11 Jun 2026
En Argentina, la producción de trigo en la campaña 2025/26 alcanzó cifras históricas, rondando los 25 millones de toneladas, gracias a excelentes condiciones climáticas, un aumento de rendimientos y mejoras tecnológicas en zonas trigueras del país. Este resultado coloca al cereal como uno de los pilares de la producción agrícola nacional, con impacto directo en los mercados y en la disponibilidad de materias primas para piensos y la nutrición animal. El buen desempeño productivo se da en un contexto internacional con cosechas menores en otros países y una competitividad global favorable para los exportadores argentinos.
La campaña de trigo en Argentina cerró con una producción estimada alrededor de 25 millones de toneladas, superando ampliamente cifras de temporadas anteriores y estableciendo un nuevo récord histórico nacional. La superficie sembrada fue superior a campañas previas, con más de 7 millones de hectáreas dedicadas al cultivo, y los rendimientos promedio por hectárea fueron también destacados. Las condiciones climáticas favorables, con lluvias oportunas y temperaturas moderadas durante las fases críticas de desarrollo, contribuyeron a una mejora significativa en los rindes, reflejando un esfuerzo productivo importante de los productores locales.
Este nivel de producción sitúa al trigo argentino en una posición competitiva respecto a otros países productores, mientras que la menor cosecha proyectada en grandes regiones como Estados Unidos o Australia favorece la inserción del grano nacional en mercados internacionales.

El récord productivo del trigo argentino tiene implicaciones relevantes para el sector agropecuario y los mercados de granos. Estas altas cantidades disponibles fortalecen la oferta doméstica de materias primas, lo que puede reducir la presión de importaciones y mejorar la estabilidad de precios en el mercado interno.
Para la nutrición animal, la mayor disponibilidad de trigo —junto con otros cereales— contribuye a asegurar volúmenes suficientes para la formulación de piensos balanceados destinados a rumiantes, porcinos y aves. La calidad y cantidad del grano influyen directamente en la eficiencia de conversión alimentaria y en los costos de producción ganadera, aspectos clave para la competitividad del sector.
Además, la sólida cosecha de trigo favorece la planificación de rotaciones agrícolas, un factor beneficioso para la salud del suelo y la sostenibilidad de los sistemas productivos a largo plazo.

Si bien la campaña 2025/26 fue excepcional, existen incertidumbres respecto a las condiciones productivas futuras, como las variaciones climáticas y los costos de insumos agrícolas. La continuidad de inversiones en tecnología de cultivo, gestión de suelos y extensión agrícola será clave para sostener niveles altos de producción.
Asimismo, el comportamiento de los precios internacionales y la demanda de los mercados externos determinen en gran parte la rentabilidad futura del cultivo y su impacto en las cadenas de alimentación animal, tanto en Argentina como en países importadores.
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