Lisolectina en dietas de baja energía: una investigación demuestra mejoras en el crecimiento y la eficiencia alimenticia de pollos de engorde
La optimización de la energía metabolizable en las dietas para pollos de engorde representa uno de los principales desafíos de la nutrición avícola. La energía es un componente determinante para el crecimiento, el desarrollo de los tejidos y la eficiencia de conversión alimenticia. Sin embargo, reducir su concentración en las formulaciones sin comprometer el desempeño productivo continúa siendo un reto para los nutricionistas.
En este contexto, una investigación publicada el 7 de octubre de 2026 en la revista Frontiers in Veterinary Science evaluó el uso de lisolectina como estrategia nutricional para mejorar el aprovechamiento de los lípidos en pollos de engorde alimentados con dietas de menor densidad energética.
El estudio analizó no solamente los parámetros de crecimiento, sino también la expresión de genes relacionados con el metabolismo de los lípidos, la composición de la microbiota intestinal, la morfología del intestino y diferentes indicadores de respuesta inmunitaria y antioxidante.
Los resultados muestran que la incorporación de este emulsificante puede ayudar a compensar las limitaciones productivas asociadas con la reducción de energía en las dietas avícolas.
¿Cómo influye la lisolectina en la utilización de la energía?
La lisolectina es un compuesto derivado de la hidrólisis de la lecitina que presenta propiedades emulsificantes. Su función está relacionada con la interacción entre las fases acuosas y lipídicas durante la digestión, facilitando la dispersión de las grasas y favoreciendo su aprovechamiento.
En las aves, la digestión y absorción de los lípidos requieren procesos de emulsificación y formación de micelas que permitan transportar los ácidos grasos hacia la superficie intestinal para su posterior absorción.

Por esta razón, los emulsificantes nutricionales han despertado interés como herramientas para mejorar la utilización de las grasas, especialmente en animales jóvenes y en formulaciones donde se busca optimizar la densidad energética.
La hipótesis de los investigadores fue que la suplementación con lisolectina permitiría compensar parte de la reducción energética de la dieta mediante una mejor digestión y utilización de los nutrientes.
Evaluación de diferentes niveles de suplementación
Para desarrollar el ensayo, los investigadores utilizaron 320 pollos de engorde de la línea Ross 308, distribuidos aleatoriamente en cuatro tratamientos nutricionales.
Los grupos recibieron una dieta convencional con niveles estándar de energía, una dieta con una reducción de 80 kcal/kg de energía metabolizable sin emulsificante y dos dietas de baja energía suplementadas con 125 o 250 mg/kg de lisolectina.
El experimento contó con ocho repeticiones por tratamiento y diez aves por repetición.
Durante el ensayo se evaluaron variables como peso corporal, ganancia de peso, consumo de alimento e índice de conversión alimenticia. También se realizaron análisis sanguíneos, evaluaciones de la estructura intestinal y estudios de expresión genética.
Este diseño permitió comparar el efecto de la reducción energética y determinar si la incorporación del emulsificante modificaba la respuesta productiva de los pollos.
Mejoras en el crecimiento y la conversión alimenticia
Uno de los principales resultados fue que los pollos alimentados con dietas de baja energía sin suplementación presentaron un menor desempeño productivo en comparación con los animales que recibieron la dieta convencional.
Sin embargo, la incorporación de lisolectina permitió mejorar significativamente el peso corporal, la ganancia de peso y la conversión alimenticia.
El nivel de 250 mg/kg presentó los resultados más favorables. De acuerdo con los investigadores, esta concentración permitió recuperar el desempeño productivo hasta alcanzar valores estadísticamente similares a los observados en el grupo que recibió la dieta con energía estándar.
Un aspecto importante fue que estas mejoras no estuvieron acompañadas de incrementos significativos en el consumo de alimento. Esto sugiere que el beneficio estuvo relacionado principalmente con una mejor utilización de los nutrientes disponibles.
Los resultados también mostraron que la suplementación con 250 mg/kg permitió reducir el costo de alimento por kilogramo de ganancia de peso frente a los demás tratamientos.
Cambios en la salud intestinal y la microbiota
Además de los indicadores productivos, la investigación identificó modificaciones importantes en la estructura intestinal de las aves suplementadas.
La incorporación de lisolectina favoreció la recuperación de diferentes características morfológicas del duodeno, particularmente la altura de las vellosidades intestinales y la relación entre la altura de las vellosidades y la profundidad de las criptas.
Estos parámetros son relevantes porque están relacionados con la superficie disponible para la absorción de nutrientes y el mantenimiento de la integridad intestinal.
Los investigadores también observaron cambios en las poblaciones bacterianas evaluadas. La suplementación contribuyó a recuperar grupos considerados beneficiosos, entre ellos Lactobacillus, Bifidobacterium y Bacillus, cuya presencia había disminuido con la dieta de menor energía.
En cuanto a la respuesta antioxidante e inmunitaria, el tratamiento con 250 mg/kg de lisolectina redujo los niveles de malondialdehído y aumentó la actividad de enzimas antioxidantes como catalasa y superóxido dismutasa. También se registraron incrementos en indicadores como lisozima e inmunoglobulina M.
Una estrategia para optimizar las formulaciones avícolas
Los resultados de esta investigación aportan evidencia sobre el potencial de la lisolectina como herramienta nutricional en dietas de menor densidad energética.
La posibilidad de reducir la concentración energética sin comprometer el crecimiento puede resultar interesante para los sistemas de producción que buscan optimizar el costo de alimentación y mejorar la eficiencia de utilización de los ingredientes.
No obstante, es importante considerar que los resultados corresponden a condiciones experimentales específicas y que la respuesta puede variar según la composición de la dieta, la edad de las aves, la calidad de las materias primas y las condiciones de producción.
En este sentido, la investigación refuerza la importancia de evaluar los aditivos nutricionales desde una perspectiva integral, considerando simultáneamente el crecimiento, la digestibilidad, la salud intestinal y la rentabilidad.
Fuente científica: Al-Khalaifah, H. S. et al. (2026). Response of broiler chickens fed low-energy diets to increase levels of lysolecithin: linking growth performance with lipid metabolism gene expression, gut microbial modulation, intestinal morphology, and economic efficiency. Frontiers in Veterinary Science. Publicado el 7 de octubre de 2026.
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