20 May 2026
El mercado granario argentino atraviesa un escenario de fuerte expectativa comercial, con una soya que mantiene un ritmo lento de ventas, un maíz sostenido por la demanda exportadora y un trigo que comienza a recuperar protagonismo de cara a la nueva campaña. Así lo señala un análisis reciente de la consultora fyo, que evalúa la evolución de la campaña 2025/26 en un contexto internacional marcado por la volatilidad de precios, los movimientos climáticos y las decisiones comerciales de los productores argentinos. El informe pone el foco en cómo la comercialización de granos podría impactar en la disponibilidad de materias primas estratégicas para la nutrición animal y la industria de alimentos balanceados.
Uno de los principales factores que hoy condiciona al mercado argentino es la baja velocidad de comercialización de soya. A pesar del avance de la cosecha, muchos productores mantienen una postura cautelosa y prefieren conservar mercadería a la espera de mejores condiciones cambiarias o precios más atractivos.
Esta retención genera incertidumbre sobre el flujo de grano disponible para exportación y para la industria procesadora, un aspecto clave para la producción de harina de soya destinada a alimentación animal. Argentina continúa siendo uno de los mayores exportadores mundiales de subproductos de soya, especialmente harina proteica utilizada en formulaciones para aves, porcino y rumiantes.
Los analistas consideran que el comportamiento comercial de los productores será determinante para el mercado local durante las próximas semanas.

A diferencia de la soya, el maíz mantiene un escenario de mayor estabilidad y firmeza. La demanda internacional continúa activa y sostiene los precios internos, especialmente en un contexto donde el maíz tardío todavía tendrá un peso importante dentro de la oferta total argentina.
El cereal sigue siendo uno de los pilares estratégicos para la alimentación animal y la producción ganadera intensiva. Su comportamiento comercial resulta especialmente relevante para sectores como avicultura, porcino y feedlots, donde el costo energético de las dietas depende en gran medida de la evolución del precio del maíz.
Además, la dinámica exportadora mantiene expectativas positivas entre operadores y productores.

El trigo comienza a mostrar señales de reactivación comercial impulsadas por mejores perspectivas climáticas y cierto optimismo en torno a la próxima siembra. Algunos operadores observan un incremento en las consultas y coberturas anticipadas para la campaña nueva.
Aunque todavía predomina la cautela, el cereal empieza a recuperar espacio dentro de las estrategias comerciales del productor argentino. La evolución de las condiciones climáticas y los precios internacionales serán determinantes para consolidar esta recuperación.
En paralelo, la volatilidad global continúa condicionando las decisiones de siembra y comercialización en uno de los mercados agrícolas más sensibles de Sudamérica.
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