarias e índices de conversión excepcionales al mínimo coste.

A fin de conseguir este objetivo, predominaban los destetes tempranos (< 22 días de edad) con índices de mortalidad y lechones retrasados inferior al 4 – 5% durante el pre-cebo, gracias al uso como preventivos de antibióticos y ZnO a dosis terapéuticas.

Hoy en día, y más aún a partir de junio de este año, ante la falta de este seguro, ha aumentado de forma notable la incidencia de diarreas y la mortalidad durante los primeros 10 a 15 días post-destete.

Como consecuencia, la mortalidad y el porcentaje de lechones retrasados aumenta en un primer momento.

Por este motivo, se buscan destetes más tardíos para conseguir lechones fisiológicamente más maduros que puedan superar más fácilmente el estrés del post-destete.

Basados en estos cambios y en nuestro propio aprendizaje, la problemática puede y debe superarse, tal y como estamos viendo en países de nuestro entorno económico, caso de los Países Bajos.

En resumen, tenemos que aprender a manejar a los lechones sin óxido de zinc y sin antibióticos y para ello ya disponemos de ejemplos y tecnologías practicas a seguir.

¿Cuál es el objetivo final?

El objetivo final del proceso es claro y, os puedo confirmar, que se va a cumplir: lograr cerdos con pesos vivos e índices de conversión al sacrificio, similares con o sin óxido de zinc.

Pero, los cambios necesarios para producir lechones sanos en ausencia del ZnO, precisan tiempo y dedicación y sobre todo, seguir un camino de actuaciones lógico.

¿Qué quiero decir con esto?

Que las pérdidas de rendimiento, fundamentalmente debidas a pesos bajos e índices de conversión altos, que tendremos durante las primeras fases post-destete, sin utilizar óxido de zinc, pueden recuperarse durante la fase de cebo, con cerdos que van a responder mucho mejor a cualquier medicación, si ésta fuera necesaria.

Esto tiene sentido ya que al final de su ciclo productivo, un cerdo que se recrió sano engorda más de 1 kg/día mientras que en el período post-destete el crecimiento diario apenas llega a los 300 – 350g/d.

Por tanto, el animal que se crió sano recupera en pocos días las posibles pérdidas que hubiera podido tener por no usar el óxido de zinc (siempre en ausencia de diarreas).

¿Cuáles son las estrategias para un destete sin óxido de zinc?

Reducir a un mínimo las situaciones de estrés, es decir, asegurar que el lechón no sufre por nada y se le ve, atento y feliz. Igual que ocurre con el ser humano, un lechón estresado no piensa en comer.

Destetar solo lechones maduros, con al menos 26 – 28 días de vida y un peso vivo medio en torno a los 7 Kg. Sin el uso de ZnO, necesitamos lechones maduros.

Asegurar una buena uniformidad de las camadas. Cuando tenemos 16 lechones por camada, como es frecuente hoy día, no vamos a tener pesos uniformes y por tanto, debemos destetar con mas días de vida y mejorar el manejo y cuidado de los animales.

Cuidar la molienda del pienso. Moliendas muy finas mejoran la digestibilidad del pienso pero perjudican en cierta medida la fisiología digestiva del lechón. ¡Tenemos que escoger!

Asegurar que los lechones salen de la sala de maternidad “aprendidos” a comer. Probablemente, esta condición sea la razón principal del éxito o del fracaso.

Para ello, los piensos de maternidad deben estar bien formulados, en base a ingredientes de calidad, con niveles bajos de minerales especialmente calcio, contenidos relativamente altos de sal y niveles controlados pero suficientes de fibra inerte, evitando en todo caso el exceso de proteína bruta indigestible.

Probablemente, no sea necesario mantener estos piensos, de alto coste por mucho tiempo. Si el lechón está sano al destete, piensos basados en cereales y harina de soja no deben crear problema alguno a partir de los 10 Kg de peso vivo.

Controlar la presentación y calidad de los ingredientes y de los piensos, así como los procesos de fabricación. Evitar almacenajes largos en fabrica de los ingredientes caros, de alto valor añadido.

¿Cómo enfocar la salud intestinal sin oxido de zinc?

El nivel de proteína bruta del pienso es importante. Recordar que la proteína que se digiere ¡no provoca diarreas!

El problema proviene de la cantidad de proteína del pienso que no se digiere.

El exceso de proteína no se puede almacenar. La fracción hidrocarbonada de la misma se transforma en grasa, vía el ciclo de Krebs, pero la fracción nitrogenada da lugar a cantidades variables de amoníaco, aminas, fenoles e indoles que alcalinizan los tejidos y dañan la fisiología del lechón antes de ser eliminados.

En particular el catabolismo de los ácidos ramificados originan productos de mayor toxicidad, y sean probablemente los más peligrosos.

La baja producción de ácido clorhídrico por el lechón es un problema a resolver ya que en caso de deficiencia no se activa el pepsinógeno y como consecuencia, se reduce la digestibilidad de la proteína a nivel estomacal.

Un problema adicional es que las fitasas exógenas, de frecuente uso en la alimentación porcina, no son capaces de degradar los fitatos, un factor antinutricional importante, mientras estos no se solubilizan.

En caso de pH elevados en el tracto digestivo proximal, tal y como ocurre en el post-destete, la actividad de las fitasas, y por tanto la disponibilidad de fósforo puede verse comprometida.

Por tanto, es importante mantener bajo control los niveles de Ca y de proteína bruta de los piensos post-destete

Fibra dietética: Tradicionalmente la fibra se ha considerado como un diluyente y un factor anti-nutricional en piensos de primera edad.

La filosofía general aceptada, era que cuanta menos fibra mejor, ya que el exceso de fibra reducía el consumo y afectaba a la digestibilidad y el crecimiento de los animales. Se creía además, que un exceso de fibra favorecía la colonización del tracto gastro intestinal por los microorganismos patógenos y por tanto, incrementaba la incidencia de diarreas post-destete.

Sin embargo, esta creencia no es necesariamente correcta y depende en gran medida de la higiene, sanidad y edad del animal, así como de la fuente y del nivel de fibra en el pienso. Cuando hablamos de lechones con problemas digestivos, nos referimos fundamentalmente al beneficio de suministrar fibra insoluble.

La fibra insoluble es difícilmente fermentable y por tanto no produce ácidos grasos volátiles que puedan ser absorbidos en la mucosa digestiva y servir de energía para los colonocitos dañados.

Sin embargo, esta fibra insoluble afecta la motilidad intestinal, aumentando la velocidad del tránsito de la digesta en intestino delgado y reduciendo la capacidad de adherencia bacteriana a la mucosa digestiva.

El crecimiento de la flora microbiana necesita no solo que haya un alto contenido digestivo como sustrato sino también que la velocidad de tránsito sea limitada para que las bacterias tengan tiempo de fermentar la digesta, crecer y multiplicarse.

Por tanto, con la utilización de fibra insoluble, aumenta la motilidad y el movimiento de la digesta no digerida, reduciendo las oportunidades de las bacterias para crecer y desarrollarse.

Todo ello resulta en cambios en el perfil de la microbiota, con posibles efectos sobre la diversidad de la misma.

Otro tema importante del que a menudo nos olvidamos, es la importancia de la fracción macromineral de los piensos, en particular del calcio, sobre la fisiología digestiva y el crecimiento del lechón.

El calcio es necesario para:

Un crecimiento armónico del tejido óseo, pero afecta también a la palatabilidad del pienso

Interacciona con la absorción de fósforo

Aumenta el pH por su capacidad tampón

Reduciendo la actividad de la pepsina y de las fitasas

Causa disbiosis en el tracto gastro intestinal y ocupa espacio en fórmula

Además, recientemente se ha estudiado el efecto negativo de un exceso de Ca sobre la integridad de la mucosa digestiva, con un crecimiento de la incidencia de procesos causados por Clostridium perfringens.

Por tanto, el calcio es probablemente el nutriente más caro, a pesar de su bajo precio, en la alimentación del lechón.

Para finalizar, en relación con los antibióticos y aditivos:

No existen aditivos que sustituyan al óxido de zinc, pero sí los hay que pueden ayudar al lechón a defenderse del estrés y de las situaciones problemáticas del medio.

Los antibióticos reducen el crecimiento de los patógenos y por tanto, controlan los problemas digestivos.

Por contra, el uso de antibióticos reduce la diversidad de la microbiota intestinal lo que causa un desequilibrio de la microflora y un aumento de la resistencia de los patógenos.

  Por contra, los aditivos tienen un menor efecto sobre el crecimiento de los patógenos que los antibióticos, pero favorecen la diversidad de la microbiota intestinal y permiten una mayor respuesta posterior, cuando es necesaria, de los tratamientos curativos con antibióticos.

Elanco Spain S.L.U.
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