15 Jun 2026
El nuevo informe del organismo internacional destaca que, aunque la oferta global disminuiría ligeramente en 2026, el consumo destinado a la producción pecuaria continúa en aumento.
La evolución del mercado mundial de cereales sigue siendo uno de los principales factores que condicionan la rentabilidad de la producción animal. Durante junio de 2026, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó una actualización de sus perspectivas para el mercado de cereales, en la que anticipa una ligera reducción de la producción mundial respecto a las estimaciones previas, al tiempo que proyecta un incremento sostenido del consumo destinado a la alimentación animal.
El informe cobra especial relevancia para América Latina, donde la fabricación de alimentos balanceados depende en gran medida del suministro de maíz, trigo, cebada y sorgo. Estos cereales constituyen la principal fuente de energía en las dietas de aves, cerdos y bovinos de carne, por lo que cualquier modificación en la oferta global repercute directamente en los costos de producción pecuaria.

Según la FAO, la utilización mundial de cereales mantiene una tendencia ascendente debido al crecimiento de la demanda de alimentos para animales. La expansión de la producción de carne de ave, carne de cerdo, leche, huevos y productos acuícolas continúa incrementando el consumo de granos destinados a la fabricación de alimentos balanceados.
Este comportamiento responde a la necesidad de abastecer sistemas pecuarios cada vez más tecnificados, donde la nutrición representa el principal componente del costo de producción. En avicultura y porcicultura, por ejemplo, la alimentación puede representar entre el 65 % y el 75 % de los costos totales de producción.
La creciente demanda obliga a la industria a optimizar el uso de materias primas y adoptar estrategias de formulación más eficientes para mantener la competitividad.
Dentro del conjunto de cereales utilizados en alimentación animal, el maíz continúa ocupando el primer lugar por su elevada concentración energética, alta digestibilidad y excelente aceptación por parte de las principales especies productivas.
No obstante, el informe de la FAO advierte que la evolución de la oferta dependerá del comportamiento de las cosechas en los principales países productores, especialmente Estados Unidos, Brasil y Argentina.
Las condiciones climáticas, el rendimiento de los cultivos y la dinámica del comercio internacional seguirán siendo determinantes para garantizar el abastecimiento del mercado durante la campaña 2026/27.
En América Latina, varios países dependen parcialmente de las importaciones para satisfacer la demanda de maíz utilizada en alimentos balanceados, por lo que la estabilidad del mercado internacional resulta esencial para evitar incrementos significativos en los costos de producción.
Aunque el maíz continúa siendo la principal materia prima energética, el trigo, la cebada y el sorgo adquieren mayor protagonismo cuando las condiciones de mercado mejoran su competitividad económica.
El uso eficiente de estas materias primas requiere conocer su composición química, digestibilidad, contenido de fibra y presencia de factores antinutricionales, además de ajustar correctamente la suplementación con aminoácidos, minerales y enzimas.
Esta flexibilidad constituye una de las principales herramientas de la nutrición de precisión aplicada a la producción animal.
A pesar de la revisión a la baja en la producción mundial, la FAO señala que las existencias globales de cereales continúan en niveles que permiten atender la demanda prevista para la campaña.
Las reservas cumplen un papel estratégico al amortiguar parcialmente las fluctuaciones de oferta ocasionadas por fenómenos climáticos o problemas logísticos.
Sin embargo, los analistas advierten que una reducción prolongada de las existencias podría incrementar la volatilidad de los precios internacionales, especialmente si coincide con eventos climáticos adversos en regiones exportadoras.
Para la industria de alimentos balanceados, mantener un seguimiento permanente de las existencias mundiales resulta tan importante como analizar las cifras de producción.
La incertidumbre del mercado internacional está acelerando la adopción de herramientas de formulación de precisión dentro de la industria de alimentos balanceados.
Los programas modernos permiten evaluar en tiempo real el costo nutricional de cada ingrediente, optimizar el uso de energía metabolizable y aminoácidos digestibles, así como incorporar matrices nutricionales asociadas al uso de enzimas exógenas.
Tecnologías como fitasas, xylanasas, proteasas y carbohidrasas contribuyen a incrementar el aprovechamiento de nutrientes presentes en los cereales, permitiendo reducir parcialmente la inclusión de materias primas sin afectar el desempeño productivo.
Estas estrategias adquieren especial importancia cuando el mercado presenta alta volatilidad en los precios de los granos.
La región continúa desempeñando un papel estratégico dentro del comercio mundial de cereales, tanto por su capacidad productiva como por su creciente industria pecuaria.
Brasil y Argentina seguirán siendo actores fundamentales en la oferta internacional de maíz y otros granos, mientras que países como México, Colombia, Perú, Ecuador y varias naciones de Centroamérica mantendrán una elevada demanda de materias primas destinadas a la fabricación de alimentos balanceados.
En este contexto, mejorar la eficiencia alimenticia será una prioridad para reducir el impacto de las fluctuaciones del mercado internacional.
La optimización de las formulaciones, el uso racional de ingredientes alternativos, la incorporación de tecnologías nutricionales y el monitoreo permanente de los mercados agrícolas permitirán a la industria responder con mayor flexibilidad a los desafíos de la campaña 2026/27.
Aunque la FAO no prevé problemas inmediatos de abastecimiento, el organismo recomienda mantener un seguimiento constante de la evolución climática y comercial, ya que ambos factores seguirán condicionando el comportamiento del mercado mundial de cereales.
Para los fabricantes de alimentos balanceados y los productores pecuarios de América Latina, la planificación de compras, la formulación dinámica y la evaluación continua de materias primas serán elementos clave para preservar la competitividad en un entorno caracterizado por una demanda creciente y un mercado cada vez más sensible a las variaciones de oferta.
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