23 Jun 2026
El sorgo se consolida como una materia prima estratégica para diversificar las dietas animales y reducir la dependencia del maíz
El maíz continúa siendo el principal ingrediente energético en la fabricación de alimentos balanceados para aves, cerdos y rumiantes. Sin embargo, la volatilidad de los precios internacionales, los eventos climáticos y la creciente demanda por parte de las industrias de biocombustibles y alimentación humana han impulsado la búsqueda de materias primas alternativas.
En este contexto, el sorgo (Sorghum bicolor) ha adquirido un renovado interés entre nutricionistas y formuladores debido a su elevado aporte energético, su adaptabilidad agronómica y su disponibilidad en numerosas regiones productoras.
Aunque durante muchos años su utilización estuvo limitada por la presencia de taninos y una menor digestibilidad respecto al maíz, el desarrollo de híbridos modernos con bajo contenido de compuestos antinutricionales ha permitido incrementar significativamente su participación en los programas de alimentación animal.
El sorgo comparte con el maíz una elevada concentración de almidón, principal fuente de energía para los animales monogástricos. En términos generales, su contenido de energía metabolizable es ligeramente inferior al del maíz, aunque esta diferencia puede ser mínima cuando se utilizan variedades de alta calidad y un adecuado procesamiento del grano.

Desde el punto de vista proteico, el sorgo contiene entre un 9 % y un 12 % de proteína bruta, valores similares a los del maíz. Sin embargo, presenta un perfil de aminoácidos limitado, especialmente en lisina, por lo que requiere suplementación mediante harina de soya y aminoácidos sintéticos para satisfacer los requerimientos nutricionales de aves y cerdos.
Históricamente, el principal factor que limitó el uso del sorgo fue la presencia de taninos condensados. Estos compuestos fenólicos tienen la capacidad de unirse a proteínas y enzimas digestivas, disminuyendo la digestibilidad de nutrientes y reduciendo el consumo voluntario de alimento.
En aves, altos niveles de taninos pueden disminuir la ganancia de peso y empeorar la conversión alimenticia. En cerdos, también afectan la utilización de proteínas y energía.
Actualmente, la mayoría de los híbridos comerciales destinados a alimentación animal presentan concentraciones muy bajas de taninos o incluso están clasificados como sorgos libres de taninos, lo que ha mejorado considerablemente su valor nutricional.
No obstante, es recomendable verificar las características del grano antes de formular dietas, ya que aún existen diferencias importantes entre variedades.
El aprovechamiento del sorgo depende en gran medida del procesamiento físico del grano.
Su endospermo es generalmente más duro que el del maíz, lo que dificulta el acceso de las enzimas digestivas al almidón cuando la molienda es insuficiente.
Una granulometría adecuada mejora la digestibilidad y favorece una mayor disponibilidad energética. En algunos sistemas de producción también se emplean procesos como laminado, extrusión o peletización para incrementar la utilización del almidón.
La calidad del procesamiento adquiere especial importancia en aves jóvenes y lechones, cuya capacidad digestiva todavía se encuentra en desarrollo.
Diversos estudios han demostrado que el sorgo puede sustituir parcial o totalmente al maíz en dietas para pollos de engorde y gallinas ponedoras sin afectar el desempeño productivo, siempre que la formulación se base en valores nutricionales actualizados y aminoácados digestibles.
En ambos casos, el uso de enzimas exógenas y programas de formulación de precisión contribuye a maximizar el aprovechamiento de los nutrientes.
La diversificación de materias primas constituye una estrategia cada vez más importante frente a la volatilidad de los mercados internacionales.
La incorporación del sorgo permite disminuir la dependencia del maíz, ampliar las opciones de compra y mejorar la flexibilidad de las formulaciones, especialmente en regiones donde su disponibilidad es elevada.
No obstante, la decisión de utilizar este cereal debe basarse en análisis bromatológicos, costos actualizados y evaluación de su calidad nutricional.
El sorgo ha dejado de ser un ingrediente secundario para convertirse en una alternativa técnicamente sólida dentro de la formulación moderna de alimentos balanceados. La disponibilidad de híbridos con bajo contenido de taninos, junto con el uso de tecnologías de procesamiento y formulación de precisión, permite aprovechar su potencial energético y reducir la dependencia del maíz.
A medida que la industria busca sistemas de producción más eficientes y resilientes, el sorgo continuará consolidándose como una materia prima estratégica para la nutrición animal.
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