26 Ago 2026
Las micotoxinas ya no son una preocupación ocasional o local. Se han convertido en un desafío estructural para los sistemas modernos de alimentación animal. Los datos de 2025 de América Latina y Europa confirman una tendencia clara: las fusariotoxinas como deoxinivalenol (DON), zearalenona (ZEN) y fumonisinas (FUM) están muy extendidas, se encuentran frecuentemente juntas y están cada vez más influenciadas por la variabilidad climática.
A medida que el maíz y otros cereales se desplazan a través de las cadenas de suministro globales, la contaminación originada en una zona de producción puede convertirse rápidamente en una preocupación para fabricantes de piensos, integradores, nutricionistas y agricultores de otra región.
Por lo tanto, la industria se enfrenta a un cambio de perspectiva. La pregunta clave ya no es simplemente si las micotoxinas están presentes. En muchos casos, su presencia debe darse por sentada.
El verdadero desafío es entender qué micotoxinas están presentes, en qué niveles, en qué combinaciones y para qué especies animales están destinadas las materias primas. En un clima cambiante, el análisis, la interpretación y la gestión de riesgos personalizada se están convirtiendo en herramientas esenciales para proteger la seguridad del alimento, la salud animal y el rendimiento.
Las micotoxinas son metabolitos secundarios producidos por hongos como Fusarium, Aspergillus y Penicillium.
Pueden contaminar cereales y materias primas para piensos en el campo, durante la cosecha, en el almacenamiento y durante el transporte. Entre ellas, las fusariotoxinas siguen siendo especialmente importantes en los sistemas de alimentación basados en maíz.
El DON se asocia principalmente con una reducción en el consumo de alimento, disminución del rendimiento y modulación inmunológica.
La ZEN es conocida por sus efectos estrogénicos y su impacto en la reproducción.
Las FUM pueden afectar la integridad intestinal, la función hepática y la resiliencia general de los animales.
| Cuando estas toxinas ocurren juntas, el riesgo no es simplemente aditivo: la exposición combinada puede aumentar los efectos biológicos y hacer que la interpretación sea más compleja. |
El perfil de contaminación de 2025 destaca la creciente influencia de la variabilidad climática.
Las temperaturas más cálidas, las lluvias irregulares, los periodos de floración húmedos, el estrés por sequía y los eventos climáticos extremos están remodelando los patrones de desarrollo fúngico. En las regiones productoras de maíz, estas condiciones pueden ampliar el nicho ecológico de las especies de Fusarium y aumentar la probabilidad de contaminación.
Al mismo tiempo, la presión sobre la disponibilidad de materias primas fomenta estrategias de abastecimiento más amplias, lo que puede introducir una mayor variabilidad en los perfiles de seguridad del alimento. Esto hace que el análisis rutinario sea más importante que nunca.
En América Latina, los datos de 2025 confirman que el maíz sigue bajo una fuerte presión de micotoxinas, particularmente de toxinas de Fusarium. En general, el 83% de las muestras contenían al menos una micotoxina. Las fumonisinas fueron las más prevalentes (69%; 1,760 ppb en promedio), seguidas por ZEN (34%; 74 ppb) y DON (30%; 357 ppb).
La policontaminación sigue siendo una característica clave de la región, lo que significa que incluso niveles individuales moderados de toxinas pueden contribuir a un riesgo general significativo.
Por lo tanto, la interpretación debe considerar la sensibilidad de la especie, el estado fisiológico, la dieta y los objetivos de producción.
Brasil reflejó en gran medida el perfil regional, con fumonisinas detectadas en el 68% de las muestras.
Argentina mostró una mayor prevalencia de fumonisinas (75%), ZEN (40%) y aflatoxinas (30%).
La mayor presión de contaminación se observó en Colombia y Perú: las fumonisinas se detectaron en el 100% de las muestras colombianas, mientras que Perú mostró una concentración promedio de fumonisinas de 4,711 ppb.
En Europa, el panorama de 2025 es diferente pero igualmente importante. Históricamente, los niveles promedio de contaminación han sido a menudo más bajos que en LATAM, pero la prevalencia sigue siendo alta, especialmente para las fusariotoxinas.
DON fue la micotoxina más extendida en los cereales europeos, detectada en el 88% de las muestras. ZEN le siguió de cerca, con una prevalencia del 79%, reflejando el dominio de Fusarium graminearum en muchos sistemas de cultivo de maíz. Las fumonisinas se detectaron en el 73% de las muestras positivas, con una concentración media de 583 ppb.
Por lo tanto, el perfil de riesgo europeo se refiere menos a la contaminación aguda ocasional y más a la exposición repetida y crónica a través de lotes contaminados que ingresan al alimento compuesto.
Francia ofrece un claro ejemplo de este patrón. Como uno de los principales productores de cereales de Europa, el país sigue estando muy expuesto a DON y ZEN en el maíz. En 2025, DON se detectó en el 95% de las muestras, con una concentración media de 1.100 ppb. ZEN también fue frecuente, con una prevalencia del 88% y un promedio de 139 ppb.
Estas cifras confirman la relación entre las condiciones húmedas de floración y la presión de Fusarium. Aunque las fumonisinas fueron menos dominantes que en América Latina, su presencia siguió siendo significativa, con una prevalencia del 72%. Para los fabricantes de piensos, esto refuerza la necesidad de evaluar no solo si un lote está contaminado, sino cómo debe utilizarse según la especie objetivo.
España ilustra cómo el cambio climático está modificando los mapas de riesgo tradicionales. Históricamente asociada al riesgo de aflatoxinas durante periodos cálidos y secos, España ahora también enfrenta una creciente presión de fusariotoxinas, especialmente en sistemas de maíz afectados por el riego, el estrés térmico y los cambios en los patrones de lluvia.
En 2025, la prevalencia de DON equivalente alcanzó el 62%, con un promedio de 1,328 ppb. ZEN se detectó en el 77% de las muestras positivas, confirmando la expansión de la presión de Fusarium graminearum. La prevalencia de fumonisinas fue menor, pero el nivel promedio fue relativamente alto, con 2,134 ppb.
Esta superposición entre DON, ZEN y FUM genera perfiles de riesgo más complejos y resalta la necesidad de una interpretación experta.
De cara a 2026, la principal lección de 2025 es clara: la gestión de micotoxinas debe volverse más proactiva, más analítica y más contextual.
La inestabilidad climática está reduciendo la fiabilidad de las suposiciones históricas. Regiones que antes se consideraban de bajo riesgo pueden experimentar una contaminación significativa bajo ciertas condiciones climáticas, mientras que áreas tradicionalmente de alto riesgo pueden mostrar perfiles de toxinas cambiantes de una temporada a otra.
| Los mapas de riesgo se están volviendo más dinámicos, y las decisiones basadas sólo en el origen, la experiencia pasada o la calidad visual del grano ya no son suficientes. |
Por eso el análisis es un primer paso fundamental. Analizar las materias primas y los piensos terminados proporciona la base factual para la toma de decisiones. Sin embargo, el análisis por sí solo no es suficiente.
Un resultado de laboratorio debe interpretarse en relación con las micotoxinas detectadas, sus concentraciones, sus posibles interacciones, la tasa de inclusión del ingrediente contaminado y la especie animal a la que va destinado el pienso.
Un nivel considerado manejable para una especie puede representar un riesgo significativo para otra. El mismo resultado puede requerir acciones diferentes en lechones, cerdas, pollos de engorde, vacas lecheras o especies de acuicultura.
Por lo tanto, apoyar a los clientes en esta interpretación es fundamental para una gestión eficaz del riesgo de micotoxinas. El objetivo no es solo detectar la contaminación, sino traducir los resultados analíticos en decisiones prácticas.
Estas son las preguntas que permiten a los productores de piensos y a los profesionales de la producción animal pasar de la observación a la acción.
En este contexto, Olmix apoya a sus clientes con servicios diseñados para convertir los datos en decisiones.
| MycoScreen ayuda a interpretar los análisis de micotoxinas considerando las toxinas detectadas, sus niveles, el riesgo de co-contaminación y la especie de destino de los cereales o materias primas para piensos. |
Este enfoque permite evaluar cada situación con mayor precisión, teniendo en cuenta la sensibilidad animal, los objetivos de producción y las limitaciones prácticas.
| En paralelo, Myco’Kingdom ofrece una plataforma en línea dedicada a compartir información sobre micotoxinas, desde la comprensión científica hasta la gestión práctica. Reúne conocimientos, herramientas y orientación para ayudar a los usuarios a comprender mejor los perfiles de contaminación e implementar estrategias adaptadas. |
Por lo tanto, la transición de 2025 a 2026 debe verse como una oportunidad para reforzar el control del riesgo de micotoxinas.
La transición de 2025 a 2026 debe verse como una oportunidad para reforzar el control del riesgo de micotoxinas.
Los datos son claros: las fusariotoxinas están establecidas tanto en los sistemas de maíz latinoamericanos como europeos, la policontaminación es frecuente y la variabilidad climática probablemente seguirá modificando los patrones de contaminación.
Para la industria de los piensos, el enfoque más resiliente se basará en el análisis regular, la interpretación experta y soluciones adaptadas al contexto de cada cliente. ![]()
| En un clima cambiante, la gestión de micotoxinas no consiste en reaccionar una vez que el rendimiento animal ya se ha visto afectado. Se trata de anticipar el riesgo, comprender los perfiles de contaminación y tomar decisiones informadas antes de que el impacto sea visible. |
Con la estrategia analítica adecuada, el apoyo experto y herramientas dedicadas como MycoScreen y Myco’Kingdom, los productores de piensos, integradores y nutricionistas pueden proteger mejor a los animales, asegurar el rendimiento y preparar sus planes de gestión de riesgos para las realidades de 2026 y más allá.

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