Una herramienta para comprobar su presencia en alimentos balanceados
La presencia de micotoxinas y sus formas enmascaradas en los alimentos para pollos de engorda representan un problema, tanto para la productividad como para la salud.
Las consecuencias del consumo de micotoxinas, incluyen:
Reducción de la eficiencia alimentaria,
Tasas de crecimiento comprometidas,
Función inmune deteriorada,
Niveles alterados de antioxidantes,
Alteraciones en los parámetros bioquímicos de la sangre,
Efectos adversos sobre órganos internos.
Esto nos ha llevado a la cuantificación de micotoxinas, tanto en materias primas como en alimentos terminados, y en ocasiones nos enfrentamos al problema de obtener resultados negativos en el laboratorio y encontrar problemas de salud y de producción en el campo.
Establecer un método analítico por cromatografía de líquidos con detectores de espectrometría de masas (LC-MS/MS) para cuantificar biomarcadores de exposición de micotoxinas en aves y comprobar que han consumido estas toxinas, aun cuando no se hayan detectado en los alimentos.
Las muestras más adecuadas para esta evaluación son las excretas.
Las muestras de excretas procedentes de las granjas se someten a un proceso de secado y molienda, hasta obtener partículas entre 1-2 mm y se realiza el cuarteo.
El procedimiento se inicia pesando 5 g de muestra, extrayendo con 30 mL de una mezcla de acetonitrilo, agua y ácido fórmico; se centrifuga y se diluye, y una alícuota se toma para pasarse a través de la columna múltiple de inmunoafinidad para micotoxinas.
Se realiza el lavado y la elución, y se inyecta al sistema de LC-MS/MS.
El procedimiento analítico se validó y, como no existen muestras patrón en esta matriz, el método se considera como semicuantitativo.
Los principales biomarcadores de las micotoxinas AFB1, OTA y DON en muestras de excretas son: AFB1, OTA y el DON-Sulfato (DON-S). La concentración máxima detectada fue a las 6 horas después del consumo de AFB1. OTA y DON-S fueron de 3 – 6 horas.
La aplicación de este método ha funcionado como un sistema semicuantitativo de demostración de la presencia de micotoxinas en los alimentos consumidos por las aves.
Se continuará trabajando a fin de utilizarlo para verificar la eficiencia de los agentes antimicotoxinas.