09 Jun 2026
Argentina se ha consolidado como el tercer mayor exportador global de commodities agrícolas, impulsada por sólidos volúmenes de soya, maíz y trigo durante la campaña 2024/25. El país embarcó cerca de 97,5 millones de toneladas de productos agrarios, posicionándose solo detrás de Brasil y Estados Unidos en el ranking mundial. Este liderazgo responde a la fuerte demanda internacional, la competitividad de sus cultivos y la importancia de las exportaciones agrícolas dentro de la economía nacional, además de incidir en la nutrición animal y la disponibilidad de materias primas para piensos.
El complejo agrícola argentino, compuesto principalmente por soya, maíz y trigo, continúa siendo un actor clave en el comercio exterior del país. Durante la campaña 2024/25, Argentina envió al exterior unos 97,5 millones de toneladas de granos y derivados, superando a muchos países productores tradicionales y quedando solo detrás de Brasil y Estados Unidos en volumen total exportado.
La soya sigue siendo el producto estrella, seguida de cerca por el maíz y el trigo, que han registrado niveles de embarque especialmente altos en los mercados globales. Estos cereales y oleaginosas son básicos para la industria de alimentos balanceados y la nutrición animal, ya que constituyen una parte fundamental de los piensos para rumiantes, porcinos y aves.
Además, según datos oficiales, el sector agroexportador aportó aproximadamente 38,9% del total de las exportaciones argentinas en 2025, reflejando su peso en la estructura económica del país y su rol estratégico como generador de divisas internacionales.

El liderazgo argentino en exportaciones agrícolas no es un fenómeno aislado. La alta demanda por alimentos básicos y materias primas para piensos en regiones como Asia, Europa y Medio Oriente mantiene fuertes canales comerciales con los productores argentinos. Países importadores buscan asegurar suministros de soja, maíz y trigo para alimentar tanto a sus poblaciones humanas como al ganado dentro de sus industrias pecuarias.
Esta posición competitiva también se sustenta en las condiciones agroclimáticas favorables de Argentina, su extensión territorial con suelos fértiles y políticas orientadas a favorecer la producción y exportación. No obstante, expertos advierten sobre la necesidad de mantener inversiones en infraestructura, procesos logísticos y acceso a mercados para sostener y mejorar la competitividad frente a potencias agrícolas como Brasil y Estados Unidos.

El rol de Argentina como exportador global tiene implicaciones directas para la nutrición animal. Los destinos internacionales de sus granos y semillas oleaginosas elevan la disponibilidad de materias primas para piensos, ayudando a industrias ganaderas a garantizar suministros estables y competitivos.
Además, la eficiencia exportadora favorece la estabilidad de precios relativos en mercados de insumos, lo que puede repercutir positivamente en los costos de formulación de alimentos balanceados dentro de Argentina y en países importadores.
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