Aditivos
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Incluso en el caso de las mejores prácticas de manejo, la eficiencia digestiva de los cerdos está muy por debajo de lo deseable y se estimaba, ya hace décadas en trabajos exhaustivos de Noblet, entre 78%-82%.
Es decir, el potencial de un pienso desde el contenido en energía bruta (EB), se reduce desde su ingesta y hasta la producción de heces, entre un 20-22%; desde ese momento de la fisiología digestiva, el alimento aporta energía digestible (ED).
Dado que el alimento representa el mayor gasto en la producción de carne de cerdo, este primer paso tan ineficaz, representaría un aspecto a considerar y a tener en cuenta desde el punto de vista de “manejo digestivo”.
Tomando este momento como un punto en el que, desde IFF Danisco Animal Nutrition & Health, se aborda como un reto, queremos compartir esta información, resultado de años de desarrollo de un nuevo producto.
En los mercados en los que nos movemos, observamos desde hace años, que en la fabricación de piensos la incorporación/utilización de otras materias primas que antes no se consideraban es un hecho.
El uso de ingredientes alternativos de menor coste, tanto derivados de cereales – coproductos – como otras fuentes de proteína vegetal es ya una realidad.
Éstas y aquellas, al incorporarse en la mezcla, consiguen que el coste por tonelada del pienso compuesto disminuya sensiblemente.
Estos ingredientes más económicos suelen ser de menor calidad digestiva, con un contenido nutricional inferior como ya se ha dicho.
En consecuencia, y debido a una mayor proporción de sustratos alimenticios sin digerir correctamente, pasando al intestino grueso – pero incluso dentro del delgado – se produce una alteración de la flora microbiana.
Y como efecto directamente ligado a esto:
Una posible inflamación intestinal.
Daños en la mucosa intestinal – pectinas-.
Fermentaciones nocivas.
Mayor excreción de heces.
Producción de amoníaco por descomposición de la urea en orina y proteínas no digeridas.
Si nutrientes no digeridos, como estos, llegan al intestino grueso, se produce un aumento en la producción de amoníaco y un desequilibrio de la microflora a favor de bacterias no beneficiosas o incluso oportunistas/patógenas. Esto afecta negativamente la digestibilidad, la función inmunitaria y el rendimiento.
El aumento de la fibra dietética en los piensos al utilizar ingredientes con mayor contenido en ésta puede provocar además lo que denominaríamos “efecto jaula”.
Este efecto tiene lugar cuando la fibra de naturaleza más insoluble – arabinoxilanos, celulosa, etc- encierra literalmente a otros nutrientes de adecuada digestibilidad por sí mismos, pero que resultan menos accesibles para las enzimas de naturaleza endógena.
Las paredes celulares procedentes de varios ingredientes combinados en la fórmula optimizada recubren proteínas, almidón y minerales.
Siendo este el caso, existe una necesidad de empleo de enzimas exógenas – añadidas al pienso a través de premezclas o de forma líquida- de naturaleza carbohidrasa. 
Las enzimas exógenas se emplean en la industria porcina desde los años 90 y, con mayor o menos éxito en las distintas zonas del mundo, son aditivos ampliamente aceptados y utilizados, bien es cierto que más en lechones y cerdos en crecimiento, que en engorde-finalización.
La fitasa, por ejemplo, debido a su enorme desarrollo técnico, su eficacia frente al fitato es muy superior ahora, logrando que una serie de nutrientes sean más disponibles, lo que da lugar a matrices nutricionales muy sólidas.
La penetración de fitasas en el mercado global de enzimas exógenas alcanza el 90%, su uso específico en porcicultura aún no es universal, pero está en crecimiento constante debido a los beneficios demostrados en digestibilidad, ahorro de fósforo inorgánico y reducción del impacto ambiental.
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Pero volviendo la vista al párrafo del desafío, los PNA suponen un desafío digestivo incluso para cerdos en engorde y finalización; siempre existirá la posibilidad de cierta mejora en la digestibilidad de dicha fracción, incluso en el caso de cerdas lactantes, como tantas veces hemos demostrado en pruebas científicas (ver Figura 1 abajo). |

(a,b): valores con superíndice diferente son diferentes significativamente (P<0.05)
Figura 1. Mejoras de la digestibilidad en cerdas lactantes alimentadas con Xilanasa/Betaglucanasa (1.220 U/kg y 152 U/kg) 17 días antes del parto y durante la lactación de 28 días.
El uso de probióticos tan extendido en avicultura, también tiene un porcentaje de utilización importante en ganado porcino.
Desde la total erradicación del uso del óxido de Zn en lechones (2022), añadido a esto el progreso en la eliminación del uso de antibióticos como promotores de crecimiento, que comenzó en los años 90 y se plasmó en su prohibición en enero de 2006, en la producción porcina han encontrado hueco distintos aditivos encaminados a mejorar los rendimientos; junto a las mencionadas enzimas exógenas, destacar los probióticos.
Estos han demostrado un impacto positivo en el crecimiento y en la salud animal; desde hace muchos años, antes de la fecha mencionada, los probióticos se utilizaban con éxito en cerdas lactantes. Es decir, no era un aditivo “desconocido”.
De cualquier forma, y debido a un mecanismo de acción absolutamente diferente al de los antibióticos, es una herramienta que ha pasado por muchas épocas, de mayor y menor utilización.
Debido precisamente a un “reconocimiento” no siempre consolidado, sobre todo en fases de cerdos más adultos, dentro de nuestro departamento de Innovación y Desarrollo de ideas/productos, concluimos que:
Una combinación muy cuidada, ciertamente bien desarrollada con experiencias, primero de nivel laboratorial, pero más adelante, con multitud de experiencias “in vivo”, era lo más adecuado para mejorar los rendimientos en ganado porcino en toda la fase de crecimiento y cebo.
Syncra SWI, que así se llama lo que nosotros denominamos Solución -herramienta única-, es la combinación cuidadosamente diseñada de tres cepas de Bacillus y una enzima de actividad proteasa.
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Esta combinación ha demostrado resultados positivos de forma consistente; mejoras en la digestibilidad de los aminoácidos, un aumento de la viabilidad de los animales tratados y mejoras en el crecimiento en los diferentes periodos probados. |
Además de las mencionadas pruebas in vivo, se realizaron trabajos de cribado y selección de las cepas de Bacillus más eficaces en solubilización de los complejos fibra-proteínas en los distintos ingredientes estudiados en el interior del intestino delgado de cerdos en crecimiento.![]()
Además, una combinación de 6 pruebas con el mismo diseño experimental, arrojó mejoras significativas de 3% y 4% en crecimiento e índice de conversión respectivamente (Figura 2).
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En otras 5 pruebas comerciales a gran escala, controlando de forma eficaz más de 5.000 cerdos, se observó un aumento del 2% de la viabilidad de los animales. |
La combinación de los 3 probióticos y la proteasa dan como resultado una sinergia que se traduce en una acción combinada entre las enzimas producidas “in situ” junto a la proteasa exógena añadida.
Las cepas de Bacillus están en forma de esporas, resistentes a altas temperaturas, así como al pH estomacal ácido; en el intestino esas esporas germinarán y serán capaces de producir las enzimas más necesarias para digerir el sustrato presente.
Esta forma de “añadir” enzimas es muy ventajosa: no existe el riesgo de que un exceso de temperatura, un pH excesivamente ácido o incluso el efecto de la pepsina, puedan inactivarla y no ejercer el papel para el que está diseñado el producto. 
(a,b): valores con superíndice diferente son diferentes significativamente (P<0,05)
Figura 2. Resultados de 6 pruebas combinadas en crecimiento y cebo (25-114 kg) con la utilización de la combinación Probiótico (Bacillus)-proteasa.
Mejora de la digestibilidad ileal de los aminoácidos esenciales (Figura 3) y la energía, que redunda en mejores crecimientos, reforzando además la capacidad del sistema inmunitario en general.
Resultados consistentes con dietas muy variadas, debido a la capacidad de adaptación del producto a sustratos de muy diferente naturaleza fibrosa.
Debido a una mejor digestión y absorción de la proteína y aminoácidos, se produce una reducción significativa de las fermentaciones proteicas, disminuyendo significativamente la emisión amoníaco, asociado además a una reducción de flora patógena.
Efecto modulador de la flora microbiana, hacia bacterias productoras de ácidos grasos beneficiosos; aumento de los Lactobacillus.
Una mayor y más eficaz producción de ácidos grasos de cadena corta (Figura 4), con efectos positivos asociados; pH ácido-reductor de patógenos- y fuente de energía para los enterocitos.
Mejoras cercanas al 2% en la viabilidad de los animales tratados, con el beneficio económico que esto comporta.

(a,b): valores con superíndice diferente son diferentes significativamente (P<0,05)
Figura 3. La combinación Probiótico (Bacillus)-Proteasa aumenta significativamente la digestibilidad ileal de aminoácidos esenciales, reduciendo la necesidad de su utilización sintética.

(*, **): valores con asteriscos tienden a ser diferentes significativamente (*P=0.13< ** P=0.16)
Figura 4. La combinación Probiótico (Bacillus)-Proteasa aumenta la producción de ácidos grasos de cadena corta debido a una menor presencia de proteína en el intestino grueso.
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