20 May 2026
La agricultura ecológica puede ayudar a los cultivos a soportar mejor la sequía gracias a la acción de bacterias beneficiosas presentes en el suelo, según una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Málaga y el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea “La Mayora”. El estudio, realizado en cultivos de aguacate en la comarca malagueña de la Axarquía y publicado recientemente en una revista científica del grupo Nature, concluye que los suelos manejados bajo sistemas ecológicos albergan una mayor diversidad de microorganismos capaces de mejorar la resistencia vegetal frente al estrés hídrico.
La investigación comparó parcelas agrícolas manejadas con sistemas ecológicos y convencionales durante largos periodos de tiempo. Los resultados mostraron diferencias significativas en las comunidades microbianas del suelo, especialmente en la presencia de bacterias del género Bacillus, conocidas por su capacidad para favorecer el desarrollo vegetal.
Los investigadores comprobaron en laboratorio que estos microorganismos no solo sobreviven mejor en condiciones de baja disponibilidad de agua, sino que además estimulan el crecimiento de las plantas y mejoran su tolerancia frente a situaciones de sequía. Este efecto se relaciona con una mayor capacidad de las raíces para absorber agua y nutrientes, así como con mecanismos biológicos que ayudan a reducir el impacto del estrés ambiental.

El trabajo científico vuelve a poner el foco sobre la importancia de la microbiota del suelo en los sistemas de producción agrícola. Diversos estudios ya habían señalado que los suelos con mayor actividad biológica presentan mejor estructura, mayor retención de humedad y una capacidad superior para adaptarse a fenómenos climáticos extremos.
En este contexto, la agricultura ecológica aparece como una estrategia capaz de favorecer ecosistemas microbianos más estables y diversos, al reducir el uso intensivo de productos químicos y potenciar prácticas que conservan la materia orgánica del suelo.
Los autores consideran que estos hallazgos podrían abrir nuevas oportunidades para el desarrollo de bioinoculantes naturales destinados a mejorar la resiliencia de los cultivos en regiones afectadas por la escasez de agua.
La sequía se ha convertido en uno de los principales desafíos para la agricultura mediterránea y para buena parte de la producción agropecuaria mundial. Por ello, el avance de soluciones basadas en microorganismos beneficiosos podría convertirse en una herramienta clave para mantener la productividad agrícola con modelos más sostenibles y adaptados al cambio climático.

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