La producción de maíz en Venezuela afronta una nueva campaña marcada por la incertidumbre. Productores y representantes del sector agrícola alertan de una reducción de la superficie sembrada debido a la sequía, la falta de financiamiento y la incertidumbre económica, mientras el país incrementa significativamente las importaciones de grano procedentes de Estados Unidos, Brasil y Argentina. La situación se produce en 2026, en pleno inicio del ciclo agrícola, y genera preocupación por el impacto que podría tener sobre la rentabilidad de los agricultores y el abastecimiento de materias primas para la cadena agroalimentaria y la producción animal.
🌽 Menos hectáreas sembradas en un contexto de alta incertidumbre
El maíz continúa siendo uno de los cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria venezolana y para el abastecimiento de la industria de alimentos balanceados. Sin embargo, las perspectivas para la campaña 2026 no son favorables.
Representantes del sector señalan que muchos agricultores están reduciendo sus planes de siembra ante el riesgo de períodos prolongados de sequía y la falta de mecanismos de financiación que permitan asumir los costes de producción. Según estimaciones del sector, algunos productores que inicialmente proyectaban cultivar grandes extensiones han optado por reducir hasta la mitad la superficie prevista.
La preocupación se intensifica porque la producción nacional apenas cubre alrededor del 50% de la demanda interna, por lo que cualquier descenso adicional en la oferta local incrementa la dependencia de las importaciones.
📦 Las importaciones ganan terreno en el mercado venezolano
Mientras la siembra se reduce, las compras internacionales de maíz han aumentado de forma considerable. Datos del sector agroindustrial muestran que Venezuela ha recibido volúmenes récord de maíz procedente principalmente de Estados Unidos, Brasil y Argentina durante los primeros meses de 2026.
Los registros indican que las importaciones estadounidenses ya superan ampliamente los promedios históricos de los últimos años, mientras que los envíos desde Brasil también han experimentado un crecimiento muy significativo. Esta situación permite cubrir parte de la demanda nacional, pero al mismo tiempo genera inquietud entre los productores locales, que temen mayores dificultades para comercializar su cosecha cuando llegue al mercado.
Para la industria pecuaria, el incremento de las importaciones representa un factor relevante, ya que el maíz es una de las principales materias primas para alimentación animal, especialmente en los sectores avícola y porcino.
🐷 Impacto potencial sobre la cadena de alimentación animal
La evolución del mercado del maíz será determinante para el sector ganadero venezolano durante los próximos meses. La disponibilidad de grano importado podría contribuir a garantizar el suministro para la fabricación de alimentos balanceados, pero también podría ejercer presión sobre los precios pagados al productor nacional.
Los especialistas advierten que el principal desafío no será el almacenamiento del cereal, sino la comercialización de la producción local frente a unos inventarios importados que ya ocupan buena parte de la capacidad de recepción de la agroindustria.
En un escenario marcado por la sequía, la dependencia de importaciones y la volatilidad económica, el comportamiento del mercado del maíz será clave para la sostenibilidad de la producción agrícola y para el abastecimiento de la cadena ganadera venezolana durante 2026.
Fuente: Venezuela reduce la siembra de maíz y crece la dependencia externa
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