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La proteína constituye el nutriente central en la nutrición animal, siendo determinante para el crecimiento, la salud y el rendimiento productivo de las especies de interés zootécnico. |
Tradicionalmente, las dietas se han formulado a partir de materias primas de origen vegetal, como la soja y sus derivados, y de origen animal, como la harina de pescado o el plasma.
Sin embargo, estas fuentes presentan limitaciones importantes:
Variabilidad en la calidad
Factores antinutricionales
Fuerte dependencia de mercados internacionales sujetos a volatilidad de precios y tensiones geopolíticas
A ello se suman los desafíos ambientales asociados a la producción intensiva de cultivos y a la presión sobre los ecosistemas acuáticos.
Entre las alternativas emergentes con mayor potencial destacan dos ingredientes desarrollados recientemente:
Concentrado de mucosa intestinal porcina hidrolizada |
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Ambas fuentes proteicas aportan ventajas diferenciales que, además, pueden complementarse de forma sinérgica, abriendo la puerta a una nueva concepción en la nutrición animal basada no solo en la cobertura de requerimientos nutricionales, sino también en la optimización de la salud intestinal y de la eficiencia metabólica.
Además, al derivar de diferentes procesos productivos y constituir subproductos, su incorporación permite un uso más eficiente de los recursos dentro de un enfoque de economía circular, reforzando la sostenibilidad de la producción.
El hidrolizado obtenido a partir de mucosa intestinal porcina constituye una fuente proteica funcional de alto valor.
Su obtención se basa en un proceso de hidrólisis controlada, seguido de concentración, pasteurización y secado, lo que garantiza la estabilidad microbiológica y oxidativa del producto.
La hidrólisis a la que se somete la mucosa durante su procesamiento, genera péptidos de cadena corta con un bajo peso molecular que constituyen cadenas de 3 a 35 aminoácidos, con masas de entre 500 y 5.000 Dalton.
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Estos péptidos bioactivos derivados de la hidrólisis actúan como inmunoestimuladores, refuerzan la integridad de la mucosa intestinal y promueven un aumento de la altura de las vellosidades.
Favorecen una mejor relación vellosidad/ cripta, incrementando de este modo la capacidad absortiva de los nutrientes.
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Gráfica 1. Evolución del consumo de pienso en lechones: comparación entre mucosa intestinal porcina hidrolizada y aditivos aromatizantes comerciales. Fuente interna.
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En ensayos con lechones en la Universidad Estatal de Iowa, la sustitución parcial de harina de soja por hidrolizado de mucosa mejoró la ganancia diaria y el consumo sin efectos adversos en la tolerancia (Zimmerman et al., 1997). |
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Ensayos histológicos mostraron un aumento de la altura de vellosidades intestinales y una mejor relación vellosidad/cripta en lechones suplementados, lo que se traduce en mayor capacidad de absorción (Corassa et al., 2007). |
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Estudios de la Universidad de Kansas demostraron que su uso como sustituto parcial del plasma o de la harina de pescado en dietas prestarter mantuvo o mejoró los resultados productivos, con mejor uniformidad de los lotes (Angulo et al., 2001; Myers et al., 2010). |
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Se observó además un incremento en la actividad enzimática digestiva y en la deposición muscular, indicando que los péptidos hidrolizados favorecen el desarrollo metabólico y productivo (Xin et al., 2001). |
La biomasa bacteriana obtenida mediante la fermentación de Corynebacterium glutamicum, representa una fuente innovadora de proteína no animal con características nutricionales y tecnológicas muy atractivas.
Se produce mediante fermentación controlada, un proceso que desvincula su disponibilidad de la superficie agrícola cultivable o de la estacionalidad pesquera.
Esto asegura un suministro constante, estable en calidad y menos vulnerable a factores externos.
Este ingrediente se distingue por su alto contenido proteico, con aproximadamente un 70 % de proteína bruta, un perfil de aminoácidos equilibrado y especialmente rico en ácido glutámico.
Presenta un bajo peso molecular, con alrededor del 65 % de las fracciones proteicas de tamaños inferiores a 500 Dalton, constituidas por péptidos muy cortos (1 a 3 aminoácidos), lo que favorece significativamente la digestibilidad y la absorción intestinal.
Asimismo, su bajo contenido en cenizas facilita la formulación de dietas sin generar desajustes electrolíticos. Del mismo modo, el notable aporte de nucleótidos resulta especialmente relevante en fases que implican estrés adicional, como el destete en lechones, al reforzar la inmunidad local.
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En porcino, la inclusión de biomasa de C. glutamicum como sustituto parcial del plasma sanguíneo mejoró la ganancia media diaria de lechones sin comprometer la digestibilidad (Yi-Chi Cheng et al., 2021). |
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En vacuno lechero, su sustitución de hasta un 60% de harina de soja redujo el coste de la dieta hasta un 17% y aumentó la rentabilidad láctea un 33%, sin efectos negativos sobre la digestibilidad o producción (Padunglerk et al., 2016) |
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En pequeños rumiantes, su uso incrementó la ganancia de peso y la digestibilidad de la proteína cruda (Rukboon et al., 2018). |
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En acuicultura, mostró mejor conversión alimenticia que fuentes vegetales e insectos (do Vale Pereira et al., 2024). |
La combinación de ambos concentrados proteicos en una misma dieta, no solo integra las ventajas nutricionales de cada fuente, sino que también genera beneficios prácticos y fisiológicos adicionales.
La inclusión de mucosa intestinal porcina con su perfil de aminoácidos más cercano a la proteína ideal de cerdos, junto con biomasa proteica de Corynebacterium glutamicum constituye una estrategia nutricional avanzada que facilita la formulación de dietas balanceadas y optimiza la utilización proteica.
La combinación de estas fuentes permite complementar los aminoácidos limitantes de las fuentes convencionales, lo que maximiza la eficiencia de síntesis proteica.
Asimismo, se potencia la digestibilidad global y la absorción de aminoácidos, ya que la mucosa aporta proteínas completas de origen animal mientras que la biomasa microbiana proporciona péptidos de bajo peso molecular de rápida disponibilidad.
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Los nucleótidos presentes en la biomasa de Corynebacterium glutamicum contribuyen a reforzar la inmunidad, fortaleciendo la capacidad de respuesta frente a desafíos patógenos.
Al mismo tiempo, los péptidos bioactivos derivados de la hidrólisis de la mucosa promueven la funcionalidad intestinal al optimizar la estructura epitelial y aumentar la superficie disponible para la absorción de nutrientes.
La acción conjunta de estos componentes se traduce en una menor incidencia de diarreas y en una mayor resiliencia durante etapas críticas como el destete.
La sustitución de la soja y la harina de pescado por estos concentrados contribuye a mitigar la presión sobre los recursos naturales y reduce la dependencia de la producción primaria, asegurando una disponibilidad constante y predecible de los ingredientes.
Ambos materiales presentan un perfil seguro y estandarizado, exento de factores antinutricionales, lo que garantiza su aplicación confiable en formulaciones nutricionales avanzadas y contribuye a la consistencia y reproducibilidad de los efectos en el desempeño animal.
La mucosa intestinal porcina hidrolizada y biomasa proteica de Corynebacterium glutamicum representan dos alternativas de alto valor en nutrición animal.
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La evidencia científica disponible respalda la eficacia de ambas fuentes y su complementariedad, posicionándolas como herramientas estratégicas para la nutrición animal moderna.
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