15 Jul 2026
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha publicado la revisión de junio de 2026 del ‘Manual práctico de operaciones en la lucha contra la peste porcina africana’. El documento pretende servir de guía de trabajo para los Servicios Veterinarios Oficiales y debe utilizarse conjuntamente con el Plan Coordinado Estatal de Alerta Sanitaria Veterinaria y la normativa vigente en sanidad y bienestar animal. Desde la detección inicial de la enfermedad en noviembre de 2025 y hasta el 9 de julio de 2026, se han notificado 61 focos, tres primarios y 58 secundarios, que agrupan 364 jabalíes positivos en 13 municipios. Por ahora, la enfermedad se ha detectado en la fauna silvestre y no se ha registrado ningún caso en cerdos domésticos. Ante la reaparición de esta patología, España perdió el estatus de país libre de Peste Porcina Africana (PPA) ante la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OMSA).
La guía publicada por el MAPA desarrolla de manera operativa las actuaciones que deben aplicarse ante una sospecha o confirmación de PPA, una enfermedad que puede provocar cuadros hemorrágicos y una elevada mortalidad, entre otros síntomas. El objetivo de estas medidas es la rápida detección ante cualquier sospecha para impedir la difusión y erradicar el foco en el menor tiempo posible.
Ante cualquier sospecha de PPA, debe notificarse de forma urgente a los Servicios Veterinarios Oficiales.
En las formas crónicas, también pueden observarse alteraciones reproductivas, artritis y lesiones necróticas en la piel o la cavidad bucal. Estos signos no son exclusivos de la PPA, por lo que la confirmación debe realizarse mediante pruebas de laboratorio.
Mientras se obtienen los resultados, la producción queda inmovilizada y se restringen los movimientos de animales, productos, vehículos, personas y materiales potencialmente contaminados. También se investigan los contactos y desplazamientos realizados durante, al menos, los 30 días anteriores.
En el caso de que el Laboratorio Nacional de Referencia confirme el foco, se activa el dispositivo estatal de alerta. Seguidamente, se procede a la matanza sanitaria de los animales y se eliminan de forma segura los cadáveres y productos de riesgo. El vaciado debe efectuarse, siempre que sea posible, en un plazo de 24 a 48 horas. Además, se establece una zona de protección de un mínimo de tres kilómetros y otra de vigilancia de, al menos, diez kilómetros.
La guía subraya que la limpieza debe realizarse antes de la desinfección, ya que la materia orgánica reduce la eficacia de los productos virucidas. Las instalaciones deben limpiarse desde las zonas superiores hasta el suelo, mantener el desinfectante durante al menos 24 horas y repetir el proceso a los siete días. El estiércol contaminado podrá tratarse con calor, incinerarse, enterrarse o mantenerse amontonado y desinfectado durante un mínimo de 42 días.
El control de jabalíes es igualmente prioritario. El hallazgo de dos o más cadáveres sin una causa evidente debe comunicarse inmediatamente y geolocalizarse con precisión. En las zonas infectadas se realizará una búsqueda activa de cadáveres. Además, se vigilará la presencia de Ornithodoros erraticus, una garrapata que puede actuar como vector y reservorio del virus. Cuando el foco se haya ascociado a su presencia, la producción no podrá repoblarse durante al menos seis años, salvo que el vector haya sido eliminado bajo supervisión oficial o se demuestre que ya no supone un riesgo significativo de transmisión.
La repoblación de una granja afectada requiere la autorización oficial y no podrá comenzar antes de que transcurran 40 días desde la finalización de la limpieza y desinfección. De forma general, la repoblación comenzará con cerdos centinela negativos, que serán analizados nuevamente a los 45 días. En las producciones cuyo foco se haya asociado a vectores, la repoblación estará sujeta a condiciones adicionales y deberá realizarse un segundo muestreo a los 60 días.
El manual también establece procedimientos específicos para mataderos, establecimientos de manipulación de caza y medios de transporte. Ante una sospecha, deben inmovilizarse los animales, canales, despojos, sangre y subproductos potencialmente expuestos, además de suspenderse la entrada de nuevas partidas. Si se confirma la enfermedad, se ordenará la matanza de los animales presentes, se rastrearán los vehículos implicados y se realizará una limpieza y desinfección integral de las instalaciones.
La rapidez en la detección, la notificación inmediata y el cumplimiento estricto de las medidas de bioseguridad son claves para contener la PPA y reducir su impacto sobre la sanidad animal y el sector porcino.
Haz clic aquí para consultar la guía completa.

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