23 Sep 2020
En la primera parte de esta revisión (Mejorando la calidad de los huevos -peso y tamaño-) repasamos principalmente los factores de la dieta que intervienen en el peso y tamaño del huevo. En esta segunda sección, veremos cómo a través del alimento se pueden modificar las características de la albúmina y la yema.
Variaciones en las proporciones de albúmina y yema
La proporción de yema:albúmina está relacionada principalmente con la edad de las aves. Los efectos nutricionales en este aspecto son limitados. Sin embargo, a través de la alimentación de las gallinas ponedoras, podemos modificar la calidad nutricional de los huevos, así como la coloración de la yema.

Efectos del contenido de proteínas y aminoácidos
Las proporciones relativas de los constituyentes del huevo pueden modificarse ligeramente por el contenido de proteínas del alimento. El porcentaje de albúmina se reduce mientras que el de la yema se incrementa (0,4%) con alimentos con menor contenido proteico (13% vs 16%). Un mayor suministro de metionina (0,28 a 0,43%) o lisina (0,70 a 1.58%) resultó en un mayor peso del huevo sin afectar los porcentajes de albúmina y yema.
Efectos de los ácidos grasos
El enriquecimiento de los alimentos con ácido linoleico también da como resultado una ligera reducción en la proporción de yema y, por tanto, un aumento de la albúmina.
El perfil de ácidos grasos de un huevo, que incluye triglicéridos y fosfolípidos, refleja el consumo de ácidos grasos de la gallina. Como resultado, es bastante fácil modificar la composición de ácidos grasos del huevo mediante manipulación dietética.
Una de las principales características del huevo es la estabilidad de sus principales componentes en contraste con sus componentes menores tales como minerales traza y vitaminas. El contenido de macrominerales de los huevos (calcio, fósforo, sodio y potasio) pueden considerarse constantes con un coeficiente variación menor al 12%. Por el contrario el contenido de oligoelementos y de vitaminas de los huevos es mucho más variable y está directamente influenciado por las cantidades ingeridas por el ave. |
Numerosas revisiones subrayaron la viabilidad de mejorar los valores nutricionales del huevo mediante el enriquecimiento en vitaminas liposolubles (A, D, E, K), vitaminas hidrosolubles (vitaminas del compelo B1) y minerales (selenio, yodo y en menor magnitud hierro, zinc, flúor y manganeso).
Para las vitaminas hidrosolubles, la magnitud del aumento en los huevos debido al aporte dietético tiende a ser menor. De éstos, el ácido folico, la vitamina B2 (riboflavina) y la vitamina B12 (cobalamina) son los más sensibles a la suplementación dietética.
Los oligoelementos más estudiados en términos de enriquecimiento de huevos son selenio, yodo, hierro y zinc. El uso de una fuente orgánica de selenio, proporciona un enriquecimiento de este mineral selenio de hasta 30mg/huevo (0,5 mg/kg), lo que representa la mitad los requerimientos diarios de los humanos.
El contenido de yodo en huevo de un huevo es típicamente de 4 a 10 mg. El magnesio y el manganeso también pueden verse influidos por el suministro dietético de la gallina.
Suscribete ahora a la revista técnica de nutrición animal
AUTORES

Microminerales en pastoreo: pequeñas dosis, grandes consecuencias
José Luis Repetto
Micotoxinas de Fusarium spp., un desafío para la industria avícola
Patricia Gomez
Efectos de la suplementación con LivoLiv sobre el rendimiento del crecimiento
Equipo Técnico Nuproxa
La suplementación con Celmanax en dietas de reproductoras y pollos de engorde

La era de la precisión mineral: cómo reducir la huella ambiental
Mg Mara Alderete
Alimentación adecuada y manejo de la cerda durante la recría
Jordi Camp Montoro
Más allá del ZnO farmacológico: fuentes nutricionales de zinc y su papel
Sandra Villagómez-Estrada
Estrategias de alimentación sinérgicas: desbloqueando potencial de rendimiento
Equipo Técnico A&P Nutrition
Subproductos de la industria del vino
Alba Cerisuelo